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Sinopsis: Estamos en un pueblecito del Lot, Jean Ortiz y su padre, Enrique, están sentados codo con codo en el jardín. Buscan juntos en un viejo morral lleno de recuerdos de la guerra civil española. Enrique Ortiz tiene 87 años, y como muchos republicanos durante la guerra civil, huyo hacia Francia y hoy vive de su pensión de jubilación de cuando era minero en Decazeville. Guardó su nacionalidad española. Su primera etapa lo lleva en su pueblecito de origen, cerca de Albacete, en la Mancha. Ahí, siete miembros de su familia fueron fusilados durante la guerra. Encuentra recuerdos y testigos. Jean recuerda que su padre formaba parte de los millones de luchadores que atravesaron el Valle de Aran en los pirineos en Octubre 1944 y que creía en la «reconquista de España». Descubre la historia de Paco Alue, quien en 1945, después de participar a la liberación de Francia, acompañado por 200 compañeros, intentó alcanzar los maquis españoles. Fue un fracaso total. De vuelta a Francia con dos compañeros, fue arrestado y detenido en los campos de concentración de Gurs donde encuentra de nuevo los alemanes que había capturado él mismo durante la Liberación. Jean está convencido que su padre fue un héroe, pero hablando con Felipe Matarranz, se da cuenta de que hasta 2001, los antiguos republicanos eran considerados como «truhanes» en España. En el cementerio de Santander, Jean encuentra a Antonio Ontañon, historiador aficionado, quien le cuenta el masacre de más de 1000 republicanos. Tomados todos los días de las dos cárceles vecinas, eran fusilados y enterrados en una fosa común. Entre ellos, se encontraban dos héroes de la resistencia francesa. Después de muchos años de investigación, Antonio Ontañon ha logrado recuperar 850 nombres, hoy grabados en estelas. Maria Dolores Garcia puede encontrar a su abuelo ahí. Nos lee la carta que había escrito sobre papeles de fumar el día antes de su ejecución. La madre de Maria Dolores, llena del sentimiento de culpabilidad propio a las familias de fusilados, siempre se negó a hablarle de su historia. Para Jean el pasado y el presente se mezclan. Gracias a su libreta de viajes, Jean organiza los elementos basados en hechos en lo global histórico y político. Poco a poco, los puntos negros de su pasado familiar se mezclan con los de la historia española. Su proyecto responde a las esperanzas de la juventud española. El 11 de Septiembre 1936, se celebraba la virgen del Valle. Por la madrugada, 17 obreros agrícolas fueron saqueados y paseados. Ejecutados sin sentencia en el cementerio, fueron tirados en una fosa común. Hoy, sus descendientes cavan con una ternura ensañada durante horas, bajo 45°C a la sombra, ayudados por numerosos voluntarios. La bandera republicana flota, el silencio es leve, y en este ambiente de puertas cerradas, Jean Ortiz habla con las familias, con un abogado, con Paco Urbano, el hombre quien hizo abrir la fosa. Un poco aislado, llora con Maria, José Luis Quero: « Estoy esperando que exhumen a mi bisabuelo… Aquí ocurrió un verdadero genocidio político contra todos los que creían en la Segunda República, para cambiar las bases de una sociedad casi feudal… » |
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