(Artículo publicado en OLCADES,
Segunda época, nº 6, Cuenca, 2002, pp. 5-20) Actualizado.
Todavía recientemente, en un
libro de historia que está llamado a ser un éxito editorial
sobre el tema de la guerrilla antifranquista, el escrito por Secundino
Serrano, Maquis, con actualizados planteamientos y una visión
acertada del noble esfuerzo de las gentes del monte, se transita,
sin embargo, por el tema de Cerro Moreno (Santa Cruz de Moya) con
poca fortuna. Al suceso, de la más numerosa, organizada y que
más tiempo duró, "la organización de referencia
del maquis de posguerra" en palabras del propio autor, se le
dedica sección aparte reconociendo su incidencia en el posterior
desarrollo de la AGL.
Conscientes fueron siempre del alcance
de lo allí ocurrido los propios combatientes, y así
muchas décadas después, desde 1989 en que se proclamó
el primer domingo de octubre como el Día del Guerrillero Español,
y con monumento erigido al poco (6 de junio, 1991), todos los años
se recuerda y se rinde homenaje a su memoria, y a todos en general,
como héroes "muertos en la lucha por la paz, la libertad
y la democracia al lado de todos los pueblos del mundo".
Diferentes versiones y rumores
Reconocemos que el tema histórico
es difícil. Ha transcurrido mucho tiempo, la clandestinidad
de todo lo relacionado con la guerrilla antifranquista, apodos, nombres
falsos, silencios, precauciones de toda clase, no exenta durante un
largo periodo de tiempo de ocultación y prohibiciones de acceso
a los documentos de referencia, hace que así se perciba esa
situación y, a la vez, que sobre este episodio histórico
hayan crecido un sinfín de leyendas percibidas hoy en día
con un no pequeño aire de nostalgia y de romanticismo: Que
si "Ojos Azules" murió en dicho enfrentamiento (y
ciertamente en una de las sorprendentes Actas de Defunción,
la nº 169, se consigna este detalle referido a "Ramiro",
como igualmente se le aplica al grupo de "Cintorrá"),
que "Paisano" y el "Manco de La Pesquera" pudieron
escaparse del cerco, que si el segundo de ellos fue el traidor, "que
si hubo un número trece" encontrado tiempo después
muerto. Seguramente esa misma falta de exactitud alguien aducirá
tras estas líneas. No serán mal recibidas sus palabras
si posteriormente sus afirmaciones contribuyen a esclarecer lo acontecido.
Con ese propósito, algo más de luz sí que podemos
dar.
Haciendo un resumen de las palabras
del historiador leonés, basadas más que en su propia
investigación, en los trabajos de Mercedes Yusta, Sánchez
Agustí y Ruiz Ayúcar, se califica este enfrentamiento
de "dramático, definitivo y simbólico", se
da cuenta someramente de cómo se produjeron los hechos, y se
enumeran algunos de los guerrilleros fallecidos aunque con bastante
desacierto en este caso, al guiarse únicamente por las Actas
de Defunción, hasta el punto de que el propio autor se ve en
la necesidad de rectificar. Por ejemplo se dice que sólo salvó
la vida, y que fue detenido, un enlace llamado "Pedro",
cuando en realidad se trata del ex-jefe de la Agrupación Francisco
Bas Aguado que no fue capturado y que redactó el informe más
completo de lo que esa aciaga mañana de noviembre de 1949 aconteció,
o que también murió Mateo Sánchez Arozanala "El
Abuelo" cuando en realidad este guerrillero de Valdemoro de la
Sierra, padre de Tomás Sánchez Gregorio "Poeta",
por esas fechas ya estaba detenido en Cuenca y sería juzgado
y fusilado en Ocaña a finales de 1951.
Tampoco las conclusiones del historiador
leonés nos parecen las más acertadas. Escribe que: "después
de la sarracina de Cerro Moreno, en las tierras levantino-aragonesas
sólo se mantenían grupos menguados de supervivientes,
ajenos a cualquier proyecto político y guerrillero, esperando
marchar a Francia o en una huida hacia adelante que concluirá
con la muerte". Todavía durante dos años y medio
la Agrupación continuará en el monte.
Subsistencia y lucha armada, ...y un
Buró ignorante de la realidad
Ciertamente serán los años
más duros, donde los enfrentamientos, las deserciones y las
purgas irán diezmando a las partidas. Fue un trienio de subsistencia,
pero de lucha armada y con una organización siempre uniforme.
Su consideración final a modo de pregunta igualmente me parece
incorrecta: "¿A qué grado de desintegración
había llegado la AGLA para que fuera posible coger indefensos
y dormidos a la mayor parte de los nuevos dirigentes guerrilleros?
Evidentemente, una parte de la responsabilidad recayó en el
Buró Político que envió a liderar a la resistencia
armada a militantes que desconocían totalmente la situación
de la España franquista".
Este parecer hace recaer sobre el sustantivo
"desintegración" una carga negativa de dudas que
además de esconder un tono inapropiado presenta como argumento
general algo que sólo fue un hecho particular, tremendo ciertamente,
la muerte de los doce guerrilleros, pero no por eso la AGL se descompuso.
Las causas estaban en las propia evolución de las relaciones
internacionales del Régimen de Franco, en la soledad del PC
y de los Guerrilleros, en el mucho tiempo que llevaban en el monte
para una lucha armada "donde no había enemigo militar",
la difícil articulación de un cambio de estrategia imposible
de llevarla a la práctica y, como casi siempre, algún
chivatazo que también se ha convertido en un ovillo difícil
de desenredar. De hecho otras organizaciones del resto de España
hacía años que ya habían desaparecido, y desde
luego ninguna llegó a 1952 con la entereza de la AGL, excepto
la de Málaga-Granada. La misma pregunta cabría hacérsela
a las otras Agrupaciones. Carecen por lo tanto de proyección
tales reproches.
Pero volvamos a la narración
de la vida diaria en el campamento de Santa Cruz, y a lo acaecido
el día 7 de noviembre de 1949. Utilizando algunos documentos
básicos: principalmente el informe de "Pedro", el
único superviviente de los que se encontraban en el campamento
en el momento del asalto, y además antiguo jefe de la Agrupación,
también un segundo informe, el de Ibáñez de finales
del mes de noviembre de 1949, correspondiente a su 5º viaje,
que es quien había conducido al nuevo grupo de mandos desde
Francia hasta Cerro Moreno, y en tercer lugar los recuerdos de "Alfaro",
quien aún vive y que pertenecía en aquellos momentos
a ese grupo del campamento, pero que había salido una noche
antes a realizar un servicio de avituallamiento con otros cuatro camaradas
y que presenciaron el resultado del cerco desde el propio monte. Nos
basamos también en las Actas de Defunción, en los recuerdos
e informes de otros guerrilleros y de la propia GC, abundantes y bien
recogidos por Fernanda Romeu. Con todo ello se puede hacer una descripción
más exacta de la descrita hasta ahora.
Cuadros de Francia
De Francia habían salido en 1949
dos grupos para reforzar los cuadros de mandos de la AGL. El conducido
por José Gros y luego por "Cocones" (Juan Fabregat
Matamoros), que lo formaban "José María",
El Rubio, "Pablo", "Saturnino" y "Aniceto",
parte en marzo adentrándose por la ruta de Cataluña,
pero tras algunos enfrentamientos con la GC, tendrán que desviarse
de su itinerario y sólo después de largos meses llegarían
al campamento de Cerro Moreno unos días más tarde de
la muerte de los doce guerrilleros. Desde luego no pudo enlazar con
el de Ibáñez a primeros de agosto, en la zona de Villafranca
del Cid, en Peñagolosa, como tenían previsto: ("Quedamos
de acuerdo que nosotros aguardaríamos hasta el día 12
de agosto en el punto de cita, y que al no venir dejaríamos
una nota" escribe Ibáñez). Entre los componentes
del grupo, se hallaba "Aniceto" (Vicente Martínez
Galindo), que meses más tarde, cuando en el otoño de
1950 llegue el grupo de "Antonio el Catalán" (José
Gross) será trasladado al 5º Sector como agregado de Agi-prop,
con "Mauro" y "Segundo" como jefes. Poco después
abandonará la guerrilla en Villaconejos de Trabaque, su pueblo
natal, tras haber ido a ver a su madre en compañía de
"Germán".
Hacia mitad de junio, el día
18, saldría el grupo de Doroteo Ibañez Alconchel, el
"Maño", el más experto de los guías
con Francia de la AGLA. Este era su quinto viaje, y aún realizaría
otro más entre agosto y octubre de 1950. El grupo de Ibáñez
lo componían "Andrés", "Ramiro",
"Pedro", "Emilio", "Lorenzo" y el acompañante
habitual de Ibáñez, "José el Alicantino"
(Ramón Escribá Furió). Su línea de entrada,
ya utilizada en su primera incursión en septiembre de 1945,
fue por Aragón, Sierra de Santo Domingo, zona de Azuara, su
pueblo natal, Mosqueruela, Javalambre, Camarena. En el mes de septiembre,
hacia el día 15, conectarían con los acampados en Cerro
Moreno: "El día 17 de septiembre, que ya de antemano esperábamos
nosotros, llegan cuatro camaradas del Batallón antes "Vitini",
ya enlazó con esta unidad. Ellos conocen donde para el Estado
Mayor. Unos salen para que "Pepito", responsable de la Agrupación
venga a donde nosotros hemos acampado, y otros en busca de "Grande",
responsable del 11º Sector", escribe Ibáñez.
El Campamento de Cerro Moreno
El campamento de Cerro Moreno era uno
de los más estables que disponía la AGLA por esas fechas.
Otros cercanos estaban situados en Camarena, el Bercoloso, Benagéver,
Fuencaliente y Cofrentes. Cerro Moreno es una de tantas estribaciones,
de forma redonda, intermedia entre la Sierra de las Cuerdas y la de
Javalambre, al sur del Rincón de Ademuz, aspirando el rumor
del río Turia que por Santa Cruz de Moya crece joven, se engarganta
y serpentea.
Cerro Moreno tiene un duro y empinado
acceso a pie por sus caras este y oeste, y se halla custodiado en
sus vertientes norte y sur por la mole en filo de unos más
que respetables peñascos. El campamento guerrillero, el cuarto
o quinto de los que hubo por la zona desde 1946, encarado al poniente,
mirando hacia Santa Cruz, Manzaneruela, o Landete, situado en una
zona boscosa de pinos, enebro y abundante matorral.
Como todos los de la AGL por estas fechas
este campamento se formaba de diversas tiendas de campaña,
sujetas sus bases con piedras, con capacidad para cuatro personas
normalmente. En las proximidades se buscaba un lugar donde el humo
no delatase la presencia de los guerrilleros, y otro, el monte es
amplio, de servicios. La ubicación del campamento parece que
exigía al menos que hubiera dos guardias constantemente aunque
como nos informa "Alfaro" por aquellos días tan sólo
funcionaba una y solamente por el día. Cada guerrillero, siguiendo
el turno establecido y anotado en un papel que colgará de un
pino, realiza este servicio de vigilancia durante dos horas, situándose
no muy lejos de la zona de tiendas, cara al río. Este documento
le servirá a posteriori a la Guardia Civil para identificar
a los fallecidos.
Por estas fechas, antes de la llegada
de Ibáñez, el jefe del Batallón al que se incorpora
el nuevo cuadro de mandos era "Francisco" (Emilio Argilés
Jarque). Es el mismo grupo que antes dirigiese "Vitini"
(Francisco Martínez Lara), pero que meses antes había
desertado desde un campamento de Bronchales, según "Ibáñez",
junto con "Nelson" (Francisco Jurado) -aunque no parece
que fuese así en el caso de éste último, auqnue
sí con "Bienvenido" y "Mateo"- y un tercer
guerrillero, dirigiéndose los tres a Francia, vía Cella
y Zaragoza: "De este Batallón de antes "Vitini"
que anda por esta zona sobre la provincia de Teruel, Cuenca y Valencia
no está tan bien. Cuando desertaron los tres responsables,
a raíz de esto marchó otro llamado "Tomás"
del pueblo de Tormos, y ya antes de estos marchar, todos de este Batallón
muy mal. Una de las veces "Vitini" le dijo a "Juanito",
paisano de este "Peñarronda" (se refiere a "Peñaranda"
que al igual que "Juanito", "Amancio" y "Joaquín"
son de Rubielos Bajos), que si continuaba mucho en guerrilleros vería
mucho y malo, que no se marchaba bien. Cuando estos desertaron fue
Francisco quien detuvo el descontento entre la unidad. Este "Francisco"
es uno de estos alrededores, no es el del 17º, más adelante
daré la conducta del otro "Francisco". Cuando estos
desertaron, subió el "Grande" y nombró responsable
de esta unidad a este "Francisco" (Informe de Ibáñez)".
Medios de los guerrilleros en el campamento
En el campamento, tras la llagada del
grupo, se disponía de ciertos medios para la acción
guerrillera: multicopista con que editar Mundo Obrero en lugar de
El Guerrillero (1946-1949), ejemplares traídos de Francia así
como fotografías dedicadas de Dolores Ibárruri, cámara
de fotos, emisora y radio con la que contactar y escuchar las emisiones
de radio Pirineica, (aparato de radio que requisará la GC y
que el grupo reorganizado tendrá que comprar otra por 9.500
ptas), materiales teóricos, informes de los sectores, guiones
de las reuniones, sellos de la Agrupación, armamento ("con
las armas que tenían" escribirá "Teo")
y una respetable cantidad de dinero, cercano a las 250.000 ptas. cuyo
objetivo era potenciar la labor política e ir abandonando las
acciones de abastecimiento que mayormente recaían sobre una
población con medios más bien escasos y de la que los
propios guerrilleros se nutrían ("esto no era muy bueno,
porque hacíamos dos males" anotará "Casto"
en su Informe). Ciertamente los servicios de abastecimiento como acción
guerrillera resultaban impopulares y conllevaba infinitos riesgos.
Los guerrilleros por esta época también tenían
una asignación de 500 ptas. por si se viesen descolgados en
alguna situación.
Durante todo el mes de octubre el campamento
había estado muy concurrido con entradas y salidas de guerrilleros
casi todos los días. El hecho de que llegasen de Francia nuevos
cuadros originó que los jefes de la AGLA fueran convocados
para recibir nuevas instrucciones. Por allí pasaron "Pepito
el Gafas", "Grande", "Manso", "Teo",
"El Viejo" y el responsable del PC en Valencia "Tomás",
incorporado a la dirección regional desde Francia a finales
de 1946.
Otro hecho significativo que aumentó
la presencia de maquis en el campamento fue lo ocurrido en San Martín
de Boniches a finales de septiembre y durante el mes de octubre. Ibáñez
lo recuerda así: "En el 5º Sector que "Pepito"
tenía su base, marchaba bien, muchos enlaces, sólo del
pueblo que suministraba al Estado Mayor eran 15 y todos subían
al campamento, cuando les parecía subían por la noche
al campamento a oír la radio, cayó uno de estos enlaces
y el resto ha tenido que ingresar en las guerrillas, donde se les
ha creado una mala situación por estas unidades". A su
vez "Pedro" relatará que "salieron dos camaradas
enlaces para casa "Juanito" para ver qué repercusión
había tenido la obra traidora del elemento que se entregó
volvieron los enlaces enviados con la noticia de que todo había
ido abajo en la antigua base y que se habían incorporado 14
camaradas de los cuales trajeron a 8, dos que convinimos que volvieran
a aquella zona, 5 que cogieron en el asalto y otro que salió
a por carne el día 5 con María". En realidad, tal
como se relata en el artículo publicado en esta misma revista
("Los maquis en las montañas de San Martín de Boniches",
Olcades, nº3), la entrega de "Regino" (Lucas Villar
Garcés) de la partida de "Paisano" dio pie a que
todo el grupo de enlaces del pueblo de San Martín de Boniches
se echara al monte en dos fases, once a finales de septiembre y tres
más a principios de octubre.
Si el día 15 de septiembre, el
grupo de Ibáñez, con "Andrés" como
nuevo jefe de toda la Agrupación, toma contacto con los acampados
en Cerro Moreno, es el 17 cuando pueden acceder propiamente al campamento.
El primer trabajo a realizar es verse con los jefes de los Sectores
para tener con ellos una reunión general. En consecuencia se
mandan enlaces en busca de "Pilar" ("Pepito el Gafas")
(en los informes internos, además de apodos también
se utilizan nombres en clave) y de "Grande". Esto ocurrirá
el día 21. A primeros de octubre, el día 2 llegarán
"Pilar", "Carmen" ("Teo"), "el
Viejo", "Paco", y "Manso". Poco después,
el día 4, "Grande", "Peñaranda"
y "Carlos".
Una vez toda la plana mayor de la AGL
se halla presente, se celebran las reuniones durante los días
13 de octubre al 16 del mismo mes.
Desconocemos los acuerdos tomados, pero
bien parece que iban encaminados a reestructurar la organización
dándole un contenido más político, evitando las
acciones de captación económica para no tener que crearse
un mal ambiente entre la población, asumiendo un cambio de
táctica donde los guerrilleros serían instructores de
la población campesina. Se potencian en consecuencia los Comités
Regionales y se sustituye, como ya queda dicho, El Guerrillero por
Mundo Obrero.
El dinero que se manejará en
el campamento es indicativo de lo mismo. La idea, sin embargo, no
parece que cuajó. Ni tan siquiera cuando se plantease la "renuncia
a nuevas incorporaciones de los contornos" en favor de los que
lleguen de Francia más capacitados para esta nueva orientación
política. Dos días antes de la reunión general
de la Agrupación, el 11 de octubre, Ibáñez parte
hacia la frontera con "José el Alicantino", "Manso"
para una revisión de sus últimas actuaciones, se hablaba
de desmotivación y hasta de maltrato de algún camarada,
("Respecto a la marcha se ha hecho sin novedad hasta Garde, no
hubo problemas ninguno entre el grupo, y el "Manso" se ha
portado bien sin protestas ninguna" informará Ibáñez),
a los que también acompañan "Peñaranda"
(Ángel Ruiz Toledo) para ser operado del tabique nasal, y "Cuatro
Ojos" (José Zuriaga Mínguez) y "Maguán"
(Francisco Menéndez Martínez) por estar incapacitados
para el servicio.
Demasiada aglomeración
Si el día 11 parte hacia Francia
el grupo de Ibáñez, el 20, tras haberse celebrado las
reuniones, empiezan a abandonar el campamento los diversos jefes de
Sector. Esa noche lo harán hacia el campamento de Manzanera
"Carmen" ("Teo"), "Paco" y "el
Viejo". El día 24, igualmente, hacia diversos sectores
de Valencia "Grande", "Tarzán", "Rufino"
y "Elvira" ("Tomás"). Poco a poco el campamento
se va despejando, sin embargo el día 25 de octubre vuelve otra
vez a estar concurrido. En esta ocasión con la llegada de once
guerrilleros. Es el grupo de San Martín de Boniches ya citado.
A finales de septiembre todo el conjunto de enlaces de dicho pueblo
se había echado al monte tras la entrega de "Regino"
(también apodado "Luquillas", de La Cierva) y la
detención del enlace Cayo Alcalá. Algo de eso resuena
en las palabras de "Pepito el Gafas" cuando llega al campamento
el día 2 de octubre. El día 13, al inicio de las reuniones,
se había enviado a dos enlaces para que informaran de lo sucedido.
El día 25 volverán los dos enlaces más ocho de
los nuevos guerrilleros ("Fermín", "Cándido",
"Nicasio", "Ángel", "Jaime",
"Alfaro", "Agapito" y "Felipe") conjuntamente
con otro responsable del Sector 5º.
Pero de nuevo el problema de la aglomeración
de guerrilleros se tuvo que plantear. Así el día 3 de
noviembre vuelven para Cuenca, con el fin de preparar algún
campamento nuevo tanto "Pepito el Gafas" como "Agapito"
y "Felipe", y los enlaces del Sector. El día 2, lejos
de allí, había tenido un enfrentamiento de un grupo
de guerrilleros que volvían a la base tras repartir propaganda
en los pueblos del límite provincial entre Guadalajara y Cuenca,
fue en La Rodea (Cañizares), en él caía muerto
el jefe del 5 Sector "El Capitán", un extraordinario
guerrillero con dos puntos oscuros a fecha de hoy por aclarar en su
biografía, a saber: las muertes del Jefe de la Agrupación
"Ricardo" (Pelegrín Pérez Galarza) y la del
redactor "Núñez" (Juan Ramón Bea Martínez):
"La otra dolorosa noticia es que el 2 de noviembre en una emboscada
fue muerto el camarada "Capitán". No sabemos aún
por qué él iba en la marcha el primero y fue el único
alcanzado por los disparos. Según la primera información
que tenemos unos días antes los habían visto por ese
lugar que ocurrió el hecho, al parecer ellos no vieron a quién
les vio y a la vuelta al pasar por el mismo sitio fue cuando les hicieron
la emboscada" (Informe de "Pedro"). Dos días
antes del asalto, en el campamento se encontraban dieciocho guerrilleros.
Cinco de ellos, "Alfaro", "Emilio", "Francisco",
"Julián" y "Fernando" saldrían a
por carne a la zona de la Sierra de Camarena (Arcos de las Salinas)
la noche del día 5 al 6 de noviembre. Cuando regresaban al
amanecer del día 8 se encontraron con todo el monte removido,
los enseres del campamento amontonados y subiendo y bajando guardias
al cerro todo el día. Escondidos los cinco debajo de las ramas
de un pino, al pie del cerro, contemplaron lo que estaba ocurriendo.
El asalto del campamento
"El asalto al campamento se inició
a las 7 de la mañana del día 7 de noviembre de 1949,
y marcó el final de la resistencia organizada en Levante -orgullo
armado del PCE- y, por extensión, en toda España"
dice Secundino Serrano, y lo realizaron "500 guardias civiles
de las comandancias de Teruel, Cuenca y Valencia y 100 somatenes.
Otras fuentes señalan que el total de efectivos de GC de las
Comandancias 134, 135 y 201 era más 1.000, y la propia guerrilla
y la voz pública apuntan hasta 3.000 en lo que parece un número
exagerado, el mismo "Pedro" lo cuantifica en unos 1.000
efectivos. A falta de un estudio de los operativos desde dentro de
la propia GC, lo que sí parece seguro es que participaron fuerzas
de las tres provincias, todas ellas al mando del comandante del puesto
de Landete José Vivancos, el cual sería gratificado
y que toda la operación fue seguida al minuto, pero desde lejos,
por el propio General Pizarro.
Los preparativos del asalto debieron
de ultimarse en poco tiempo, pues seguramente los informes de que
dispondría la GC no serían muy exactos, de ser así
hubiesen atacado el campamento durante los días de las reuniones,
medio mes antes, porque entonces sí que se encontraba allí
toda la plana mayor guerrillera o incluso un día antes del
día 7 con cinco guerrilleros más o bien el día
3 con otros cinco, entre ellos "Pepito el Gafas". Lo cierto
es que tras el asalto la GC comentará que sabían que
en el campamento "habían de 17 a 18; cuando salió
Carmen ("Teo") quedamos 16". La referencia sin duda
va dirigida a las sospechas recogidas con posterioridad sobre "Teo"
y "Paco" que abandonarían el campamento en la misma
salida.
A fecha de hoy es imposible determinar
con exactitud sin fisuras cuál fue el origen de sus informes.
Tras el encuentro, los propios guerrilleros hicieron averiguaciones
y buscaron un culpable directo que nunca se halló, inclusive
sobre el mismo "Pedro", como es lógico, al ser el
único superviviente, recayeron no pocas dudas. Del análisis
de las Actas de Defunción, fechadas casi un mes más
tarde, todas el día 3 de diciembre, por orden del día
primero del juez de Cañete a quien la GC le haría llegar
el listado, pues en el pueblo de Santa Cruz nadie llegó a ver
los cadáveres, se sacan conclusiones más que orientativas
sobre la posible fuente de información con que contaba la GC
antes del asalto, información errónea en la que persiste
no sólo un mes más tarde sino incluso a finales de diciembre
cuando al "desconocido" (nº 175), uno de los guerrilleros
de San Martín, se le inscribe con el nombre erróneo
del "Abuelo".
Inicio del ataque
A las siete y media de la mañana,
del lunes 7 de noviembre, es cuando "Pedro" sitúa
el inicio de los ataques. Hasta las faldas del cerro se había
personado la GC en una operación envolvente. Cada comandancia
se aproximó por su lado natural dejando los camiones bien lejos
y caminando durante toda la noche guiados por guardias civiles del
propio Santa Cruz de Moya. No parece que estuviera montada las guardia
en condiciones pues los guerrilleros no se percataron del cerco hasta
cuando ya fue casi imposible reaccionar. De haberse percatado, la
táctica habitual utilizada en el sector 11 era la que nos indica
"Grande": "Nosotros cuando teníamos un asalto
lo primero que hacíamos era disparar una ráfaga de metralleta.
Entonces los civiles tenían que hablar, y ese momento era el
que aprovechábamos para salir de allí. Ten en cuenta
que tampoco teníamos mucha munición. ¿Tú
comprendes que se puedan matar de los trece a doce? Es que claro,
no les dio tiempo a coger las armas, porque nosotros, mira yo lo máximo
que he tenido en un asalto a un campamento es un muerto, lo máximo,
y la mayor parte de las veces ni un muerto".
Las guardias no estaban montadas, demasiado
humo y demasiados rastros.
"Yo no puedo juzgar el asalto porque
lo que conozco es por "Pedro"; lo que sí puedo decir,
es que las guardias no estaban montadas cuando yo estaba allí"
dirá en su Informe "Teo". Estamos en noviembre. Empieza
a amanecer. "El asalto lo prepararon minuciosamente durante varios
días. Nosotros dos días antes vimos alguna hoguera en
algún punto de las inmediaciones y no se tomó ninguna
medida; algún camarada dijo: "¡Bah!, será
alguna carbonera o pastor y así quedó todo aunque algún
otro hizo objeciones para que nos pusiésemos en guardia. Esta
preparación la llevaron sin ningún ruido ni manifestación".
Esta dejadez será criticada reiteradas veces desde la propia
organización: "Se hablaba demasiado fuerte, se hacía
demasiado humo, habían demasiados rastros y eso éramos
varios los que lo veíamos" escribirá "Teo"
en si informe de octubre de 1951, y "José María"
en el suyo del año anterior hará referencias a una conversación
con "Teo": "El camarada "Teo" me dijo dónde
estaba el campamento, el tiempo que llevaba instalado, las entradas
y salidas constantes, la falta de disciplina en lo de guardar silencio,
la excesiva alegría con el fuego funcionando casi todo el día
con dos lumbres". El propio "Grande" en al actualidad
aún mantiene vivos los consejos que les diera a sus camaradas:
"Yo salí de allí, yo les aconsejé, es que
eran los que quedaron allí, eran casi todo el nuevo Comité
Regional y venían de Francia y traían armas nuevas,
tenéis que marcharos de aquí, hay muchos rastros, tenemos
sospechas de que a lo mejor alguien conoce ya esto, así que
inmediatamente tenéis que marcharos, mañana mismo os
tenéis que marchar.
Los nuevos no hicieron caso.
Y el camarada "Andrés"
me dijo: "Hombre, claro", y yo me marché con "El
Chaval", que está ahora por Alemania, y otro, nos marchamos
a Cofrentes porque teníamos allí unos campamentos y
yo quería visitarlos. Y claro, cuando llegamos a Cofrentes,
a los cuatro o cinco días me entero del asalto. Porque se ha
dado el caso en esta lucha guerrillera que los que más nos
hemos salvado hemos sido los que nos hemos incorporado de aquí,
de aquí, no de fuera, porque conocíamos el franquismo,
y ellos en Francia, era jauja al lado de lo que ocurrió aquí,
porque tenían de todo y todo el mundo estaba en eso. Y estos
hombres tenían esta moral, pero yo antes de que ocurriera eso
discutí con ellos y les dije, "mira que estáis
equivocados, que esta lucha no es aquella", y esta gente cometió
esa torpeza". A todo ello además podríamos añadir
las palabras de "Alfaro" (Melitón Ruiz Pérez):
"Íbamos a por agua a un vallejo, al vallejo ese que viene
derecho a Santa Cruz, y a la umbría arriba sube un carril,
bajábamos desde lo alto del cerro a por agua y había
una sendeta desde el mismo campamento que cruzaba el camino abajo
al agua, pues ellos (la guardia civil) se mosquearían también,
si vieron la senda aquella, los resoberos que había de subir
y bajar, todas las noches bajábamos tres o cuatro a por agua,
pues fíjate".
Una huída desesperada sin éxito
Un amplio extracto de la narración
de "Pedro" se puede consultar en el libro de Fernanda Romeu
y en los añexos de Memorias de un guerrillero de "Germán",
hermano del joven de 17 años ("Fermín", Acta
172) fallecido en Cerro Moreno. "Pedro" nos dice que la
GC atacó el campamento a ráfagas de naranjero y bombas
de mano por la parte donde tenían el retrete. En esa mañana
se encontraban trece guerrilleros. "Ramiro", "Vidal",
"Lorenzo" y varios camaradas más en la zona donde
se hacía la guardia; "Andrés" y "Pedro"
cerca de la cocina. Dirigían los tiros hacia las tiendas de
campaña. La GC tenía tomada también la cumbre
del Cerro. Todos los guerrilleros buscaron la retirada por el lado
opuesto a los disparos, mirando a la carretera, a la izquierda; intentaban
llegar hasta el fin del pinar, aunque para ello tenían que
pasar un claro de labores perdidas. Formaban un línea de unos
50 metros, cerraban el grupo "Andrés", "Pedro"
y dos camaradas de los nuevos de San Martín, el joven "Fermín"
era uno de ellos. En esos primeros momentos "Andrés"
tuvo que dejarse la metralleta colgada de un árbol y "Pedro"
respondió a los tiros con poca fortuna pues su arma se le encasquilló.
Balas explosivas y bombas de mano
Al cruzar el descubierto fue cuando
debieron caer abatidos algunos de los doce guerrilleros. En concreto
ahí es donde sitúa "Pedro" la muerte del jefe
de la Agrupación, "Andrés", del cual parece
no alejarse, incluso una vez muerto, de "un tiro de bala explosiva
que le entró por un costado y le salió por el otro haciéndole
a la salida una gran herida". Tras esto, recoge y esconde "bajo
la josma del pino y un enebro", aprovechando un breve alto de
fuego y mientras la GC empieza a estrechar el cerco, los cargadores,
la pistola, la cartera con las fotos familiares, su documentación,
el cliché con el código de nombres, diversas direcciones
de responsables del Partido, algunos folletos teóricos, la
pluma, el reloj y el sello que llevaba de la Jefatura de la Agrupación,
así como el dinero: 90.000 pesetas.
El resto del grupo se había alejado
siguiendo la vertiente izquierda del monte y "dando cara a otro
cerro alto que dominaba toda la parte aquella". Solo un joven
de 17 años ("Fermín") estaba cerca de él,
y por poco tiempo pues al ser descubiertos y empezar de nuevo los
disparos, tanto uno como otro buscaron una salida monte abajo siempre
hacia su lado izquierdo. "Fermín", "el joven
camarada, también tiró hacia abajo más a la izquierda
que yo y le asesinaron a pesar de que gritó que se entregaba".
"Pedro", a partir de este momento, pierde todo contacto
con cualquier otro componente del grupo. La narración personal
de su huida, más que afortunada, incluye alguna herida, el
deshacerse de la metralleta en mal estado, el esconderse bajo un "pino
grande y con mucho ramaje", el perder sangre, la resignación
ante un final previsible "me dispuse a vender cara la vida hasta
que me quedara un tiro y resuelto a salir si podía", el
ser de nuevo descubierto, el disparar su pistola a bocajarro tanto
a quien lo descubre como al grupo que rodea el cuerpo sin vida del
joven camarada, pasar con suerte entre varios frentes hasta alcanzar
otro monte, curarse la herida y sortear un barranco para, agotado,
ponerse a salvo. "Me estuvieron buscando hasta las 2 de la tarde
que empezaron la retirada" comentará para terminar esta
parte de su más que afortunada salvación.
Las noticias del asalto, según
los relata "Pedro", fueron inicialmente confusas: "yo
no creía que podían haber caído 12 y esperaba
juntarme con alguno de ellos", dirá. Más adelante
reiterará de nuevo el número de los fallecidos comentando
que tras el criminal ataque "parece que cogieron algún
camarada en grave estado y allí lo remataron brutalmente. Según
noticias de los mismos civiles llevaban la orden de no hacer más
que muertos. No sabemos si a algún camarada en estado grave
le sacarían alguna declaración.
Bajas de guardias civiles: Una incógnita
En el asalto tomaron parte unos 1.000
guardias al mando de un teniente coronel que no sabemos su nombre;
iban divididos en tres grupos, los de Valencia, Teruel y Cuenca, siendo
los de Teruel los que atacaron el campamento. Los cadáveres
los desnudaron y fueron arrastrados hasta cargarlos en los mulos.
Los llevaron a Teruel. Según noticias ellos tuvieron 18 muertos
y varios heridos; otros dicen que tuvieron algún muerto y algún
herido pero sin precisar". Los informes de la GC anotarán
el repetido y obligado "sin bajas" como forma de contrarrestar
los éxitos publicitarios de la Agrupación. Es posible
que en este caso así fuera habida cuenta de los pormenores
de la narración de "Pedro", de la sorpresa y contundencia
del ataque, y de la falta de experiencia militar, seguramente todavía
no dispondrían de armamento propio ni en condiciones los recién
incorporados del Sector 5º, pero también cabe pensar,
en este caso de modo contrario. El grupo recién llegado de
Francia traía armamento nuevo, el asalto duró demasiadas
horas para aceptar que no hubiese respuesta por parte de los fallecidos,
incluso en los comentarios recogidos en el pueblo se dice que "desde
uno de los escarpes de las rocas del lado norte un guerrillero dio
cuenta de bastantes civiles antes de caer abatido". Desde luego
nadie tampoco vio los cadáveres de las posibles bajas de la
GC. En este caso sería evacuadas no hacia La Olmeda como los
guerrilleros, sino hacia Mas del Olmo.
En el Registro Civil de Santa Cruz de
Moya constan como fallecidos, desde el número 164 al 175 respectivamente
los siguientes guerrilleros: Francisco Corredor Serrano "Pepito";
Manuel Gracia Martín Lorenzo; José Cabero de la Cruz;
Emilio Argilés Jarque; Lope Rodríguez Rodríguez
"Francisco", "Vidal" y "Vallanca"; Desconocido
"Ramiro"; Desconocido "Manolo"; Desconocido "Eulogio";
Desconocido ("Fermín"); Desconocido (Diligencia actual,
Basilio López Alarte "Ángel"); Desconocido
"Andrés"; Desconocido (Diligencia, Mateo Sánchez
Arrazola "Abuelo"). El listado de nombres esconde, como
vemos, entre otras varias al menos tres claras equivocaciones pues
tras la inscripción de "Pepito el Gafas", "Francisco"
(Emilio Argilés) y el "Abuelo" se da sepultura a
tres guerrilleros de San Martín de Boniches y el del joven
"Fermín" y el de "Ángel" se dejan
sin nombre pues es más que probable que a la GC les pillara
por sorpresa su aspecto, quien a partir de los datos filtrados que
disponía a la hora del asalto quiere calcar su información
sobre los cadáveres. El desconocimiento de la presencia de
los guerrilleros de San Martín en Cerro Moreno, puesto de manifiesto
durante bastantes meses no sólo en las Actas de Defunción
sino incluso en la documentación interna de la GC, nos lleva
a pensar que sus informes venían de tiempo atrás, pero
no muy de tiempo atrás, pues conocían el aspecto y los
apodos de los guerrilleros del Estado Mayor que se encontraban por
esas fechas en el campamento. Dudo que la información proviniese
de Francia, pues no hay ninguna referencia al grupo de "José
María" que también había salido de allí
incluso antes, y que también tenía este destino.
Informes de las autopsias
Del análisis de los escuetos
datos forenses se deduce una especial crueldad en el trato de los
guerrilleros: "No pudiendo apreciar más rasgos en la cara",
"tiene la cara y cabeza destrozada", etc. La GC en este
enfrentamiento se entregó con saña a su labor de exterminio
del maquis. "Parece que tenían orden de no dejar vivos"
se recoge en algunos informes. Idéntica actitud de desprecio
y falta de humanidad con el que desde un punto de vista militar podría
considerarse como su "enemigo" se advierte en muchos otros
enfrentamientos, donde también los cadáveres son arrastrados,
tirados rodando cuesta abajo, o rematados a discreción una
vez ya fallecidos. Podríamos relatar aquí también
las muertes en Reíllo de "Mauro", "Loreto"
y el "Chatillo de Sisantes", o incluso la del último
guerrillero del 5º Sector "Samuel", el hijo del "Capador
de Sotos". Hemos de consignar por último en este apartado
que la GC como norma hizo fotografías de los fallecidos en
aras de su identificación. Las fotografías duplicadas
y repartidas por las distintas comandancias fueron mostradas a los
guerrilleros que se entregaban o se detenían. Así consta
por ejemplo, entre otros varios, en el proceso del "Manco de
la Pesquera" quien sólo puede reconocer la de Amador y
la de Basilio, o en el de José Parejas Garrido, 1954, donde
se intenta identificar a "Manolo" como Simón Giménez
Garrido, hermano de "Jacinto".
Los fallecidos fueron "Andrés"
(Miguel Soriano Muñoz) Jefe de la Agrupación, "Ramiro"
(León García García) responsable de la dirección
política, "Lorenzo" (Manuel Gracia Martín),
y el radiotelegrafista "Eulogio" (Jesús López
Mirasol) del grupo de mandos recién llegado de Francia, "Vidal"
(Lope Rodríguez Rodríguez), "Manolo" (Simón
Giménez Garrido) y "Bartolo" (José Cavero
de la Cruz) que ya estaban en el campamento, y los cinco nuevos incorporados
de San Martín de Boniches: "Fermín" (Marino
Alcalá Ruiz), "Cándido" (Amador Huerta Jiménez),
"Nicasio" (Aurelio Huerta Pla), "Ángel"
(Basilio López Alarte), y "Jaime" (Antonino Pérez
Hernández). Sus cuerpos serían bajados a rastras con
caballerías hasta la falda del monte. Desde allí trasladados
en mulos hasta el barrio de La Olmeda, para después, sin dejar
que la gente saliese de sus casas, conducirlos en un camión
hasta Teruel, en cuyo cementerio, en su parte civil, serían
enterrados en las zanjas primera y segunda.
La consecuencia inmediata del asalto
por parte de los guerrilleros que no se encontraban en el campamento
es el abandono del lugar que queda vigilado durante un buen tiempo.
A "Pedro" le cuesta contactar con el grupo que se había
salvado por estar de avituallamiento. Nadie se atreve a poner estafeta
en un primer momento nos confiesa "Alfaro". "Los contactos
y recursos como una consecuencia quedaron unos rotos y otros medio
descompuestos pues hasta más de un mes ha habido una vigilancia
muy cerrada por los puntos que más nos servimos para el trabajo",
por lo tanto hubo que abandonar el lugar, anota en su informe "Pedro"
para añadir: "Por otra parte queridos camaradas, hasta
que yo me junté con los camaradas y nos hicimos con la información
imprescindible de lo ocurrido pasó algún tiempo dado
que el grupo que quedaba por aquel lugar tuvo que abandonarlo".
Tras el asalto, el día 10, el
grupo de "José María" llegará a la
estafeta del campamento. "Pedro" se verá con ellos
el día 16, "después de 9 días de tumbos",
aunque antes seguramente, tras dos días de espera en el "punto
de concentración", o sea hasta el 11, conectaría
con los que habían ido a por carne, desde donde abandonaría
el monte uno de los "nuevos incorporados", "Alfaro".
El día 16 de noviembre también vuelve "Pepito el
Gafas" con un enlace del 5º Sector, el día 20 "José
María" y "Teo" que también por esas fechas
se encuentra con el grupo examinan lo ocurrido, el 29 "Pedro"
puede ver a "Pepito el Gafas".
Hasta las Navidades de ese año
no puede "Pedro" volver con el nuevo equipo de mandos de
la AGL al campamento y, a la vez que explicar sobre el terreno la
muerte de "Andrés" y su propia huida, recoger de
donde los había escondido los documentos y el dinero "haciendo
un total de 147.000 mil pesetas" (sobre este particular cabe
comentar la torpeza de la brigada de remover el monte, acción
que se realizó días después del asalto tanto
para no dejar huellas como para localizar cualquier documentación
de la AGLA). La decisión más importante, no obstante,
que se tomará la comenta "José María":
"Ante la necesidad de enlazar con la dirección del P.
yo le propuse (a "Pedro") que debía salir él
con "Pepito" y así lo hicieron" (Informe de
"José María", En campaña, 21/10/50).
Tanto "Pedro" como "Pepito el Gafas" desaparecían
de la vida de guerrillas en la segunda mitad de 1950. El segundo,
en muerte sin aclarar acaecida en diciembre de 1950, ni tan siquiera
llegaría a pasar la frontera francesa. El primero ya no regresaría
de Francia.
Buscando al delator
Aunque la preocupación más
constante y de inmediato, tras el fatídico día, sería
la de intentar aclarar de dónde había surgido la información
con la que la GC contaba. En este sentido las averiguaciones tomaron
cauces diversos, aunque sin ningún resultado preciso de culpabilidad
reconocida, pero sin que se libraran de las sospechas varios de los
propios guerrilleros. Así hasta seis teorías manejó
la dirección de la AGLA, atendiendo a su convicción
de que "el asalto era obra de una mano traidora y que el enemigo
iba sabiendo quiénes había en el campamento", la
mayoría de ellas recogidas oralmente por enlaces en comentarios
de la GC, a saber:
1. "Que uno de los nuestros se
había entregado a la guardia civil y que lo había denunciado.
Decían que este tal había venido de Francia hacía
un año o año y medio, que era un guardia civil retirado
o que estaba en el servicio. Un enlace nuestro dijo ver al que denunció
el campamento -se lo indicó un guardia en un café en
ocasión de que allí se encontraba la brigadilla con
dicho traidor. Las señas que daba él era: De una estatura
mediana más bien baja, colorado de cara y esta un poco redonda,
fuerte de hechura";
2. "que habían detenido
a dos camaradas entre los que iba alguno de Manzanera, decía
el rumor que esto se produjo por este mismo pueblo. Fue una noticia
muy confusa y no se le dio mucha importancia. Después hemos
pensado que podía tener esto relación porque las señales
que damos del elemento en cuestión coinciden con "Paco"
que es de ese pueblo, que salió con Carmen y el Viejo el día
20 de octubre";
3. "que un leñador nos vio
y que denunció el campamento a la guardia civil";
4. "una patrulla de civiles que
había visto rastros nos localizó";
5. "que uno mismo de los que nos
suministraba nos denunció"; y
6. que un enlace de una de las aldeas
de allí les llevó al campamento y que dicho elemento
se ha trasladado a Valencia".
La primera de las teorías, sin
nombrarlo, lanza su dardo contra "Teo" y la segunda contra
"Paco" (Francisco Doñate Martínez). Pero tampoco
"Teo" ni otros compañeros se arrugarán ante
"Pedro" a los que su "salida" siempre les parecerá
dudosa, "lo que sí puedo decir, apunta "Teo"
en su informe, es que las guardias no estaban montadas como cuando
yo estaba allí". Es lógico que se busque un culpable
entre los presentes en las reuniones del mes de octubre y que se tanteen
todas las posibilidades.
Primeras sospechas
Sin embargo es "Tomás",
el responsable del PC en Valencia (a quien no debiéramos de
confundirlo con el penúltimo jefe del Sector 5º), quien
recibirá las más duras críticas tanto por parte
de "Jalisco" que lo considera un traidor ya desde hace tiempo,
como por "José María" el nuevo jefe de la
Agrupación que es quien explica el origen un tanto de técnica
de despiste de las causas del asalto proporcionadas por este camarada:
"La conclusión a que hemos llegado sobre quién
fue el provocador, fue "Tomás". Intentó crear
toda clase de confusiones para impedir que el P. descubriese su autor.
Primero empezó a divulgar que la traición había
surgido entre nosotros, cargando las sospechas sobre uno que hacía
un año había pasado a Francia, es decir cargando sobre
"Teo" que había salido hacía unos días
del campamento. Después divulgó que había sido
un carbonero que había observado los fuegos. La última
información que sacamos del propio pueblo de Santa Cruz, dada
por la familia de "Frasquito" (Julián Ramos Ramos),
es que durante unos días un capitán de la Guardia Civil
llegaba por la mañana con el coche a las inmediaciones de un
bosque de enfrente, observaba y por la tarde se marchaba".
En el informe de "Pedro" se
recoge bajo el apodo de "Elvira" la presencia de este dirigente
del Partido en el campamento de Cerro Moreno, las críticas
que se le hacen por su forma de dirigir el Comité local, su
mala disposición para asumir sus errores, y su distanciamiento
del Partido posteriormente, comunicándolo a la Agrupación
guerrillera días después del asalto por medio de una
carta. A fecha de hoy, en "Tomás" parece estar la
clave del conocimiento del campamento por parte de la GC. Ya comentamos
cómo a finales de 1946 había llegado a Valencia desde
Francia envíado por la dirección central del partido.
El 20 de enero de 1947 caerá buena parte de la cúpula
del Comité Regional de Valencia, entre ellos Mariano Ortega
Galás ("Borrás"), Alberto Sánchez Mascuñán
("César") y Manuel Moreno Mauricio ("Teo").
En Francia se comentó que el chivato había sido "Tomás",
el mismo "Tomás" que estará presente en Cerro
Moreno. El último dato que nos consta hace referencia al envío
por parte de la dirección comunista en el país vecino,
una vez retirada la Agrupación guerrillera, de "Jacinto"
para ajusticiar a "Tomás".
Con todo, y mientras los documentos
o los testimonios no sean irrefutables, se pueden ir añadiendo
teorías a las teorías. Una nueva podemos añadir
a las ya citadas, también de corte oral. Se trata de los comentarios
que la GC del destacamento de Cañizares comentó tras
la muerte de "El Capitán", recogida recientemente
por Manuel Martínez. Por esas fechas la GC de esa zona se vanagloriaba
de que gracias a la documentación incautada a Anastasio Serrano
había podido efectuar el asalto a Cerro Moreno. Es poco el
tiempo transcurrido entre una y otra fecha. El acta de fallecimiento
de "El Capitán" indica que murió a las veintiuna
horas del día 2 de noviembre en el sitio de Cobacho Bodoque,
en lo que debió ser un servicio a la espera de la GC. Cerro
Moreno fue el día 7 de madrugada, apenas cuatro días
para preparar todo el operativo.
A la luz de estas posibilidades, lo
que parece claro es que la GC estaba informada, bastante bien informada,
pues no se prepara un operativo tan grande, el más grande de
la AGLA sin noticias precisas. Se comenta también que el grupo
venía "vendido desde Francia", de ser así
el chivatazo apunta a lo más alto del PC. Personalmente lo
veo difícil. La GC como vemos conocía los apodos y la
fisonomía de los guerrilleros y hasta el número aproximado
de los mismos que se hallaban en el campamento, pero desconoce que
las reuniones importantes se han celebrado hará tres semanas,
como también les pilla por sorpresa la presencia de los componentes
del grupo de San Martín. Por otro parte es difícil que
en Francia supiesen la localización exacta del campamento cuando
ni el propio guía Ibáñez lo conoce hasta que
no enlaza con el grupo de "Francisco". La localización
del campamento por parte de la GC parece ser de esos días.
Sabían dónde estaba el campamento y que allí
había muchos, dieciséis, guerrilleros entre los que
se encontraba la dirección de la AGLA. La información
por tanto no parece ni de última hora ni de hace tiempo. Dentro
del infortunio, algo de suerte hubo, pues de no ser así, sólo
un día antes había no 13, sino 18 guerrilleros, y cuarenta
y ocho horas antes hasta 23. La información por tanto sale
de antes. No de última hora sino, llamémosle así,
sino de penúltima. Los preparativos de la operación
consistirían en cerciorarse de que en el sitio exacto se encontraba
el campamento. Así se entienden referencias tanto de "Pedro"
como de la propia GC cuando afirman que "El asalto lo prepararon
minuciosamente durante varios días", o "después
de realizar varios y minuciosos reconocimientos de aquel lugar por
varios jefes y oficiales" apostados en los montes de la franja
sur.
Lo ocurrido en Cerro Moreno fue un duro
golpe que no acabó de asimilarse, ciertamente fue un punto
de inflexión en la AGLA. Hasta José Gross lo recordará
casi un año después cuando en 1950 venga, también
con Ibañez y "José el Alicantino" para realizar
algo más que un informe del estado de la Agrupación
y tantear la orden del abandono de la lucha en el monte. Pero el número
de guerrilleros muertos, la forma de ser enterrados, la desigual y
contundente fuerza de la GC, la duración de combate, la huida
de uno de ellos, el desconocimiento de varios de los nombres, la ignorancia
de dónde estuvo la traición, la propia información
omitida y prohibida durante tanto tiempo, todo ello dio origen a múltiples
formas de recreación de lo sucedido, que de alguna manera configuran
el mito y la leyenda, el ensueño y la realidad de Cerro Moreno.
No sé hasta qué punto la oralidad, en este caso, no
puede ser aceptada también como método de conocimiento
en una zona, un pueblo, Santa Cruz de Moya, y unas gentes a las que
la geografía y la historia les exigió mucho más
de lo que les ha dado siempre, demostrando que supieron estar a la
altura de las circunstancias. Aunque su propia historia, el calvario
de "ley de fugas" y "arrancapinos" que dignifica
los nombres de los Antón, Pastor, Argilés, Alcoriza,
Jarque, etc. y condena los de sus sanedrines y "diablos"
esté todavía por escribir.
Las manzanas
Mientras se espera a "Pepito el
Gafas", los enlaces habían salido en su busca hacia el
Sector 5º, ocurre la escena de las manzanas que nos relata Ibáñez:
"Quiero recordar un hecho que sucedió entre nosotros estando
ya algunos camaradas de la A.G., fue lamentable, pues ocurrió
que cuando registraron la casa del enlace en Mas del Olmo, se prescindió
de bajar al pueblo por asistencia hasta que no pasaron cuatro días
por si hubiese sospecha en nosotros y estuviesen al acecho. En estos
días nos encontramos mal de comida y la única solución
que había era ir a la huerta por cuatro manzanas y uvas que
otra cosa no había y ya habíamos ido otra vez un camarada
de los de la A. G., "José" y yo y habiendo perdido
toda la noche para llevar muy poca cosa, que además que no
valía la pena de hacer ese sacrificio y al mismo tiempo hacer
rastros en un paso del río Turia por donde tenían que
venir "Pepito" y otros más. Por segunda vez me llamó
"Andrés" y me dijo que debo ir yo, con "José",
"Pedro" y otro más, a por algo de fruta, yo dije
que no era prudente hacer señales allí donde estos frutos
se encuentran, pero que al no haber otra cosa, iríamos y ya
todos los que íbamos a salir preparamos los macutos y "José"
dice que él por fruta no va, y dirigiéndose a "Andrés"
le dijo que si no sabían organizar las cosas, que no se pusieran
y que no tenían en cuenta que a mí no me quitaban ningún
servicio siendo que debíamos de descansar para la vuelta a
Francia que, vosotros conocéis, es duro, y "José"
les dijo que él informaría aquí en Francia cuanto
ha visto de todos, y "Andrés" y "Pedro"
dijeron que ellos también informarían, que no les hacía
miedo cuanto "José" pueda informar al P. Pero "Andrés"
nos reúne a todos los presentes y pregunta uno por uno si estábamos
de acuerdo de que se fuera a por fruta, y yo desde luego dije que
por parte mía no iba, no por el sacrificio de ir, sino que
había que contar que por donde cogemos esto es un paso de nosotros
y que esperábamos de un día a otro a camaradas y se
podía dar el caso que a causa de esperar a quienes cogemos
las cosas tengan un encuentro "Pepito" y demás. Por
mayoría se acordó ir a la huerta y justamente aquella
noche pasó "Pepito".
A la mañana siguiente nos reunimos
la dirección del Partido y a mí me llamó la atención
porque dije a gusto mío no iba a por fruta. Yo reconocí
que después de lo dicho por "José", yo no
debía haber dicho esto. También me llamó la atención
de si yo tenía algo contra "Andrés" y que
hacía unos días que yo no era el mismo; yo no tengo
rencor ni a "Andrés" ni a ninguno, sino que hay días
que en mi carácter no soy el mismo; esto quedó así.
Llaman a "José" para llamarle la atención
sobre lo ocurrido. "Andrés" le dice que venían
observando en él hacía ya tiempo que trataba de provocar,
así como otro día que al tiempo de salir a un servicio
con "Lorenzo" le dijo a "Lorenzo" que no valía
para llevar hombres, esto también trajo discusión entre
"José" y "Lorenzo"; de todo esto ya lo
podréis ver por el informe de "Andrés", "Pedro"
y "Ramiro". (Informe de Ibáñez de la A.G.L.,
30 noviembre, 1949)
"Yo estaba en Cerro Moreno"
(Testimonio oral de Melitón Ruiz Pérez "Alfaro")
"Nos echamos trece o catorce al monte en San Martín de
Boniches. Desde Las Dehesas de Monteagudo nos trasladaron a mí
y a un sobrino mío, hermano de Emencio, Marino, Amador, Aurelio,
Basilio, Antonino, Daniel y Cayo, aunque estos dos últimos
se vinieron un día o dos antes para acá.
En el campamento habían venido
seguramente seis u ocho de Francia. Yo no sé los nombres porque
estuve poco tiempo allí, estaría dos o tres noches,
y ya nos trasladaron a por carne ("Francisco", "Julián",
"Emilio", "Fernando" y Alfaro"); yo no me
acuerdo nada más que de "Faico" ("Francisco")
que era el jefe de los cinco que era de cerca de Santa Cruz. Salimos
al hacerse de noche, un día o dos antes del asalto, salimos
hacia la parte de la Sierra de Camarena a la parte de allá,
pero yo no sé aquello cómo fue porque de los cinco nos
quedamos tres en una pinada, y dos se fueron por la tarde a ver si
veía ganado, lo que yo no sé si estarían con
el pastor o no estarían ni si le pagarían las ovejas
o no; y luego ya volvieron y nos dijeron: "Hala, que han encerrado
un ganado allí en unos corrales que había"; que
por cierto el "Faico" ese llevaba una metralleta que habían
traído los de Francia, y yo llevaba un rifle con dos tiros,
de los que uno ya estaba picado, ¡mira qué defensa llevaba
yo!, y otro que me parece era de la parte de Teruel llevaba un fusil
con un cargador, y al llegar al corral, o un poco antes de llegar
nos dice a nosotros dos el "Faico": "Hala, ahora tenéis
que ir". Antes de llegar al corral dice: "Parad aquí",
allí que había una vaguada; dice "tenéis
que ir a dar una vuelta al corral"; yo me calle porque llevaba
cuatro días, pero aquel muchacho le dice: "Faico",
esto no me parece bien, que os quedéis aquí tres con
metralletas y mucha munición, y que vayamos éste y yo
a ver si está la guardia civil allí; bueno, pues voy
a ir, pero en la próxima reunión que tengamos lo voy
a exponer esto, ¿por qué os quedáis aquí
con el armamento?, ¿qué vamos a hacer nosotros, yo que
llevo cinco tiros y este muchacho dos, que uno ya está picado?,
"Pues tenéis que ir".
Bueno, pues fuimos, dimos una vuelta
por el corral por donde estaba el ganado y como no oía tiroteo
ni nada pues vinieron deseguida, y yo entré por las ovejas
saltando la pared del corral, me mandaron a mí porque yo había
sido pastor. Cogí cinco que se las iba dando una por una al
otro. Cogimos una cada uno, ya nos vinimos más para acá,
las matamos y lo que hicimos en dos noches para allá descargados,
aquella noche lo hicimos en una. Y volvemos al campamento, yo no me
acuerdo qué fecha era pero sería un día después
del asalto ya de mañana pues daba el sol por todos los sitios,
y claro donde tenían estafeta que estaba a la otra parte del
cerro no había nada, y como no vimos nada ya nos metimos cerro
alante al campamento, "me cago en la leche, por aquí unas
piedras revueltas", y claro como ellos entendían más
que yo, pero como no había estafeta ni nada, nos metimos en
el campamento, y como desde aquí a la calle vimos todo allí
amontonado, las sartenes, las tiendas, la comida, y yo, pues ignorantemente,
me quito el macuto y me bajo los pantalones a hacer mis menesteres,
cuando veo que tiran para abajo ellos derecho al río que pasa
por allí, "!Ven acá, ven acá!" me decían,
cojo mi macuto sin subirme los pantalones, "¿qué
pasa?", "¡que han asaltado el campamento!, ¿no
lo ves ahí todo?" Nosotros nos corrimos un poco para abajo
y allí debajo de un pino que bajaban las ramas hasta el suelo,
allí nos camuflamos los cinco, y pasaba un carril por allí
a una solana abajo y todo el día subiendo y bajando guardas
al monte, y nosotros allí debajo el pino, y es que seguramente
estaban bajando los cadáveres por allí por el carril.
Claro, ya se hace de noche, nosotros
allí todo el día sin comer ni poder asar carne, y el
"Faico" nos mando otra vez a nosotros dos a poner estafeta
al mismo sitio por si acaso iba algún otro, y le dijo el de
Teruel que con el armamento que llevábamos no íbamos,
que si quería iban él y "Faico" con una metralleta,
y como no fuimos nosotros "Faico" tampoco quiso ir. Luego
"Faico" y otro se quedaron por allí, y los tres restantes
nos fuimos para otra parte". (Testimonio oral de Melitón
Ruiz Pérez "Alfaro")
BIBLIOGRAFÍA:
Alcalá Ruiz, Emencio "Germán":
Memorias de un guerrillero, (El maquis en la Sierra de Cuenca), Ed.
de Salvador F. Cava, Cuenca, Fundación Cultural Cuenca, 2002.
Aguado Sánchez, Francisco: El maquis en España, Madrid,
San Martín, 1975.
Cossias, Tomás: La lucha contra el maquis en España,
Madrid, Editora Nacional, 1956.
Cuéllar Toledo, Ernesto: El Manco de La Pesquera, Cuenca, Diputación
Provincial, 1998.
Gros, José: Abriendo camino. Relatos de un guerrillero comunista
español, París, Colección Ebro, 1971.
Esteban Cava, Luis: La Serranía Alta de Cuenca, Cuenca, 1994.
Heine, Harmut: La oposición política al franquismo,
Crítica, Barcelona, 1983.
López Villaverde, Ángel Luis: Cuenca durante la Segunda
República, Cuenca, Diputación Provincial, 1997.
Romeu Alfaro, Fernanda: La agrupación Guerrillera de Levante,
Valencia, Edicions Alfons el Magnànim, 1987.
Saiz, Fernando: "El maquis, entre la historia y la tragedia",
en Olcades, nº 12, Cuenca, 1982, pp. 253-268.
Serrano, Secundino: Maquis, Madrid, Temas de hoy, 2001.
Sorel, Andrés: La guerrilla española del siglo XX a
través de sus documentos, relatos y protagonistas, París,
Colección Ebro, 1970.
Yusta Rodrigo, Mercedes: La guerra de los vencidos. El maquis en el
Maestrazgo turolense, 1940-1950, Zaragoza, Institución Fernando
el Católico", 2000.
Informes de "Pedro" e Ibáñez. Archivo Histórico
del PC.
Libros de Defunciones, Ayuntamiento de Santa Cruz de Moya y de Cañizares.
Testimonios orales: Florián García Velasco "Grande",
Adelino Pérez Salvá "Teo", Emencio Alcalá
Ruiz "Germán", Melitón Ruiz Pérez "Alfaro",
Celso Huerta Jiménez, Basilio López Malavia, Raúl
Sánchez Antón y Domingo Antón Esteban.