Saludamos
a todos los presentes. A Izquierda Verde, a la que agradecemos su invitación
a las Jornadas Parlamentarias que ha organizado.
Venimos
de lejos, de la Serranía de Cuenca, de un pueblo pequeño y perdido
entre un mar de montañas. En la encrucijada del olvido, nos hemos propuesto
que Santa Cruz de Moya no muera y representamos, en esta ocasión, a los
que en los años de la barbarie se opusieron a ella, ya fuera con sus actos
o con sus ideas. A todos los que vivieron y murieron en aquellos años.
A todos los que nos han dado su aliento para seguir.
Venimos
desde una de las provincias más despobladas de España para reivindicar
el protagonismo de nuestras gentes en la lucha antifranquista. Los que sobreviven
en los pueblos de las sierras comprenderán con facilidad de lo que habló,
de lo frágil de nuestra permanencia cultural. Ahora, que ya no entramos
en el mapa de la historia ni en el de la economía, nosotros venimos a reivindicar
nuestra memoria, la memoria de los que aman la libertad.
En
todos los intentos por adormecer nuestra voz, ha coincidido una misma actitud,
el desconocimiento de la sociedad rural. Los que menos tenían y más
dieron por mantener con vida a unos hombres que luchaban en las montañas
por los ideales republicanos.
A la represión
no le hacen falta apellidos. El desprecio por la vida de los que vivieron la guerra
interior, independientemente de su posicionamiento frente a la presencia de la
guerrilla, fue atroz. El desgarro social producido en los pueblos de montaña
ha sido camuflado bajo el fenómeno de la emigración económica,
pero también hubo una forzada emigración política.
La
represión no solo cubrió de muertos las cunetas, de almas desgarradas
los calabozos y de tristeza a los familiares de los torturados, asesinados y desaparecidos,
además, vació rentos, aldeas y pueblos y convirtió los cultivos
en baldíos. Un verdadero exilio interior que obligó a miles de personas
a abandonar el campo, no ya por una real necesidad de mejorar económicamente,
sino, además, de huir del palo y la ley de fugas.
Estos
que huyeron con las espaldas anchas, el estómago vacío y las manos
hinchadas de cavar la tierra, fueron los que luego, en los barrios obreros de
Sagunto, del Baix Llobregat, de Madrid, Bilbao y de Alemania, se incorporaron
a una nueva fase de lucha antifranquista. Participaron en la creación de
las organizaciones políticas y sindicales que tenían como primera
misión acabar con la dictadura.
Muchos de ellos, habían
luchado en la guerra. Habían vuelto a sus pueblos, entregadas las armas
y encontraron su nombre inscrito en largas listas de desafectos. Pasaron los años
de la cárcel e hicieron un último intento por vivir en sus pueblos.
De la utopía y de la estrategia del PCE, brotaron en la geografía
rural grupos guerrilleros. Pretendían mantener viva la llama de una imposible
resistencia. Aquellos republicanos derrotados y perseguidos se unieron con los
del monte, llegados de Francia.
Nosotros
sabíamos aquellas historias. No habíamos leído un solo libro
y ya conocíamos los alías de los guerrilleros, los puntos de apoyo,
las estafetas, los campamentos y las acciones realizadas. No hubo un paréntesis
en nuestras generaciones, fue tan brutal el impacto de aquel tiempo, que quedó
sellado en la conciencia colectiva. La tierra y la historia oral es el vínculo
que nos une al tiempo de los guerrilleros.
Fue
en 1987, cuando volvieron los guerrilleros a Santa Cruz de Moya. Fue nuestro ayuntamiento
una de las primeras instituciones democráticas en reconocer su papel y
la importancia que estos tuvieron en la vida y la cultura rural. Fueron los amigos
de AMICAL dels Antics Guerrillers de Catalunya, a los que nos sentimos unidos,
al ser heredera La Gavilla Verde de su bagaje.
En
1989 se realizó en Santa Cruz de Moya la primera asamblea de exguerrilleros
y en 1991 se elevó el monumento de homenaje a los guerrilleros españoles
caídos en la lucha por la paz, la democracia y la libertad al lado de todos
los pueblos del mundo.
En este proceso,
fueron fundamentales las reuniones entre las diversas AMICALES de los antiguos
guerrilleros de Madrid, Catalunya y València lideradas por Raquel Pelayo.
Dos instituciones serían claves en aquel proceso: Julián Córdoba
y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Moya. El primero, como presidente de la Diputación
de Cuenca, sufragó el monumento y nuestro ayuntamiento cedió lo
terrenos.
Este año celebraremos
el XVIII Día del Guerrillero Español- Homenaje a la Guerrilla Antifranquista.
AMICAL Catalunya, AMICAL de Madrid, Agrupación de Exguerrilleros del País
Valenciano (AGLA), las AMICALES de los antiguos guerrilleros ubicadas en suelo
francés, las Asociaciones de Expresos de Madrid y Catalunya, Amigos de
las Brigadas Internacionales y Archivo, Guerra y Exilio son las asociaciones que
han hecho crecer, junto a nuestro trabajo, y el de numerosos grupos, desde el
Jerte hasta Prayols, la reivindicación de aquel tiempo y de sus supervivientes.
Venimos
a solicitar que se ampare a los que sufrieron, que se les ayude, que se restituya
a aquellos que de no haberse suspendido las libertades democráticas, no
hubieran tomado una arma.
Que se den
las oportunas compensaciones sociales y económicas a aquellos, que en aquel
periodo, sufrieran las consecuencias producidas por el estado prolongado de la
represión.
En la PROPOSICIÓN
DE LEY 122/000178 Sobre la memoria histórica republicana y antifascista,
en su título VIII bajo el título Preservación de los lugares
de la memoria, se pretende la consolidación de determinados espacios como
representativos del periodo histórico de referencia.
Queremos
aquí, en sede parlamentaria, reivindicar un espacio que no podemos abarcar
con nuestra mirada, el vasto territorio en el que el movimiento guerrillero se
desarrolló. De este territorio, los mismos guerrilleros, escogieron nuestro
pueblo para homenajear a sus compañeros muertos. Santa Cruz de Moya es
un lugar de la memoria y nosotros nunca fuimos ajenos a ello.
Escribe
el profesor Reyes Mate, si queremos conocer la realidad de nuestro país
y de nosotros mismos tenemos que escuchar esa historia oculta llena de pequeña
gente desaparecida, ignorada o abandonada a su suerte, pero sobre cuyo sacrificio
está construido nuestro bienestar. En esos lugares de la memoria nos esperan
muchas facturas pendientes.
Queremos
que estéis con nosotros. Que el primer domingo de octubre sea una celebración
reivindicativa, recordatoria y tranquila. Que las instituciones democráticas
reconozcan, sin paliativos, a estos hombres y mujeres y, al igual que en Francia,
se les considere justos protagonistas de la recuperación de las libertades.
Por
todo ello, os esperamos el próximo primer domingo de octubre, debemos estar
todos para honrar a los que lucharon por la libertad, la paz y la democracia en
todos los tiempos del mundo.
Sierra
y Libertad.
La Gavilla Verde.
Pedro
Peinado