La Gavilla de Candel
Desde mi infancia,
tengo presente el nombre de Paco Candel. No en vano,
todos los que emigraron a la Barcelona de los 50 y 60, tenemos mucho que
agradecerle. Su libro Els Altres catalans
cerró el paso al charneguismo militante y a la xenofobia. Considero
que personas como él y las organizaciones sociales y de izquierdas, fueron los verdaderos artífices de
la integración de los emigrantes o por lo menos de crear un discurso al que
pudieron acogerse todos.
El peligro real
era que se crearan dos espacios culturales distintos en Catalunya, estos
existen, pero no debían estar enfrentados. En nuestros días, ya hablamos de
multiculturalidad, pero, en el reciente pasado, nuestras fronteras eran casi
estancas a los procesos migratorios que otros estaban viviendo. Eran los
nuestros los que dejaban el hogar para luchar contra la miseria. En personas
como Candel, se funda la integración de la emigración
procedente de todos los lugares de España que acudieron a la llamada de la
industrialización y a la lucha por la mejora de sus condiciones sociales. Se
empezó a despoblar el mundo rural y se cambió el arado y los rebaños por los
tornos y los telares. Nacieron en los alrededores de Barcelona el fenómeno del
barroquismo y la falta de servicios para toda aquella masa que luchaba por su
futuro.
La familia Candel es de Casas Altas, en el Rincón de Ademuz,
Valencia. Emigró a Barcelona en los años veinte. Vivió en las Casas Baratas y a
través de sus libros podemos conocer cómo se produjo el cambio demográfico de
Catalunya, cómo vivían los emigrantes y como afectaban los cambios a su nueva
vida y a la sociedad catalana.
Podemos leer en la
web de su Fundación el siguiente texto:
"Vaig néixer pobre, he estat sempre pobre,
continuaré essent pobre
i pobre moriré. A aquestes hores, no espero que canviï la meva
sort. Diguem que la corba o la sinuositat de la meva pobresa
m'ha fet conèixer, d'alguna manera, totes les oscil·lacions d'un
estat de vida comú a una gran majoria de gent. De mancar
absolutament de tot, he passat a ser propietari d'un pis i titular
d'una llibreta en una Caixa d'Estalvis;
en sortir de la misèria del ubdesenvolupament no he estat capaç
més que d'aconseguir la misèria de l'electrodomèstic".
(Nací pobre,
siempre he sido pobre, continuaré siendo pobre y pobre moriré. A estas horas,
no espero que cambie mi suerte. Digamos
que la curva o sinuosidad de mi pobreza me ha hecho conocer, de alguna manera,
todas las oscilaciones de un estado de vida en común a una gran mayoría de
gente. De faltar absolutamente de todo, he pasado a ser propietario de un piso,
titular de una libreta de la Caja de ahorros; y al salir de la miseria del
subdesarrollo no he sido capaz más que de conseguir la miseria del
electrodoméstico)
Con este escrito
queríamos dejar constancia de su vida entregada y explicar nuestra fugaz e
intensa relación con Paco Candel.
Decía, al inicio
del texto, que desde mi infancia recordaba a Candel.
Muchos años más tarde, pasando el agosto en Santa Cruz de Moya, llegó a mis
manos el libro de la fiestas de Casas Altas, ahí fue donde supe que Candel había nacido en Casas Altas, a pocos kilómetros de
donde había nacido mi padre. También de Casas Altas es el reconocido pintor
Genovés.
Comentando esta
incidencia con Adolfo
Pastor, me comentó que tenía un libro llamado Viaje a Ademuz,
que me dejó y por un tiempo ha permanecido en casa. Es un libro de viajes que
narra la marcha a pie que realizan desde Teruel a Ademuz Candel
con dos amigos en la década de los 60. Quise devolver el libro a su dueño y lo
certifiqué en una oficina de correos. Adolfo lo recibió en su casa el mismo día
que sabíamos que Candel había muerto.
En el año 2001,
con motivo de las II Jornadas
El maquis en Santa Cruz de Moya, supimos que se hospedaba en
el mismo hotel donde iban a pasar la noche alguno de nuestros participantes.
Coincidían aquellos días, los actos de Santa Cruz de Moya, con unas jornadas
que un grupo cultural de Ademuz había organizado y en el que participaba Paco Candel. Le dejamos una nota para invitarle a las jornadas y
al homenaje al guerrillero que cada primer domingo de octubre se celebra en
nuestro pueblo. Apareció el domingo en compañía de su hija y pasamos buena
parte del tiempo juntos hasta después de la comida. El preguntaba
sobre los motivos de todo aquello y fruto de este viaje y de su corta estancia
en Santa Cruz de Moya escribió tres artículos en el diario AVUI de Barcelona,
donde dejó constancia de sus impresiones.
Deseo, de todo
corazón, que su memoria, su humanismo y su alianza con las causas justas,
puedan reproducirse en cada uno de los actos que organiza La Gavilla Verde.
Pedro
Peinado Gil