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En primer lugar, quisiera pedir
disculpas, porque no es lo mismo disertar sobre vastos
conocimientos históricos, adquiridos de manera
objetiva, en horas y horas de estudio, en los libros,
en conferencias, en charlas
, que hablar sencillamente
de vivencias y de personas queridas que son de tu sangre
pido disculpas por si la emoción me juega un
mala pasada.
En segundo lugar quiero agradecer
a mis compañeros de la Gavilla que me hayan propuesto
el encargo de ayudar a las personas que buscan los restos,
la memoria de sus seres queridos desaparecidos. Quiero
decir que lo haré con la mayor voluntad, y que
será una tarea de todos, siempre que me busquen,
siempre que nos busquen, nos encontrarán. Quisiera
decir a todos que estaremos en todo momento dispuestos
a ayudar en lo que podamos y a recibir ayuda de quien
nos la pueda dar. Con la unión de todos lograremos
nuestros objetivos
Ahora os quisiera explicar con
qué fundamento La Gavilla Verde me ha encomendado
esta ilusionante tarea:
Fue a principios de los ochenta
cuando intenté, junto con Rosa, mi mujer, encontrar
a mi padre. Visitamos la casita Roger, en el Villar
del Arzobispo y pudimos contemplar los restos de la
vivienda, las otras construcciones, el arado que él
usó
la emoción la podéis
suponer
Fuimos al Ayuntamiento, allí estaba
el acta de defunción de mi padre
nos enseñaron
el libro
pero nos rogaron que olvidáramos
el tema. Dimos una vuelta por Villar del Arzobispo
había
personas que lo habían conocido, personas que
habían convivido con él, pero sólo
encontramos la frase que nos habían dicho en
el Ayuntamiento: olvidad el tema, no remováis..
Desde
la tapia del cementario civil sólo podíamos
ver zarzas y desde la misma le tiramos unas flores silvestres
recogidas por aquellos contornos
.
No olvidamos el tema, estábamos
recuperando poco a poco a mi padre
..
En fechas posteriores nuestras
visitas al cementrio civil se iban sucediendo, cada
año cuando veníamos de Barcelona a Las
Rinconadas o cuando volvíamos.
Un día de Todos los Santos
vimos con consternación que el cementerio había
sido reformado
habían tirado la pared separadora
y todo el cementerio era uno
; por suerte, los
nichos que habían construído estaban adosados
a la pared y el suelo seguía siendo de tierra
.
Volvimos a ir al Ayuntamiento y
nos hicieron una fotocopia del acta de defunción
de mi padre.
Conocimos amigos, personas del
Villar que nos han ayudado
Nuestro amigo Manolo nos entregó
la copia de una hoja informativa que se editaba en aquella
época
en ella se daba la noticia de que
el día 22 de abril de 1947 había muerto
en la cárcel del Villar el bandolero Adolfo Pastor
Jarque
la idea que me vino a la cabeza la podéis
imaginar: año 47, represión bestial
a
mi padre se lo llevaron hacia las siete de la tarde,
y a las diez y media ya estaba muerto
Finalmente, el año pasado,
tomamos una determinación: Llevamos una carta
al Ayuntamiento de Villar, solicitando el permiso para
buscar los restos de mi padre. (A pesar de las normas
internacionales, todavía no existe legislación
alguna en nuestro país en el tema de la recupareción
de restos de desaparecidos, y menos relacionados con
el tema de maquis o guerrilleros, por eso yo pensé
que era mejor ir por las buenas, y así me presenté)
Tuve la suerte de encontrar a José Luis, funcionario
del Ayuntamiento, una persona que me ha ayudado enormemente
y que de nuevo, desde aquí quiero darle las gracias.
Él me dijo:
-Déjalo en mis manos
Así lo hice
Necesitábamos un médico
forense para la identificación, y después
de varios viajes y conversaciones, encontramos a otra
buena persona, el Dr Villalaín, profesor de medicina
Legal en la Universidad de Valencia, que también
tenemos desde entonces a nuestra disposición
y a disposición de cualquier persona que lo necesite,
de ahora en adelante.
Preparamos fotos y todos los datos
físicos que pudimos de mi padre; solicitamos
también la documentación correspondiente
del archivo militar de Guadalajara
Quedamos en una fecha del pasado
verano, y nos encontramos todos en el cementerio del
Villar, para llevar a cabo la excavación: nuestros
amigos del Villar, el doctor Villalaín y su mujer
Desde el día 19 de Agosto
de 2002, en el cementerio de Sta Cruz de Moya, su pueblo,
hay una lápida con el nombre de Adolfo Pastor
Jarque.
Él fue una persona como
tantas otras personas sencillas de este pueblo y de
tantos otros pueblos de Cuenca, de Castilla la Mancha
y de toda España. Lo que explico, lo explico
buscando que los familiares de todos se animen, que
el camino se está abriendo
Adolfo Pastor Jarque nació
en Sta Cruz de Moya el año 1916, su familia marchó
a Francia cuando él tenía unos diez o
doce años. Volvieron, al poco tiempo
.trabajo
duro en el campo
vino la guerra, marchó
como muchos al frente republicano
acabó
la guerra
lo llevaron a San Roque a un campo de
trabajo, después la mili
Al volver de la
mili, se casó con una guapa orchovana
En
los campos de Orchova labró, cavó, sembró
aquella dura tierra arcillosa
Fue por entonces
cuando contactó con los maquis
haciendo
de enlace como muchas otras personas de los rentos,
de las aldeas y del pueblo, llevándoles víveres,
acogiéndolos en su casa
Finales del 1946 y 1947
aumenta
la represión
hay palizas, personas encarceladas,
duros castigos a hombres y mujeres, que se llevan acabo
en Sta Cruz, en Landete, en Cuenca
. El cuartel
de Arrancapinos en Valencia se hace famoso por la silla
eléctrica y toda clase de torturas
Adolfo, con su mujer y sus dos
hijos marcha al Villar del Arzobispo, a la Casica Roger,
propiedad del Dr Roger, alcalde del pueblo
allí
se distingue como un jornalero ejemplar según
Ernesto, un muchacho que con él iba de aprendiz
hacía
los surcos muy rectos y hacía una letra muy bonita
En el atardecer del 22 de Abril
de 1947 lo fueron a buscar dos guardias civiles sin
dejarle ni cenar, y a las dos horas estaba colgado en
el depósito del Villar.
Como él, hay cantidad de
personas en nuestro pueblo de las que es necesario reencontrar
su memoria.
Hace un mes, más o menos,
por indicación de nuestro amigo Salvador, estoy
en contacto con los familiares de José Argilés
Jarque, nacido en las Casas del Marqués, con
los de Jesús Sevilla Herráiz, de Avia
de la Obispalía (Cuenca), de Constantino Herráiz
Rai, de Recuenco (Guadalajara)
todos están
enterrados en una fosa común en el cementerio
Villarejo de la Peñuela junto con Ramón
Alises Díaz y un desconocido que sólo
sabemos tenía acento andaluz
Estamos haciendo trámites
y esperamos que pronto tendrán una lápida
en sus cementerios
donde los familiares crean conveniente.
Cuando consultas Internet, los
desaparecidos durante y especialmente después
de la guerra son incontables. De nuestro pueblo también
ha habido desaparecidos; unos, especialmente guerrilleros,
siguen todavía así, Gregorio está
por Umbría Negra , ¿dónde está
Julián?, Manolete está en Villarejo de
la Peñuela...¿Dónde está
Justo, Pedro, Genaro, Emilio?
no podemos visitar sus tumbas o
una lápida que nos los recuerde en nuestro cementerio.
Entre los enlaces, que fueron muchos más, hubo
también una enorme represión; y no es
que estén desaparecidos en el sentido exacto
de la palabra, pues de los que han muerto se sabe dónde
murieron y dónde fueron enterrados. Nuestros
muertos represaliados estaban hasta ahora desaparecidos
de nuestras mentes, de nuestro recuerdo, de nuestra
memoria, de nuestras vidas...Durante aquellos años
de la posguerra y casi hasta ahora era tabú ni
siquirera nombrarlos; esta situación ha durado
demasiado, ya hace muchos años que acabó
la dictadura y parece como si nos costara aún
nombrar a Gregorio, a Adolfo, a Joaquín a Crescencio,
a Amparo, Germán, Clemente....Creo que todos
los familiares de estas personas, sus compañeros
enlaces que todavía siguen con vida, todos sus
vecinos que las conocieron y los que no las pudimos
conocer deseamos recuperar su memoria, queremos hablar
de ellos con normalidad y queremos que al visitar nuestro
cementerio, su cementerio, podamos recordarlos al contemplar
una lápida con su nombre.
Aunque hemos tardado demasiado
y ya es imposible que alguien pueda decir sí,
soy la madre, el padre, el abuelo, la abuela de Germán,
Gregorio, Crescencio, Clemente, Amparo, Adolfo...no
perdamos más tiempo.
Ha llegado el momento en que podamos
decir con la cabeza muy alta: Sí, soy hijo,
soy hija, soy hermano, soy sobrino...de Joaquín,
de Crescencio, de Amparo, de Adolfo, de Gregorio, de
Germán, de Clemente.... También han llegado
los días en que todos los que fueron enlaces,
y que, por suerte para ellos y para su familias todavía
viven, puedan explicarnos con toda normalidad todas
aquellas vivencias, sin mirar a todas partes con temor...
Mi humilde presencia aquí
es animar a todos los familiares de nuestros desaparecidos
que pongan en práctica sus deseos, y, sin perder
tiempo, hagan los posibles para que recuperemos la memoria
de cada uno de nuestros represaliados, de nuestros desaparecidos.
Yo simplemente puedo explicar a
quien lo necesite, ahora o en otro momento, cuando cada
uno quiera, los pasos que hemos dado hasta llegar al
momento presente, en que mi padre tiene una lápida
en nuestro cementerio, y ,de esta menera, ayudar a cuantas
familias se acerquen a nosotros, en lo que esté
en nuestras manos, en las manos de la Gavilla Verde,
a recuperar los desaparecidos. Para ello contamos también
con la ayuda de cuantas personas llevan años
en este menester, como Emilio y Santiago
Creo que todos nuestros desaparecidos
se merecen cuanto podamos hacer por recuperar su memoria.
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