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A estas alturas de la actual democracia
española, lo cierto es que gran parte de la memoria
histórica nos la han salvado, no tanto los historiadores
- pocos han descendido al infierno real de la dictadura,
sino los libros de memorias de testigos y supervivientes.
Una labor histórica, no surgida desde arriba,
salvo excepciones, sino desde abajo y desde la base
social hambrienta de memoria. Esta realidad sorprendente
la detecto ya Raymond Carr, cuando declaró: "Me
gustaría saber por que los historiadores españoles
no están interesados en la guerra civil "
(1). Y no es el único hispanista que se ha escandalizado
ante la desidia de ciertos estamentos españoles
en cuanto a la memoria histórica reciente. Herbert
Southwourth declaro en 1986: " Si la democracia
española, recién restablecida, no ayuda
a confirmar la verdad histórica de la guerra
civil, puede perder la legitimidad y, lo que es peor,
su alma "(2).
Afortunadamente, a pesar de la
desidia general, cierto numero entre los supervivientes
y vencidos - es decir, los demócratas - no se
han resignado al silencio. En últimos 20 o 30
anos se ha abierto paso un goteo de libros de memorias,
muchos en condiciones precarias de publicación,
pero con un gran voluntarismo en pro de la crónica
olvidada del calvario de los demócratas. Ha pensado
alguien en la confección de un santoral laico
de estos otros mártires, mucho más numerosos
y marginados interesantes libros de memorias han aportado
una humanísima reconstrucción de hechos
que en otro caso se habrían perdido, con mejor
o peor estilo, según la cultura de sus autores,
pero con indudable valor científico y con el
denominador común de ser acta notarial del sufrimiento
y de la lucha por las libertades. Son " catedráticos
" de la trinchera, de la cárcel, del hambre,
del paredón y de la lucha. Muchos de estos libros
de memorias surgidos desde abajo son hoy imprescindibles
para la historia de la guerra y de la posguerra, memorias
como las de Tomasa Cuevas, Juana Dona, Mariano Constante,
Pablo Uriel, Eduardo de Guzmán, Melquiades Rodríguez,
Diego San José y otros muchos, entre los que
por supuesto hay que incluir a esta manchego Antonio
Esteban Garvi (3).
En efecto, nuestro autor, Antonio
Esteban, pertenece a esa recia estirpe de españoles
que no han sido doblegados por el franquismo. Esos viejos
demócratas que no han acusado el golpe y destrozo
espiritual que otros muchos han padecido a causa de
la terrible represión de la dictadura. El franquismo
destrozó la moral y la fe de muchos luchadores
iniciales que, sin embargo, fueron pasto del terror,
renegaron, claudicaron y enmudecieron, victimas de un
miedo irracional que se prolonga hasta hoy día,
un fenómeno que se da en todos los regímenes
totalitarios. Son los que yo he llamado los " enfermos
" del silencio. En nuestros trabajos históricos
nos hemos topado con muchas de estas personas traumatizadas.
Pero al mismo tiempo nos hemos topado con los indomables,
los irreductibles, los portaestandartes de una fe pétrea
en la causa democrática. Estos son los que, al
redactar sus memorias contra viento y marea, y contra
corriente, nos han salvado la historia, la memoria y
la fe democrática.
Conocí a Antonio Esteban
Garví en el ano 2001, a raíz de la publicación
de mi libro " La resistencia armada contra Franco.
Tragedia del maquis y la guerrilla " (Barcelona,
Critica, 2001). Conoció la obra y me busco. El
23 de septiembre de ese ano viaje a Albacete, en un
día de horribles tormentas. Nos conocimos personalmente,
en una larga entrevista en la que se mostró prodigo
en testimonios, datos y documentos, ofrecidos con generosidad
del que se muestra orgulloso de su pasado y de su lucha
antifranquista en la clandestinidad y en la guerrilla.
Hombre de interesante cultura autodidacta rememora con
agrado su nacimiento en la calle Tejares de Albacete
en 1922 y sus precoces inquietudes políticas,
a menudo estimuladas por su madre. En 1935 ingreso en
la organización juvenil de pioneros, y en 1938,
en plena guerra, en las J.S.U, con 16 anos, por lo que
no llego a participar en el frente de batalla. Su lucha
tendría lugar en la posguerra. De momento, los
vencedores de 1939 lo llamaron al servicio militar franquista,
en aviación. Sirvió en Burjasot (Valencia)
y en el aeródromo de los Llanos (Albacete), sin
olvidar nunca sus arraigadas convicciones políticas.
Su ofensiva personal se reinicia en 1945, cuando paso
de la J.S.U. al Partido Comunista propiamente dicho.
Al ano siguiente ya formo parte del comité provincial
de Albacete, como secretario de agitación y propaganda,
y en mayo de 1947, descubierta la organización,
no tuvo otro camino que incorporarse a la 5° Agrupación
Guerrillera, en la que no tardo en tener cargos directivos,
responsable político de la 3° Guerrilla,
la que actuó al Sur de Albacete. Sus andanzas
en la sierra, breves, pero intensas, terminaron en la
madrugada del 25 de octubre de 1947, detenido en casa
de un enlace en Valdepeñas, junto con su compañero
Antonio Moreno " Líster ", en unos
días aciagos en los que cayó casi toda
la agrupación de Albacete y su jefe " Pepe
" caía acribillado en una casa de Madrid.
" Líster " fue liquidado a los pocos
días por la " ley de fugas ", mientras
que Antonio Esteban fue sometido a proceso junto con
otros guerrilleros. Con la pena de muerte cerniéndose
sobre su cabeza, lo fue planeando todo para la fuga,
aprovechando su ingreso en el Hospital de San Juan de
Dios de Madrid, en julio de 1950. logro pasar desapercibido
y con nombre supuesto unos anos en Barcelona y en Asturias,
hasta que por fin paso a Francia en agosto de 1955.
Allí, este exguerrillero Antonio Esteban "
Mariano " logro rehacer su vida, particular y política,
ostentando nuevos cargos en el Partido Comunista des
exilio, manteniendo sus convicciones y su moral combativa
hasta el presente. Que lejos esta coherencia personal
de aquellos otros que renegaron de todo y de si mismo
ya en Francia, Antonio Esteban reinició su actividad
clandestina en la ciudad de Tours, llegó a ser
miembro del comité departamental de la CGT. francesa
y directivo del PCE, responsable de la región
Centro, hasta 1984. Hoy viaja con frecuencia a España
y a su Albacete natal, siempre con su antorcha encendida
y con sus ilusiones siempre jóvenes. Su vida
es un ejemplo mas, sencillo si se quiere, pero encomiable
por pertenecer a aquellos que no doblaron la rodilla
ni la cerviz ante las miserias y los terrores del fascismo
franquista.
En este libro gozara el lector
siguiendo el ex guerrillero por sus luchas y sus montanas.
El texto del libro me lo remitió Esteban desde
Francia, no en papel, sino grabado en cintas magnetofonías.
Esta circunstancia me ha servido para valorar mucho
más sus emociones y sus énfasis. Así
pues, lo he oído muy satisfecho de algunas de
sus luchas, primero como responsable de propaganda en
el comité provincial de Albacete, 1945-1946,
con sus desvelos para ocultar la multicopista o aquella
" siembra " de pasquines republicanos durante
la sesión de fuegos artificiales de la feria
de Albacete de 1946, o las pintadas comunistas y banderitas
republicanas en el cementerio el día de los Santos.
Esteban se ufana de que en esos meses entre 1946-1947
llegó la organización clandestina hasta
54 pueblos, además de 14 comité comarcales
en Albacete, mas dos actividades " subversivas
" en vísperas del 16 de febrero de 1947,
lanzando octavillas desde una elevada terraza de la
calle Mayor de Albacete, o aquellos cohetes lanzados
el 14 de abril, aniversario de la Republica.
Durante su vida guerrillera en
la Mancha albacetense y parte de Cuidad Real, Esteban
subraya su labor de delegado político en la 3°
guerrilla y el hecho de no haber participado nunca en
represalias sangrientas, al contrario que algún
otro compañero al que tacha de incontrolado,
cosa obvia por otra parte en todas las actividades humanas.
Otra de sus insistencias se refiere a la gran refriega
ocurrida en el cortijo de los Marines (8 marzo 1947),
donde perecieron varios guerrilleros y un brigada de
la Guardia Civil, episodio que Esteban considera desvirtuado
en la versión franquista y reivindica su propia
versión de auténticas fuentes, según
las cuales el casero del cortijo fue liquidado, no por
la Guardia civil, sino por un paisano, el somatén
Araque según la guerrilla. Otro de los orgullos
de Esteban es su habilidad ante los represores para
ocultar y poner a salvo la organización clandestina
de Valdepeñas, que dirigía David Calzada,
la cual nunca cayo en manos des franquismo gracias a
la discreción de nuestro ex guerrillero. Estos
y otros muchos hechos históricos sobre el fenómeno
de la guerrilla antifranquista se suceden en estas memorias
de una manera intensa y valiosa para conocer mucho mejor
la historia trágica de la oposición armada
al franquismo.
El relato de Esteban sobre la guerrilla
manchega nos confirma aspectos y conclusiones generales
sobre el fenómeno del maquis o guerrilla, diseminadas
en mis estudios. La causa inmediata de la peripecia
guerrillera de Esteban fue, como la de tanto otros,
la huida de la represión al ser descubierto el
comité provincial comunista de Albacete. Esta
huida del terror franquista es un rasgo peculiar de
la guerrilla española (4). en cambio, al unísono
de lo que ocurría en Europa en los anos cuarenta,
la guerrilla española se escribía - nunca
se puede olvidar - en el contexto de la lucha antifascista
europea (5). Ese antifascismo rezuma en muchos renglones
de estas memorias de Antonio Estaban. Queda claro aquí
también que esta lucha echaba sus raíces
en la fuerte educación obrerista que se dio en
España, en los anos veinte y treinta. Estaban,
antes de ir al monte, ya había forjado su conciencia
obrerista en organizaciones juveniles como pioneros
o la J.S.U., en la lectura de la prensa obrera y en
la fraternidad del marxismo liberador. Los guerrilleros
surgieron, ciertamente, como un fenómeno de inadaptación
al nuevo orden fascista español. Eran los inadaptados,
los desafectos, los irreductibles, y en ese clima se
alimentaron estas rebeldías.
La guerrilla antifranquista fue
un intento serio de oposición armada contra el
fascismo español, con un evidente sentido pluralista,
aunque la hegemonía fue siempre del PCE. Pretendió
ser un nuevo Frente Popular, aunque se plasmo así
con dificultad. No se olvide que la guerrilla la puso
en marcha en 1944 Jesús Monzón bajo las
directrices de Unión Nacional (6), con representantes
de toda la oposición vencida, aunque insistimos
que la hegemonía fue siempre del PCE y este fue
el único partido que apoyo oficialmente la oposición
armada. Así, por diversos pueblos de Albacete
vemos a los guerrilleros estableciendo contactos para
crear en esos pueblos comité de Unión
Nacional y luego, de Alianza Democrática. Mas
tarde vendrían los consejos de resistencia, con
la misma inspiración frentepopulista. Estos datos
nos llevan a afirmar que la guerrilla no fue nunca un
proyecto estalinista - a pesar de que haya estalinistas
por acá o por allá -, sino un proyecto
frentepopulista, desde sus mismos origines.
De las memorias de Esteban se desprende
también que la guerrilla no fue un fenómeno
histórico descabellado o incoherente (7), sino
algo en perfecta sintonía con el contexto antifascista
europeo y, por otra parte, un impulso con cierto ingredientes
espontáneo de rebeldía innata surgida
en los montes de España, como las pioneras guerrillas
de francisco " El yatero " en Granada (1941),
la guerrilla anarquista de Granada (1941), la Federación
de Guerrillas de León-Galicia (1942), las Milicias
Antifascistas de Asturias (1943), la Agrupación
Stalingrado anteriores a la organización general
de 1944 (8).
La guerrilla no fue un echo histórico
baldío ni un despilfarro de los mejores militantes,
como han escrito algunos sin fundamento (9). Fue una
lucha pro democrática, y tal causa nunca es baldía,
aunque los sacrificios sean desmesurados. En realidad,
ningún paso adelante en la historia lo ha sido
sin derroche ni despilfarro de vidas humanas.
Muchos se preguntan por qué
fracasó la guerrilla. Se alude a causas internas,
falta de organización, etc., lo cual parece secundario.
Lo cierto fue que la guerrilla fracasó por dos
grandes causas. Una, por la terrible superioridad del
régimen franquista, con sus mecanismos demoledores.
Otra causa: la inhibición de las democracias
europeas victoriosas tras la gran guerra, que abandonaron
por completo a la oposición armada española.
Antonio Esteban nos revela que a partir de 1947, la
fe en los resultados guerrilleros caía en picado
en las montanas o en las llanuras manchegas. Serian
los estragos causados por la " guerra fría
". pero no hay que atribuir el fracaso a esta nueva
orientación europea. Antes de la " guerra
fría " ya las democracias europeas venían
mirando con desdén a los luchadores españoles.
Pero las cosas venían de mas atrás, desde
el "comité de no intervención"
de 1936. las democracias que habían dejado caer
a la Republica, no iban a levantarla ahora a trabes
de la guerrilla. La política británica
fue siempre contraria a la de España progresista
y republicana.
En estas memorias de Antonio Esteban
detectamos el casi nulo contacto de las guerrillas del
Centro y Sur con la dirección del partido comunista.
Los cauces de intercomunicación se revelan enormemente
precarios. Por supuesto, cuando asistimos al final de
la guerrilla en Albacete y en La Mancha no vemos por
ningún sitio la llegada de ninguna orden de retirada
o desconvocatoria de la guerrilla, un supuesto mas repleto
de fantasías que de realidades. Solo en la guerrilla
de Levante, muy a ultima hora, y parcamente en la guerrilla
de Galicia hemos podido detectar sendas misiones de
relativo cambio de táctica o desconvocatoria
que en el resto de España no se dio (10).
En estas memorias se deshace igualmente
otro de los tópicos repetidos en este tema, y
es la supuesta degradación de la guerrilla hacia
el " bandolerismo " en su fase final. No fue
así. La guerrilla no hizo al final nada que no
hubiera hecho al principio. Mas aun : al final, las
acciones se vuelven mas cautas, moderadas y timoradas.
Los guerrilleros se pegan al terreno e intentan pasar
mas desapercibidos, los golpes económicos se
distancian y las represalias sangrientas son mas escasas.
Estos y otros muchos tópicos habría que
revisar en torno a la guerrilla, como el supuesto papel
salvador de Santiago Carrillo en algunos momentos claves
de la guerrilla, una cuestión apenas tratada
con fundamento ni con rigor.
Finalmente, punto importante que
nos aporta el valioso testimonio de Antonio Esteban
es el papel iniciador que tuvo Pedro Rodríguez
González " Carlos " en la puesta en
marcha de la 6° y luego 5° Agrupación
de Albacete. Las fuentes oficiales y de la Guardia Civil
lo confundieron siempre con Jesús Bacón
" Carlos " el fundador de las Agrupaciones
del Centro (1° Agrupación en Cáceres,
2° Agrupación en Créela, Agrupación
de Toledo). El seudónimo de " Carlos ",
idéntico en ambos, llevo a esta confusión
del régimen franquista. Hoy, gracias a estas
memorias de Antonio Estaban, y gracias a sus testimonios,
hemos podido desdoblar ambos personajes y atribuir a
Pedro Rodríguez " Carlos ", "
Fedor " y " Maquis ", la creación
de la Agrupación de Albacete. Pedro Rodríguez
pasó del exilio francés a España
en 1945, acompañado de Antonio Moreno "
Líster " y de José Díaz Estévez,
en 1945. El partido los envió a crear la guerrilla
de Albacete, con epicentro en Villarrobleo, pueblo que
Pedro Rodríguez conocía muy bien, porque
estudio allí, lugar de destino de su padre, catedrático
de Latín antes de la guerra. En 1946, Pedro Rodríguez
tuvo un nuevo destino, en la 1Agrupación de Cáceres,
donde pronto fue herido y capturado en Zarza de Granadilla,
en abril de ese ano. Fue procesado por su actividad
en Cáceres y salvo la vida, porque la dictadura
no descubrió nunca su actividad guerrillera en
Albacete. Este luchador acabo sus días, de manera
anónima, en Tenerife, en 1981. allí lo
visitó Antonio Esteban al termino de su exilio
en Francia. Es otro de los gestos admirables de nuestro
ex guerrillero Esteban: al regresar a España
no quiso ni acepto resignarse al olvido, y se dedico
a visitar y reavivar las ilusiones en todos sus antiguos
conocidos o compañeros de lucha. Visito a Pedro
Rodríguez, al enlace David Calzada y a otros
muchos, de Albacete, de Villarrobledo, de El Salobre,
de Madrid, etc. una admirable labor de contactos, de
rememoraciones y de renovación de la antigua
moral de lucha. Por eso, la obra de Antonio Esteban
se revela como una apuesta decidida por la recuperación
de la memoria histórica y por la fe firma en
la causa democrática, en sus luchas, y a pesar
de los sufrimientos. La fe obrerista y progresista de
Esteban es la antitesis del olvido, la desmemoria, la
claudicación, la renegación, las cobardías
y los miedos anacrónicos. Todo un ejemplo, para
historiadores, para universitarios, para académicos
y para ciudadanos.
Anotamos, pues, en nuestros estudios
sobre el franquismo esta valiosa aportación de
Antonio Esteban. Comprobamos que su testimonio sobre
la guerrilla manchega evidencia muchas singularidades
y nos confirma las diferencias provinciales y regionales
de la guerrilla, de manera que no hubo una sola guerrilla,
sino muchas guerrillas en el panorama opositor español.
Las Agrupaciones fueron muy diferentes entre sí.
La guerrilla de Galicia fue muy diferente ala de Levante,
y esta, a su vez, tuvo poco que ver con la guerrilla
del Centro, del Sur, de la Penibética o la del
Norte (León, Asturias, Santander, Aragón
o Cataluña).
Llama la atención la consistente
estructura del comité comunista provincial de
Albacete, y su fluido contacto con la guerrilla. Esta,
a su vez, tuvo una gran dimensión política,
impulsora de organizaciones clandestinas en los pueblos,
ya comités del PCE, ya organismos de Unión
Nacional o de Alianza Democrática. Esta actividad
política desde el monte fue une de los rasgos
de esta guerrilla manchega. La red de enlaces fue numerosísima,
por El Salobre, por Bien servida, por Valdepeñas,
Tomelloso, Villahermosa, Villanueva de la fuente, pero
sobre todo en Socuéllamos, donde un grupo de
mujeres lo dieron todo en la protección y ayuda
a los guerrilleros, sin olvidar las redes de enlaces
de Pedroñeras, Villarrobledo, Albacete capital
y otros lugares. No se puede decir, por tanto, que la
guerrilla tuvo escaso apoyo social, sino todo lo contrario.
La guerrilla tuvo el apoyo necesario, siempre y en todos
los campos de España. Lo que ocurrió fue
que, ante un aparato represivo tan terrible, el apoyo
social no podía tener otro final que el aplastamiento.
En mi colaboración en el
libro " Morir, matar, sobrevivir " (Barcelona,
Critica, 2002), he terminado con estas palabras, que
dedico también a Antonio Estaban, cuando algunos
insensatos han puesto en duda el sentido y la virtualidad
de la guerrilla. El maquis o guerrilla antifranquista
sirvió para amargar la victoria al dictador,
sirvió para mantener la dignidad del ideal antifranquista,
sirvió para ahorrar a los observadores pasivos
la vergüenza de no haber hecho nada contra Franco,
y sirvió para que los que siempre ven los toros
desde la barrera disfruten hoy de un sistema de libertades.
Francisco MORENO GÓMEZ,
historiador, Doctor en Filosofía y Letras por
la Universidad Complutense de Madrid.
Notas
1) El País, " Babelia
", 2 de julio 1994
2) Declaraciones en El País, primero de julio
de 1986.
3) Una relación sucinta de esta serie de memorias
de supervivientes la incluí en mi conferencia
" La represión oculta. El gran tabú
de la democracia ", en Lucena (Córdoba),
25 enero 2003. actas en presa. Ayuntamiento de Lucena.
4) Véase mi libro " La resistencia armada
contra Franco " Barcelona, Critica, 2001, pp.3-4.
5) Sobre el contexto antifascista europeo hable en mi
conferencia " Clave de la guerrilla antifranquista
", en los cursos de verano de El Escorial, en el
dirigido por Paul Preston, " La España de
los anos 40 ", en julio de 2002.
6) Teoría expuesta en el mismo curso antes citado
7) Son rechazables por infundadas estas teorías
sobre la incoherencia, expuestas por Joan Estruch, "
Historia oculta del PCE ", temas de hoy, Madrid
, 2000, y por Gregorio Moran, " Miseria y grandeza
del PCE, 1935-1985 ", Barcelona, Planeta, 1986.
8) Así lo expuse en mi colaboración "
huidos, guerrilleros, resistentes. La oposición
armada a la dictadura ", en el libro " Morir,
matar, sobrevivir " Barcelona, Critica, 2002, coordinado
por Julián Casanova.
9) Así lo sostiene, por ejemplo, Gregorio Moran,
e, su obra citada.
Las contradicciones sobre el tópico del cambio
de táctica y la supuesta desconvocatoria de la
guerrilla pueden estudiarse en los libros de Santiago
Carrillo, "Memorias", Barcelona, Planeta,
1993, y "Mañana, España", Akal,
Madrid, 1976.
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