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¿Cuándo entras en contacto con la Madre?
Florián:
El primer contacto lo tuvimos a
mediados 1946. Fruto de una ampliación del territorio
dónde operábamos. Si no me falla la memoria,
sería en ese año cuando conocimos al dueño
de la casa que era ganadero. Nos presentamos, le dijimos
quiénes éramos y desde ese momento tuvimos
en esa familia uno de nuestros mejores puntos de apoyo.
Todo lo que ellos podían hacer en apoyo nuestro.
Francisco Molina
Sabías que mi padre llevaba
ovejas y un día le salisteis por la montaña
y les pedisteis comida y le dijisteis quiénes
erais. Entonces mi padre os propuso solucionar ese problema,
el de la comida. En mi casa había unas trescientas
cabezas de cabras que estaban en la montaña y
mis hermanos llevaban el atajo. A mi no me gustaba el
ganado, yo era de los que me gustaba llevar el par de
los machos. Recuerda que cuando se nos murió
un macho, vosotros apoyasteis a mi padre para comprar
el macho. Estando "El Chaval", a mi prima,
la de mi tía Julia, le ayudasteis a que se operara
del pie. Y eso lo hicisteis quizás al ver la
buena intención y la bondad de mis padres. Esa
confianza no se puede olvidar.
¿Es cierto que vosotros les ayudasteis económicamente?
Florián:
Siempre que fue necesario y estuvo
en nuestra mano, ayudábamos a los puntos de apoyo
que sufrían necesidades. No olvides que nosotros,
hubo un momento que no andábamos bien de dinero,
pero dimos un golpe al tren cerca de Teruel y recogimos
una cantidad respetable de dinero que utilizamos para
ayudar los campesinos que lo necesitaban y a nuestros
camaradas de Valencia y otros sitios donde desarrollaban
tareas políticas.
¿Cuál era el destino
de los golpes económicos o como también
solías llamar "recuperaciones"? ¿Cómo
repartisteis el dinero después del asalto al
tren en la estación de Caudé?
Florián:
Parte del dinero se dio a las organizaciones
que nos apoyaban. El que más lo hacía
era el Partido Comunista, entonces parte de ese dinero
lo dimos para la organización del partido y para
todos los que trabajaban en la clandestinidad contra
Franco. El resto, nos lo quedamos para comprar las cosas,
o como decía antes, si había un punto
de apoyo que tuviera una gran necesidad, nosotros les
ayudábamos.
¿Remedios, cómo era
la vida de una mujer en los campamentos guerrilleros?
Remedios:
En los campamentos guerrilleros
era muy difícil, lo mismo en los campamentos
que en todas las marchas de guerrillas, claro, no podías
hacer nada. No podías cambiarte, lavarte, no
podías, nada más que de uvas a peras,
cuando había un río cerca ir y lavar la
ropa y lavarte. Pero dentro de lo difícil que
era, nosotras nos manteníamos muy bien y estábamos
contentas pues era menos difícil que estar en
la guerrilla del pueblo. En el pueblo estabas siempre
pendiente de la guardia civil y no podías defenderte
con nada. En cambio aquí, estabas con ellos y
tenías un arma, y siempre tenías una ayuda
para poder sobrevivir. Por otra parte, la vida en el
campamento era estudio. Te levantabas y después
de desayunar lo que teníamos, lo que podíamos,
te ponías a estudiar. La mayoría de nosotros
sabíamos muy poco, cuanto leer o escribir, entonces
había gente muy capacitada que nos daban clases.
Lo empleábamos en capacitarnos, en adquirir cultura
y políticamente. Había reuniones, participábamos
en todas las reuniones, si había que tomar decisiones,
las tomábamos todos en conjunto. En fin no había
ninguna, ninguna discriminación. Es una cosa
que lo mismo éramos nosotras que eran ellos,
nada de decir las chicas, éramos camaradas todos
y así se hacía en el campamento. No podíamos
hacer muchas actividades porqué claro en un campamento
teníamos que estar quietas y no hacer muchos
ruidos y tener siempre mucho cuidado. Siempre había
guardia alrededor. Lo que no hacíamos era ir
a suministrar. Era llevar mucho peso e ir muy lejos
y cosas de esas. Decir que lo recuerdo con mucho cariño
a pesar del sufrimiento, recuerdo con mucho cariño
esa época porqué es donde aprendí
a saber que una mujer era igual que un hombre, que nos
trataban igual y que podíamos desempeñar
el mismo papel. Es donde me conciencié que éramos
iguales.
¿Cuándo te
incorporaste a las Guerrillas?
Reme:
En guerrillas en 1949. Me incorporé
porqué me descubrió la guardia civil después
de haber estado durante dos o tres años haciendo
de punto de apoyo. Se trataba de ir a la cárcel
o subirme al monte, con lo que me subí al monte.
Estuve dos años con ellos en el monte.
¿Háblanos de
la Madre?
Reme:
En los primeros meses, después
de mi incorporación, oí hablar mucho de
la Madre y la Madre, y tenía unas ganas enormes
de conocerla. Con el tiempo, vinimos por estos parajes,
cerca de Cofrentes, y la primera oportunidad que tuvimos
de bajar a su casa, fue cuando conocí a la Madre.
Me causó una impresión inmejorable, porque
era una mujer pequeñita, pero todo lo que tenía
de pequeña, lo tenía de buena, de buena
voluntad, de maravillosa, no sabía qué
hacer con nosotros, incluso cuando yo salí de
allí para Francia, estuve en su casa, me tintaron
el pelo, para ir disfrazada y que no me conocieran,
en fin, hemos tenido con ella unas relaciones muy buenas.
No la volví a ver hasta que me metieron en la
cárcel. Ella estaba en la cárcel porqué
la habían descubierto ya que en su casa teníamos
a una hermana de Esperanza, una chica joven que la sacaron
del monte para que estuviera allí. Y la tuvieron
un año o medio año. Cuando ya se descubrió
todo, los metieron a la cárcel y en ella nos
encontramos. En la Cárcel, era igual de animosa,
igual de cariñosa, en fin, yo, igual que todos,
la queríamos muchísimo.
¿Cómo se puede concebir
que personas sin apenas conciencia política,
cuando aparecen los guerrilleros cerca de donde viven
y trabajan, sean solidarios con ellos?
Reme:
Se comprende porqué es gente de izquierdas también,
porqué a pesar de todos lo que dicen de nosotros,
nos conoce, y al conocernos nosotros les decimos quienes
somos, lo que queremos, por lo que estamos luchando
y claro, ellos, no cabe dudad que están de acuerdo,
bien porque es gente de izquierdas, no es gente franquista
y se da cuenta de que necesitamos ayuda. Gente de esta
buena, pues hemos tenido muchísima.
Florián:
Añadiendo a lo que ha dicho
Remedios, los campesinos, aunque políticamente
no estaban preparados, no olvidaban lo que había
sido la República. La República les había
dado la tierra y cuando llegó Franco, les quitaron
todas las tierras, así que la mayor parte de
los campesinos, aunque no entendieran mucho de política,
se acordaban de la República y eran partidarios
nuestros, porqué sabían que nuestra lucha
era continuación de la lucha que habíamos
tenido defendiendo la República contra los traidores
militares. Y eso era fundamental, y quería señalarlo
para que eso se tenga en cuenta porqué algunas
veces no se comprende.
¿Cuáles eran las
labores principales que desarrollaba un enlace?
Florián:
Había varios tipos de enlace.
El enlace de los pueblos, que venía a suministrarnos,
que era el trabajo que realizaban Reme y Soledad en
su pueblo y muchas mujeres ya que tenían más
facilidades ya que el enemigo sospechara menos de ellas.
Y luego teníamos los que enlazaban de grupo a
grupo y esos tenían la misión de conducirnos,
eran los que nos orientaban y en general eran nombradas
entre las personas que conocían bien el terreno
y nos guiaban y tal. Una cosa que ya conocéis,
es que nosotros utilizábamos siempre las estafetas
que se llamaban. Se ponía un papel debajo de
una piedra, en un pino, ya de acuerdo, y allí
se ponía si había novedad. Igual si íbamos
a una casa de un punto de apoyo, como si íbamos
a un campamento de otro grupo. Antes de entrar o antes
de llamar a la puerta de un punto de apoyo, teníamos
que mirar que había, si había novedad
o no, comprendes, y eso era lo que hacían este
tipo de enlaces. Luego teníamos un enlace con
Francia y todos los meses hacía un viaje a Francia
con la que manteníamos un contacto regular.
¿Las notas que dejabais
en las estafetas estaban en clave?
Florián:
No en general poníamos:
no hay novedad, hay novedad. Algunas veces podía
ocurrir, pero lo que interesaba era saber si había
guardia civil, si había peligro o no había
peligro. Luego, ya casi al final, como ellos aprendieron
mucho, les decíamos al punto de apoyo, que dejara,
además, una ventana abierta o cerrada, si venían
o se iban, es decir dependiendo de cómo tuviera
la ventana conocíamos si había peligro
o no. Había que ir afinando porque ellos aprendieron
mucho, sobre todo al final, cuando se constituyeron
las contrapartidas, que hacían vida en el monte,
eran grupos de ocho o más hombres y dormían
en el monte y se presentaban como si fuéramos
nosotros. Hubo un momento en el que hubo de decir a
los puntos de apoyo que denunciaran a los que se les
presentaran como guerrilleros si no había entre
ellos algún conocido, para evitar que los llevaran
a la cárcel.
¿Qué ventajas tenía
ser mujer para realizar el trabajo de enlace?
Reme:
Tenía bastante ventaja,
tú sabes que las mujeres hemos estado discriminadas,
siempre. La mujer no ha hecho nada, la mujer para casa.
El hombre era el que tenía que hacer el trabajo
de todo, y claro, nosotras, en aquella época,
lo mismo Esperanza que yo, éramos dos crías
que teníamos de dieciséis a dieciocho
años y nadie se iba a pensar que nosotras íbamos
a meternos a esa faena. Y nos vino muy bien. Entonces,
Esperanza venía desde, Atalaya, una aldea que
estaba a una hora del pueblo, Morte. Unas veces, venía
con una borrica que tenía, otras veces, nos íbamos
con un caballito blanco que yo tenía, y nos íbamos
a Cuenca porque en los pueblos no se podía comprar,
eran pueblos pequeños, nos conocía todo
el mundo, todo el mundo nos señalaba como que
éramos rojos, rojos, rojos, así todo el
mundo nos tenía vigilados al completo. No había
mucho dinero, así que si tu ibas y comprabas
más de la cuenta era muy visto y era muy peligroso.
Entonces nos íbamos a Cuenca por la mañana,
comprábamos en diferentes sitios y nos volvíamos.
Había veces que hasta eso era muy difícil
porqué en el camino había parejas de guardias
civiles, y había veces que no te miraban, pero
si miraban y nos veían que llevo esto o llevo
lo otro, se iban a mosquear y que les íbamos
a decir. Recuerdo que una de las veces nos encontramos
a una pareja de la Guardia Civil y nos paró.
¿De donde venís? De Cuenca ¿Y qué
lleváis? Y yo así en un plan de chunga
le digo: Qué llevamos, pues bombas, qué
se cree usted que llevo, bombas. Y aquel se echó
a reír. Mírelas, mírelas, a ver
si le estalla alguna, pero todo en guasa y como era
una cría, a aquel le dio por reír: Va,
Va, iros, iros.
Cuando volvíamos de Cuenca,
cerca de mi casa, a las afueras, tenía un pajar
y allí descargábamos la comida y lo que
les llevábamos. Que no había peligro,
nosotras les dejábamos en la estafeta el aviso
y bajaban ellos al pajar a recogerlo. Si por casualidad
había guardia civil o algún peligro, éramos
nosotras, cuando ya había pasado, que a la madrugada
nos acercábamos a lo más próximo
de los pinos y les llevábamos la comida. Era
muy difícil la vida del punto de apoyo y con
la contrapartida, más aún. Iban disfrazados,
te tocaban en las ventanas, se hacían pasar por
guerrilleros y no sabías que hacer. Nosotros
como estábamos avisados no les hacíamos
ni caso, pero llegó un momento que nos descubrieron.
Al día siguiente de venirnos al monte, la guardia
civil se presentó en nuestra casa para detenernos.
¿Cuándo te vas al
monte, tu padre ya se había incorporado a la
guerrilla?
Reme:
No. Nos incorporamos mi padre,
mi hermano de 16 años y yo. Mi madre ya había
muerto. A mi padre lo mataron a los cuatro o cinco meses,
a mi hermano, al poco tiempo y solo quedé yo.
Estuve con Esperanza, porque a sus dos hermanas las
sacaron fuera. A una, a la casa de la Madre y a la otra
a casa de otros camaradas. Pero a mí me mandaron
a Villalonga, un pueblo cerca de Valencia, porque querían
reorganizar el partido. Estuve cuatro o cinco meses
allí, pero también me descubrió
la guardia civil. Tuve la mala sombra de que coincidió
que un guardia civil era natural del lugar de nacimiento
del que yo llevaba en la documentación. Volví
al monte a través de los puntos de apoyo que
tenía. En Utiel me escondieron y dieron aviso
de que vinieran a por mí. Estuvimos cinco meses,
pero cuando se iba a deshacer la guerrilla nos enviaron
a Francia a Esperanza y a mí, con el fin de que
hiciéramos de enlaces para llevarnos a gente
del monte. Tuve tan mala sombra que en el primer viaje
que hice, al salir, venían camaradas conmigo
para pasarme y al salir de Francia, en la frontera hubo
un revuelo de gendarmes muy grande y cogieron a uno.
El partido mandó a Esperanza, como era la única
que me conocía, para que me dijera que cambiáramos
de frontera, pero el que venía con ella era un
traidor, y al pasar a España la entregó
a ella y delató nuestro camino. En Salamanca
había recogido a tres camaradas e iniciamos el
camino de vuelta, pero al llegar a Burgos estaba todo
rodeado y la Guardia Civil nos detuvo y a la cárcel.
¿Cómo recibiste
la noticia de la muerte de tu padre y de tu hermano?
Reme:
Muy mal. La recibí muy mal,
porque mira, si hubiera sido en una batalla, que dices
bueno tienes un tiroteo y en una batalla mueres y eso,
pues me hubiera conformado más. Pero, al ser
de una manera tan tonta, que fue porque no tuvieron
cuidado, que fue porque el que al frente de él,
que era el Manco de la Pesquera, en vez de hacer frente
los abandonó y se fue y cada uno tuvo que ir
por su sitio, pues me dolió más, porque
dije, claro, podían haberse salvado. Y con mi
hermano pasó igual. Fue por no hacer caso de
los que les dijeron y fue por un imprudencia. Cuando
tu sabes que caes luchando, te das más ánimos,
pero cuando caes por una imprudencia, es normal que
te rebeles y digas, pero bueno y esto por qué.
Tengo que deciros también que mataron al primer
hermano que se fue a guerrillas en Cuenca. Fue allí
a hacer un servicio y tenían que ir a la plaza
Mayor, cuando llegaron, había habido un chivatazo,
los habían rodeado y allí los mataron.
¿Cuáles eran las
dificultades con las que se encontraba un jefe guerrillero?
Florián:
Las dificultades con las que se
encontraba un jefe guerrillero eran muchas. En principio,
los primeros grupos guerrilleros, parte de ellos, políticamente
no estaban muy bien preparados. Y había que convencerlos,
por ejemplo, os voy a contar un caso curioso, cuando
nosotros nos incorporamos, que a mí me recomendaron
eso, que políticamente había que ayudarlos,
planteamos que si nos encontrábamos con la guardia
civil, había que darla el alto. Y el grupo aquel
de guerrilleros se me echaron a reír a carcajada
limpia. ¿Tú que sabes de esto? ¿Cómo
le vamos a dar el alto a la Guardia Civil? Pues naturalmente.
Tu apuntas con tus fusiles a la guardia civil y le das
el alto, y si la guardia civil intenta utilizar las
armas, disparas tu. ¿Pero cómo vamos a
hacer como ellos, dispararnos sin dar el alto a nadie?
Y eso nos costó un trabajo enorme, pero, poco
a poco, fuimos convenciendo de lo que había que
hacer. Hacíamos muchas reuniones, siempre que
íbamos de marcha, al otro día, hacíamos
la reunión con los defectos que se habían
producido. Cuando había operaciones igual. Se
repasaban las faltas que habíamos cometido y
cómo se podía hacer mejor. Y eso era una
cosa diaria, no se hacía ninguna marcha ni operación
que no hubiera reunión. A parte, había
las reuniones políticas. Nosotros recibíamos
materiales de Francia, no nos faltaba material y entonces
teníamos en cuenta eso. Luego también
comunicábamos con Radio España Independiente
que nos informaba de los movimientos de la guardia civil,
de la existencia de chivatos, etc. Nosotros teníamos
una emisora para enviar mensajes. Luego hubo chicos,
pastores, y gentes que se habían visto en peligro
y se incorporaban a la guerrilla, pero no tenían
ni idea. Había que prepararlos, enseñarles
a leer y a escribir. En la Escuela de la Agrupación
no tan solo se hablaba de explosivos y de armas, además
se enseñaba cultura general. Había que
tener mucha paciencia y saber tratar a cada persona.
Teníamos un chico que era de Valencia, que era
músico y tenía mucha gracia y cuando hacíamos
una reunión, el siempre veía que había
dos o tres guerrilleros que nunca hablaban y les preguntaba
¿tienes novia? A ver, ¿cuéntanos
como te va con la novieta y entonces el otro hablaba
y hablaba y así se soltaban. Empezaban a hablar
de la novia y luego ya intervenían en todo, cuando
hablábamos de un artículo de un periódico.
Por ejemplo, cuando Tito, vosotros sabéis que
hubo una campaña de que era un traidor, pues
bueno, cuando nosotros recibimos el informe aquel, en
el que decía que era un traidor y estaba con
el enemigo, uno de los hombres de mi sector, que yo
le llamaba "mi jefe de estado mayor" porque
era de Titaguas (Valencia) que luego he tenido, cuando
murió, la oportunidad de participar en su homenaje,
era un hombre de un gran sentido común y con
conocimiento del terreno tremendo. Cuando estábamos
hablando de esto, el hombre, que me tenía una
confianza enorme si no quizás no se hubiera atrevido
a decir: "Mirar camaradas, creo que Tito pueda
haber cometido errores, pero no me creo que Tito sea
un traidor, no me lo creo". Y yo apoyé su
opinión. Vamos que los guerrilleros no hicimos
caso del informe que nos mandaban y punto.
¿Cómo funcionaba
la distribución de "El Guerrillero",
el órgano de prensa de la Agrupación Guerrillera
de Levante y Aragón?
Florián:
Nosotros hacíamos un número
al mes. Se tiraba en el monte, aún debemos tener
material del que se necesitaba para editarlo, a saber
dónde. Era muy difícil, lo distribuíamos
a través de nuestros puntos de apoyo. Si mal
no recuerdo se organizaron las rutas democráticas,
en diferentes lugares, que no conseguimos muchos triunfos
en eso, pero por ese medio hacíamos la distribución
de El Guerrillero, que editábamos.
¿La infraestructura para
editar la teníais en el Monte o contabais con
apoyo en Valencia o cualquier otro lugar?
Florián:
Teníamos contactos con Valencia,
pero lo fundamental lo hacíamos nosotros en el
monte, porque precisamente uno de los jefes de la agrupación,
que era de Buñol, que lo fusilaron, cayó,
en parte, porque se iba con frecuencia a Valencia y
cogió tal confianza que un día lo detuvieron
y lo fusilaron, su nombre era "Andrés".
En nuestra lucha era muy difícil, se tenían
que tomar una serie de medidas que eran necesarias,
imprescindibles, por ejemplo, no dormir nunca en una
casa, no meterte en una cueva, comprendes, no tener
amistades, por ejemplo tener novia o visitar a la novia,
no enviar nunca una carta, porque eso comprometía,
era una cosa muy dura y alguno de los guerrilleros que
cayeron, hay que decir, que alguno de los camaradas
cayeron por no observar, por salirse de las normas que
había que seguir, o sea que era muy difícil.
¿Cómo sancionabais
las indisciplinas o el no respeto de las normas?
Florián:
Había que convencerlos que
era por su propia seguridad, porque otro medio no teníamos.
No teníamos una cárcel y le condenamos
a ..., comprendes. Así que nada, sino era un
traidor, porque claro, si era un traidor, pues claro,
se le colgaba de un pino, pero si no era un traidor,
los medios con los que contábamos era el convencimiento.
¿Qué sensaciones
tuvisteis cuando os visteis obligados a ejecutar a alguno
de vuestros compañeros porque se consideraba
que era un traidor?
Florián:
Pues fatal, fatal, recuerdo que
solamente vi una vez, que Pepito el Gafas y los que
se reunieron, porque se organizó como un tribunal
y lo condenaron y para mi fatal. Desde luego, sobre
ese aspecto siempre estaba en desacuerdo cuando había
que votar, pero no había otra solución
en ese aspecto.
Reme:
Una cosa que se castigaba, que
a mí me hacia mucha gracia, es que si era una
falta leve, había que ir a por agua al río
y cada vez iba uno, pues al que se le castigaba tenía
que ir toda la semana a suministrar y siempre acompañado
por otro.
¿De todas formas era una tarea que entrañaba
peligro ir a por agua?
Florián ríe.
Remedios:
Ya lo creo, a más de uno nos han matado
por ir a por agua.
¿Cuál es el papel
que aldeas, como Las Casas del Marqués, Higueruelas
o los rentos de Orchova, tuvieron en vuestra vida en
el monte?
Florián:
Fundamentales. Los puntos de apoyo
fueron para nosotros fundamentales, sin los puntos de
apoyo no hubiéramos podido existir, eran los
que nos suministraban, comprendes, y sin ellos no hubiera
habido forma de sobrevivir. Siempre los movimientos
estos, siempre pueden resistir si tienen la ayuda de
los puntos de apoyo, sino no podrían resistir.
Por eso cuando cambio el panorama, a partir del 48,
cuando todas las democracias han reconocido a Franco,
creció la moral de la guardia civil y de los
fascistas y la cosa se hizo mucho más difícil.
Pero para los puntos de apoyo se puso mucho peor. Tenían
el peligro de que les venía la guardia civil,
que venían los guerrilleros, que se presentaba
guardia civil que no era guardia civil que eran guerrilleros
y se presentaban guardias civiles que no iban vestidos
de guardias civiles y que decían que eran guerrilleros.
Recuerdo que un día venían los camaradas
indignados porque un campesino les había dicho
que qué hacíamos allí, porqué
no nos marchábamos ya, y venían todos
indignados. Era en el 48. y los camaradas se quedaron
sorprendidos cuando les dije: "Y ese campesino
lleva razón" La situación se había
puesto de tal manera... en los movimientos guerrilleros
es fundamental contar con puntos de apoyo.
¿Es cierto que en poblaciones
como Higueruelas, Las Casas del Marqués habíais
llegado a celebrar el día de la República
y bajabais a bailar y a confraternizar con los pobladores?
Florián:
No solamente el día de la
república, el día de navidad, poníamos
las guardias y los enviábamos a bailar. Y anda
que la aldea del Marqués y eso, había
de cada chavala por allí que bailaban como dios
y a mi que siempre me ha gustado el baile y que he tenido
poco tiempo, pues aprovechábamos la noches. Poníamos
la guardia y ya está. Por ejemplo, hay en la
Aldea del Marqués y en eso, en Tormón,
ha habido varios y en otros pueblos que no recuerdo
habíamos bajado al baile.
En casa de la Madre no había
para eso, pero también pasábamos por las
casas. Yo conocía muchos chistes, cuando los
campesinos, a lo mejor, si los veía algo nerviosos
cuando nos encontraban les contaba los chistes. Y al
despedirnos, nos decían, no tengan prisa, no
tengan prisa. Cuando le contábamos los chistes,
ya no tenía prisa en que nos marcháramos.
La Guardia Civil decía: "Este hijo de Satanás
de Grande, que encima nos entretiene a los campesinos
con chistes y están encantados con él"
¿A pesar de esos contactos
con la población, nunca pernoctabais en las aldeas?
Florián:
La orden era que no se podía
dormir, nunca, nunca, en una casa. Había que
estar una hora o había que estar dos, pero luego
había que marcharse. Siempre había que
dormir bajo una tienda de campaña, tampoco en
una casa aislada, siempre en una tienda de campaña,
y sabes por qué, la razón es muy sencilla.
La tienda de campaña en un momento de precipitación
o asalto de la guardia civil, de una patada la tirabas
y salías, y se te metías, que hubo algunos
amigos que cometieron ese error, meterse en una cueva,
pues claro, cercaban eso y quién salía
de allí. La mayoría de las veces, si se
salvaba alguno era por cabra. Sin embargo, la tienda
de campaña, como esas de las que van de campo
y tal, eran la que utilizábamos nosotros.
¿Los componentes de la Agrupación
Guerrillera de Levante y Aragón, eran todos comunistas?
Florian:
No, había de todos. Lo que
pasa es una cosa, el Partido Comunista fue el que organizó,
en general, las agrupaciones, después de los
que se habían incorporado ya cuando estaban en
peligro sus vidas, pero a pesar de que el Partido Socialista
no estaba de acuerdo con las guerrillas, había
socialistas. Los de la CNT si que había más
y algunos iban por su cuenta o eran grupos diferentes,
pero en nuestro sector también ocurría.
Recuerdo de dos de la CNT que eran jefes de grupo y
que los mataron a los dos, que eran unos combatientes
buenísimos y disciplinados, pese a que siempre
se ha achacado a los anarquistas su falta de disciplina
como un defecto. Y yo les recordaba, pues claro vosotros
sois muy jóvenes, durante la Guerra Civil, en
la lucha, Durruti que era uno de los dirigentes más
prestigiosos de la CNT, cuando la defensa de Madrid
le hicieron unas preguntas y él dijo: "Nosotros
renunciamos a todo menos a la victoria" y ya sabéis
a Durruti lo mataron, no lo sabemos quién lo
mató, comprendes, y claro muchos de ellos, es
eso, para luchar contra unas fuerzas hay que tener disciplina
y utilizar todos los medios y no puede cada uno irse
por su cuenta y decir "a mi no me manda nadie",
comprendes. Así que había de todos, pero
quién lo había organizado era el Partido
Comunista y, oficialmente fue eso, porqué el
partido Socialista no fue partidario.
¿Es cierto que se recibían
órdenes de pasar a Francia a algunos miembros
de la Agrupación por desavenencias políticas?
Florián:
Que yo conozca no. Por diferencia
políticas no. Podía haber, por ejemplo,
incluso yo he llegado a facilitar a un hombre que tenía
mucho miedo y pasó a Francia y era un hombre
que había sido en la capital un hombre decidido,
llevando cosas, pero sin embargo cuando oía un
tiro se descomponía.
¿De que compañeros
me podrías hablar?
Florián:
"El Cojonudo" que era
mi enlace, que era un tío fantástico,
que era un hombre que luego mira, no se incorporó.
Acompañó a una chica a Valencia y era
un chico del que se enamoraban todas las mujeres de
él. Estuvo unos quinces días sin subir,
y luego le dio miedo subir y le mataron, pero se defendió
como lo que era, él era un hombre. Si os cuento
algunas cosas de él. Sabéis que nosotros
no podíamos pasar por los puentes, había
que atravesar el río. Y sabes tú en el
invierno. Cuando íbamos solos me decía:
"Grande ¿morimos en caliente? "Lo que
tú digas" Y entonces él se ponía
delante, metralleta así, en mano y yo detrás
y pasábamos el puente, pero era cuando íbamos
solos, cuanto que íbamos con el grupo había
que mojarse. Con la estatura que tengo yo, me llegaba
a veces el agua hasta el ombligo. El Turia lo tengo
yo atravesado.
¿Qué nos puedes decir
de Pepito el Gafas?
Florián:
Ese era uno de los hombres mejor
capacitados que teníamos, en todos los terrenos.
En lo cultural, os diré, que cuando estuvimos
en el campo de Albatera, él daba clases de matemáticas
a todos los profesores e intelectuales que había
allí. Él estaba estudiando la carrera
de Ingeniero en puertos y canales, que se dice. El tío
en matemáticas era fenomenal y luego tenía
una serenidad tremenda y una puntería, en Valencia
le tenían miedo, os contaré que estando
en Valencia él, que primero dirigió los
grupos de la capital, ya le buscaban. Y un día
que iba hacía donde vivía, vio a una pareja
y se dio cuenta que eran policías, y en vez de
salir corriendo y tal, sacó la pistola y haciendo
así (girando la pistola sobre el índice)
pasó por la cera del frente de ellos y la policía,
ni moverse, porque sabían de su habilidad con
las armas. Estábamos en Madrid en una misma casa
y había un armario de luna y él hacía
como en las películas del oeste, (y lo imita)
Era un tío fenomenal.
¿Y "El Chaval"?
Florián:
Era un chico muy valiente. Que
Chaval era de la CNT, aunque luego creo que al final
se apuntó al partido. Vive, que no he podido
tener contacto con él, pero estaba en Checoslovaquia
con nosotros y ahora parece ser que vive en Alemania.
Por eso, ahora, cuando lo llamo por teléfono,
pero ese vive, era uno de lo más jóvenes.
Era un hombre que cuando íbamos de marcha y alguno
de los guerrilleros se cansaba o le dolía eso
y no podían con el macuto. Él les decía:
"Dame ese macuto" Y se cargaba un saco de
cincuenta kilos de patatas, "pues me tenía
que traer esto".
¿Tu "jefe del estado
mayor"?
Florián:
Francisco que le llamábamos,
él en realidad se llamaba Emilio, hacía
de todo, hacía de cocinero, era un hombre magnífico.
Cuando se murió, fui a Titaguas para hablar de
él y todo el pueblo acudió al entierro,
todo el pueblo.
¿Pedro Alcorisa "Matías"?
Florián:
Era un enlace y un guía
estupendo, como es del terreno y Matías siempre
ha estado con nosotros. Mira conoce un hecho que yo
me salvé por tablas, no sé por qué.
En un pueblo de estos, no sé si Sinarcas o Taluyuelas,
había un alcalde que queríamos hablar
con él y venía conmigo Matías y
dos o tres más. Era julio o agosto y yo íba
con el mono y la pistola la llevaba guardada, cuando
vimos al alcalde con los prismáticos, me dice
Matías, "pero va otro detrás".
"¿Y no lo conoces?" "No lo conozco".
"Pues vamos a ver". Con que nada, cuando el
alcalde ya llega a la altura donde nosotros estábamos,
en un barranco, salí, cogí el ramal de
la mula del alcalde y le doy los buenos días,
y cojo y veo que el de atrás se pone blanco como
la cera, yo un poquito mosca me retiré y oigo
"bang, bang, bang, bang " me disparó
todo el cargador. El primer tiro, se conoce que al saber
quién era yo, pues no me tocó, el segundo,
ya verás, pegaba unos saltos de gamo. Una vez
que disparó el primer tiro salí arreando,
luego ellos salieron corriendo mulo y todo, saqué
la pistola y empecé a disparar, pero ya iban
a galope, así que nada, fíjate cómo
había sido que cuando regresábamos, Matías
me decía: "pero si te tienen que haber dado".
Ni me tocaron. Y sabes que decían los compañeros,
"no te ha querido dar". Sabes lo que pasó,
él sabía quién era yo, comprendes,
y cuando te dan fama de una cosa, "El Grande",
y el tío no sé si cerraría los
ojos cuando me disparó el primer tiro, y no me
tocó, y ahí si que no había duda de la
distancia, yo agarrado al ramal del mulo y él
encima del mulo. Esa es una de las cosas que recuerdo
con Matías y bueno él fue mi enlace todo
el tiempo y él hacia el contacto entre grupos
y ha hecho un trabajo en guerrillas de lo mejor.
¿Cómo vive Matías
la muerte de su padre?
Florián:
Pues no lo recuerdo, han pasado
tantos años, que ya no recordaba que su padre
había muerto estando él en guerrillas.
Ahora cuando me lo dices lo recuerdo.
¿Julián Ramos "El
Parra", "Frasquito"?
Florián:
Era un hombre muy disciplinado,
fuerte, hacía muy bien su trabajo, era un buen
guerrillero. No sé cómo ocurrió
lo de su muerte, porqué no estaba. Yo no estaba
siempre con el mismo grupo. Cuando regresé de
un viaje que había hecho, nosotros teníamos
seis o siete grupos en el sector y yo tenía que
hacer el recorrido para verlos a unos y a otros, y en
un viaje de estos me dijeron que había muerto
y era , muy correcto y se portaba muy bien.
¿Llegaste a conocer a un
delator de la guardia civil que llamaban el Diablo de
Corcolilla?
Florián:
No lo recuerdo. Recuerdo que hubo
un traidor que venía de Valencia, pues a "ese"
se cometió la imprudencia de que cuando vino
a hablar con nosotros, era ya en el 48, hubo quien dijo
"este es un traidor" y los que estábamos
allí reunidos, particularmente el secretario
de la Agrupación, dijo, "vamos a dejar eso"
y luego ya no se le volvió a ver. Había
denunciado a varios campamentos.
¿Qué opinas del cambio
de táctica que quería convertir a La Agrupación
Guerrillera en Comité de Resistencia ?
Florián:
El cambio de táctica era
comprensible. Dejamos de ser la Agrupación Guerrillera
y dejamos de efectuar golpes, para pasar a los Comités
de resistencia. La mayoría de los que acudieron
desde Francia al Cerro Moreno, se constituyeron en el
Comité Regional y a mí me nombraron responsable
de agitación y propaganda. Ese cambio, a mi juicio,
y luego se ha reconocido, lo que se tenía que
haber hecho no es cambiar de táctica si no habernos
retirado, pues en el 48 la cosa estaba imposible.
¿Qué sucedió en El Cerro Moreno?
Florián:
En el asalto al campamento de Santa
Cruz de Moya, fue una cosa imperdonable, porqué
ellos, los que estaban allí, particularmente
el secretario y los que tenían más responsabilidad,
fueron los responsables de que sucediera el asalto,
porque nosotros cuando salimos hacia Cofrentes, aquí,
donde estamos ahora, les dijimos el "Chaval"
y yo: "Hay que marcharse de aquí mañana
mismo, hay muchos rastros y tenemos noticias que ya
andan por ahí y se rumorea que se conoce nuestro
sitio, así que debéis retiraros".
El Secretario General que venía me dijo: "Con
esta potencia de fuego que tenemos aquí".
Y le dije: "No olvides que igual no te da tiempo
a coger la metralleta, así que hacernos el favor
de iros". Y cuando llegamos a Cofrentes, y estuvimos
por aquí unos días, pues a los tres o
cuatro días, nos dijeron que habían asaltado
el campamento de cerro Moreno. Y fue por eso, no pudieron
ni defenderse, y de los trece murieron doce, que es
algo tremendo porqué todo el tiempo que hemos
estado en guerrillas lo máximo que hemos tenido,
y mira que hemos tenido muchos asaltos a campamentos,
es un muerto. Y fíjate en la catástrofe,
eso fue una cosa tremenda, yo me quedé, cuando
ocurrió eso, fue una cosa de miedo, vamos, fue
un golpe tremendo, porqué ahí quedamos
un tal José María, que le llamábamos,
que había sido nombrado para la nueva dirección
y yo que era de propaganda. Dos o tres quedamos de dirección
la agrupación.
Francisco Molina
El manco de la Pesquera y nueve
o diez guerrilleros y ahí fue donde le pegaron
un tiro en la pierna. Hay se rodeo al menos de quince
guardias y esos quince guardias le estaban apuntando
y él les dijo: "pensar lo que queráis,
pero por muy rápidos que seáis tengo una
granada en la mano, así que si la tiro morís
y yo también muero, esas fueron frases escritas
por uno de los jefes de los guardias. Que vinieron aquí
y yo les sentí que lo contaban. Y de allí
se lo llevaron a San Miguel de los Reyes y mi padre,
desde la Modelo lo enviaron a San Miguel de los Reyes
y estuvo con el Manco de la Pesquera, estuvo muy poco
tiempo, pero una noche se movió algo entre los
encarcelados y sacaron al Manco de la Pesquera al patio
y a un pelotón, y lo fusilaron y todos los que
estaban en la cárcel por causa de las guerrillas
Levante, mi padre y Jaime, que también estaban...
¿Tú no sé
si sabes - Florián pregunta a Francisco Molina-
que el Manco de la Pesquera nos traicionó y contó
todo lo que había?
Os traicionó, hizo lo que hizo, pero estas cosas
yo no las sabía, pero que hay, en eso, murieron
dos guerrilleros y los enterraron en Castiblanque.
Reme:
Lo único que tenía
que haber hecho y no dicho, era haberla soltado y haberlos
matado, ya que él sabía que lo iban a
matar. Si él sabe que lo van a matar ¿por
qué se deja detener?
Porqué fue un cobarde en
ese sentido. Si traicionó a sus mismos compañeros,
ese momento no tuvo el valor de haber cogido y haber
volado.
Él sabía que
lo iban a matar.
¿Cómo fue la evacuación?
Florián:
Nosotros recibimos la orden en 1952. Teníamos
preparado que parte de nosotros íbamos a ir en
tren con documentación falsa, para no ir andando
todo el tiempo, pero al producirse en Cofrentes el asalto
al campamento y matar al guía que nos tenía
que conducir y también que cayó herido
el Manco de la Pesquera, y denunció todo el plan.
Entonces todos nosotros, no puedo asegurar cuantos éramos,
creo que unos veinticinco, nos pusimos en marcha que
siempre la hicímos de noche, como es natural,
y tardamos a llegar a Francia quince noches. Al no tener
el guía, nosotros íbamos con brújula
y eso nos costó más tiempo hacer el trayecto.
Al llegar a los puertos de Beceite, sin guía,
solo con la brújula, pues era muy difícil
girar a derecha o a izquierdas para salvar aquel obstáculo
y nos obligó a dar la vuelta, eso nos hizo perder
tiempo. Pero eso posibilitó que no tuviéramos
ningún encuentro con la guardia civil, porque
nos estaban esperando por los lugares que creían
podíamos pasan, que posiblemente hubiéramos
pasado por alguno, y ya al ver que no pasábamos
creyeron que ya no entraríamos. También
los camaradas que nos esperaban en Francia, también
estaban preocupados, porque pensaban que nos había
ocurrido algo. Total que ya hicimos ese trayecto de
quince noches sin tener ningún encuentro, hicimos
las quinces noches muy bien y llegamos a Francia y al
llegar a Francia el partido nos repartió en diferentes
lugares que ya tenían preparados y empezó
la organización de dar a cada uno el trabajo
que le correspondía con documentación
falsa, a cada uno le daban documentación y a
mí me dieron la documentación y trabajé
en una cantera y cuando Franco pidió mi extradición,
se hizo un juicio, y el gobierno de Francia consideró
que yo no era un bandolero, que era un hombre político
y me pusieron en libertad y después de eso pasé
a vivir en Checoslovaquia.
¿Qué sentiste al
cruzar la frontera y verte en Francia?
Florián:
Pues esa es una de las emociones
que es muy difícil describir. Tú, suponte,
que después de llevar tanto tiempo en España,
sin querer salir e España, en el 52 y tener que
marcharse, mira, cuando atravesamos y dijo el que conocía
bien el terreno de los otros que estaban "Ya estamos
en Francia" Me entró una cosa, una emoción
y un.., una cosa que no os puedo explicar, no tengo
palabras, es una de las emociones más grandes
que yo he tenido, porque después de tantos años
que tener que pasar otra vez a Francia
¿Sentiste tristeza?
Florián:
Mucha tristeza, claro, no pensaba
nunca que tendría que marcharme de España.
¿Creíais en la victoria?
Florián:
Hombre, naturalmente que sí,
lo que pasa es que hay la victoria podría haber
llegado antes, pero debido a la actitud de las democracias,
de las llamadas democracias, que en vez de ayudarnos
reconocieron al franquismo, eso, eso, eso, se retrasó
muchísimo. Pero después no podía
ocurrir otra cosa. Desgraciadamente, por la falta de
organización por la cantidad de hombres, de dirigentes
muertos, que estaban en la carcel o los había
fusilado, pues esto se prolongó mucho. Y por
eso después de hacer ruptura, como éramos
partidarios muchos, se tuvo que hacer ese pacto de la
Moncloa admitiendo alguna de las cosas con las cuales
no estoy muy de acuerdo, en el fondo sí, el de
llegar a un acuerdo en que hubiera amnistía,
lo que no estoy de acuerdo es que los torturadores y
los responsables de muchos atropellos siguieran en los
puestos que tenían antes.
¿Qué responsabilidad
crees que tiene Santiago Carrillo en el desenlace de
la guerrilla?
Florián:
Santiago Carrillo lo que hizo fue
ayudar, o sea, mandar a los camaradas que había
allí en Francia a que nos recibieran y enviarnos
después a diferentes puestos. Algunos de los
que pasaron, se quedaron a vivir en Francia. Yo me acuerdo
del Angelillo, he tenido noticias de que está
en Francia, casado y con hijos. Este Moreno también
pasó a Francia y se casó con una italiana.
Otro chico que enviamos a Francia ya que una bomba le
había arrancado la nariz, este hombre se enteró
de que yo vivía todavía y vino a vernos
y estaba emocionadísimo, incluso ahora su hijo
es del ejército francés. Le colocaron
en un lugar que era un dirigente del partido comunista
y tenía una buena posición y cuando fueron
los gendarmes a por él, les dijo: "Señores
este es mi trabajador y aquí está todo
arreglado".
¿Crees que la dirección
en Francia del partido tenía que haber sido más
receptiva con vuestras informaciones?
Florián:
Lo que pienso, es que la equivocación
de la dirección fue que en vez de cambiarnos
de táctica, los que hubiera sido algo más
justo, es retirarnos en el 48. Lo que pasa es que ellos,
por los informes que enviaban, tu sabes que a veces
somos demasiado triunfalistas, y no se pintaban las
cosas que no estaban así, no eran verdaderas,
las hacían a pinchadas, como si hubiera más,
por eso algunos, cuando lo del Valle de Aran, una conclusión
fue esa, entraron en el Valle de Aran pensando que en
España estaba todo movilizado para ayudarles.
¿Una vez en Francia pasas
a Checoslovaquia, cómo es tu vida en Checoslovaquia?
Florián:
Allí me estaban esperando.
Primero estuve trabajando de tornero. Yo no había
visto más que un torno en fotografía y
me dan un torno y gracias unos cuantos camaradas que
había allí me enseñaron. Yo pensaba,
no me ha matado la guardia civil, no me va a matar el
torno este. Luego después me pase a trabajar
en la Federación Internacional, hacíamos
un boletín de noticias para todos los españoles
que estaban en los países socialistas y en el
extranjero con noticias, las grababa y leía Le
Monde, que era el diario que más publicaba más
las acciones del pueblo español, de huelgas y
tal, y así publicábamos el boletín.
¿Qué sensaciones
tenías en Checoslovaquia cuando recibíais
noticias de España?
Florián:
Tu me explicarás, como
cuando oía el cante flamenco ese (Florián
empieza a cantar) "Y adiós mi España
querida, dentro de mi alma, te llevo metida" Lo
que decía yo cuando oía al cantor ese,
emocionadísimo, así que teníamos
discos y teníamos de todo. Mi ambición
era volver cuanto antes, no pude volver antes, no me
dieron el pasaporte, sino hubiera vuelto enseguida.
¿Estabas enamorado de Remedios
durante el tiempo que pasasteis juntos en el monte?
Florián:
Yo había conocido a Reme,
y le tenía estima, pero como la línea
que teníamos allí era muy estricta, teníamos
que guardar las normas, tenía gran simpatía
con ella, por su templanza, pero decir que estaba enamorado
de ella, puedo decir que no. Luego, posteriormente me
enamoré, pero en ese momento no, la tenía
gran simpatía y luego, después, nuestro
encuentro te lo puede contar mi mujer que lo sabe contar
mejor que yo.
¿Reme como se desenvuelve
tu vida desde tu detención en Burgos hasta tu
encuentro con Florián en Checoslovaquia? ¿Cómo
se produce tu detención?
Reme:
Cuando se iban a disolver las guerrillas,
estaba en Villalonga y me descubrieron y tuve que volver
a las guerrillas. Allí encontré a Esperanza
y estuve unos meses allí y como se trataba de
sacar a las guerrillas, me enviaron a Francia para hacer
contacto de ir y venir y traer camaradas. Entonces tuve
muy mala sombra porque la primera vez que yo vine, me
acompañaban unos cuantos camaradas para pasar
la frontera, ya que no podía venir sola, y cuando
llegamos, la gendarmería cogió a uno de
los nuestros y se armó un revuelo brutal por
allí, de buscar gente y un revuelo de vigilancia.
El partido se enteró de eso y enviaron a una
persona para que nos dijeran que cambiáramos
de frontera, que no fuéramos por esa y enviaron
a Esperanza porque me conocía con otro, con tan
mala sombra que cuando llegó a España
Esperanza, aquel tipo, la delató a ella y dijo
por dónde teníamos que pasar nosotros.
Yo ya había recogido a tres camaradas en Salamanca
e íbamos camino de Burgos, lugar donde nos íbamos
a desplazar a la frontera, y cuando llegamos teníamos
toda la estación rodeada y cuando llegamos nos
detuvieron a los tres camaradas y a mí y nos
llevaron a la cárcel. Nos tuvieron en Burgos,
una semana o dos, y después nos llevaron a Madrid
a los calabozos de la Dirección General. Allí
estuvimos por lo menos quince o veinte días,
en aquellos calabozos, que no es ni para describirlos.
Allí te apalean, te desprecian, te hacen chinas,
es algo que nadie sabe las barbaridades que se les ocurren.
Una de las cosas que te dicen es "túmbate
en el suelo", y yo decía "cómo
me voy a tumbar en el suelo, túmbate tú
si quieres" Y como no te tumbabas, te pegaban con
las vergas hasta que caías y entonces te pisoteaban,
te pegaban, en fin, calamidades no se pueden ni describir
las que hacía esta gente porque eso es algo inhumano.
De allí nos trajeron a Valencia y aquí
estuvimos cuatro años. En Valencia la cárcel
era muy mala, pues no había talleres ni nada.
Todo el día en el patio, formaciones por aquí,
formaciones por allí, y bueno, pues, pocas cosas
podías hacer, las funcionarias hacían
la vida imposible, lo peor que podían. Te castigaban
de vez en cuando a no comunicar, en fin, las cosas que
más mal podían hacerte.
Explican la anécdota del
niño Jesús.
Los domingos hacían misa
y el reglamento te obligaba a estar en misa, pero no
te obligaba a rezar. Nosotros íbamos a misa por
disciplina, pero nunca rezábamos. En noche buena
hacían una misa especial y había un pasillo
largo, largo, muy largo y ancho, allí estaba
el altar donde hacían la misa y en un sitio se
ponía toda la jerarquía, el director,
el subdirector, los funcionarios, la gente que traían
para que vieran la misa aquella y la presenciaran y
por medio nos pasaban a las reclusas y el cura se ponía
con el niño Jesús así en la mano
y cada reclusa lo iba besando y pasaba a otro patrio.
Veníamos las tres y una me decía ¿qué
vas a hacer? "Hacer lo que queráis, no hagáis
lo que yo haga sino queréis" Cuando llego
a pasar por el niño, yo pasaba formada con todo
el respeto que nos exigían, pero no le besé,
porque no tenía obligación y no quería
besarle. Y una funcionaria muy, muy mala, se llamaba
Purificación, me cogió así del
cuello y me dijo "bésalo" y en ese
momento me puse tan nerviosa, que en vez de besarlo,
le mordí, le di un mordisco que casi le dejo
el dedito en la boca. Se quedaron espantados, como estaba
la jerarquía allí y todo el mundo me vio,
pues estaban asustadísimos. Me cogieron y me
metieron en una celda. Me tuvieron un mes en la celda
a pan y agua, y sin salir ni ver a nadie y al mes, cuando
se cansaron, me soltaron. Las compañeras se reían,
me decían "bruta, ahora si que van a decir
que los comunistas se comen a los niños crudos"
Eso fue una anécdota que lo pasé mal,
pero me alegré porque tuve la ocasión
de demostrarles que no tenía que hacer lo que
el reglamento no me mandaba. Otra de las veces que estuve
castigada también por el mismo cura, es que no
rezaba, y como no rezaba un día me llamó
a su despacho y me preguntó "usted por qué
no reza" "pues por qué no tengo porque
rezar porque no soy católica" "¿Cómo
que no eres católica, tu no estas bautizada?"
"Estoy bautizada pero no profeso la religión
católica, entonces no soy católica"
"¿Tú por qué estás
aquí?" "Quiere usted saber por qué,
por cumplir los mandamientos de la ley de dios"
Y aquel me hecha una mirada y me dice "¿Cómo
que por cumplir los mandamientos?" "Sí.
Ustedes dicen hay que dar de comer al hambriento, de
beber al sediento y posada al peregrino ¿verdad
que en los mandamientos dicen eso?" "Si"
"Eso es lo que yo hice, dar de comer, de beber
y albergar al que lo necesitaba que todos son hijos
de dios ¿no?" "Ya sé, usted
está aquí por bandolerismo" Llamó
a una funcionaria, me metió en la celda otra
vez y me chupé otro mes de celdas solo por decir
eso. Por algo digo yo que no hay ni un cura bueno.
¿Cuánto tiempo estás
en la cárcel?
Reme:
En la cárcel, estuve ocho
años y medio. Me pusieron veinte años
y un día, pero como teníamos talleres
de costura redimíamos por cada dos días,
te quitaban medio. Luego hubo un indulto, no sé
por qué, y también me cogió. Total
salí con condicional eran dos años, lo
que me correspondía. Había uno que respondía
por ti y podías estar en la calle con el aval
de esa persona hasta que cumplías dos años.
Mi cuñado tenía una hermana en Valencia
y mi cuñado fue el responsable. Me fui a Valencia
y estuve presentándome todos los meses en la
comisaría y cuando terminé la condicional,
me hice un pasaporte con muchas dificultades y por mediación
de amistades me hicieron uno y me marché a Francia.
Allí hice contacto con el partido, como es natural
y seguí trabajando con el partido. A los seis
o siete meses el partido, me mandó a Praga. Necesitaban
una persona de confianza, si yo quería ir a llevar
unas cosas. Les dije que sí. Me dieron un número
y me dijeron que cuando llegara allí llamara
a la delegación, que había una delegación
de camaradas y que salgan a por ti que vienes de París.
Llamé al número y me contestaron que venían
a por mí, "cómo vas vestida, para
que te conozca. Yo soy un hombre pequeño con
un sombrero" Y entonces conocí enseguida
que era Florián porqué su voz es inconfundible.
La alegría que me llevé fue menuda, porque
creía que lo habían matado. Nos habían
dicho en Valencia que había muerto en el paso
de la frontera. Él no me conoció. Cuando
llegó allí en la estación y nos
vimos, podéis imaginaros el abrazo que nos dimos
llorando los dos como dos críos al vernos y ya
llegué allí. Hice el trabajo que el partido
me mandaba, entregué lo que llevaba, pero se
me pasó el pasaporte y no me lo daban. Entonces
ya coincidimos todo el tiempo y ya decidimos casarnos.
Se vivía bien, de todos los países, era
uno de los que mejor se vivía. La cosa del idioma
a mi me amargaba, sobre todo los primeros meses, porque
empecé trabajando en un taller de costura y allí
no había ningún español solo checos
y checas y es el idioma más enrevesado que te
puedes imaginar. Por señas, cuando me faltaba
algo de costura, cualquier cosa y llegaba a casa amargada,
gracias a que el carácter de Florián que
cuando me veía así empezaba a reírse
y a decirme bobadas y se me pasaba. Pasé a los
dos años pasé a trabajar en la Federación
Sindical Mundial y allí era otra cosa. Había
gente española, era otro trabajo, hacíamos
un periódico y revistas para todos los países.
Nuestra estancia allí fue muy maja, lo único
es que teníamos muchas ganas de venir, tanto
él como yo, estábamos locos por venirnos
a España, nos acordábamos de España
y decíamos "¿Y cuándo iremos?".
Había que comprar algo y decíamos "No,
no, porque nos vamos a ir pronto" día si
y día no, así nuestra vida, esperando,
esperando para llegar a España, hasta que ya
llegó el momento que por fin le dieron el pasaporte
a Florián y a mi también y pudimos volver
a España.
¿Qué sentisteis cuando
murió Franco?
Reme:
Una alegría muy grande y
una pena. Una alegría porque se había
muerto y una pena porque si se ha tenido que morir en
la cama. Este tío cabrón se ha tenido
que morir en su cama, si se merecía, haber muerto
hecho chichinas. Pero bueno, lo celebramos con champan,
teníamos la botella en la nevera esperando a
que dieran la orden y dijimos por lo menos ahora algo
cambiará. Y efectivamente algo cambió
y cambió, pero no todo lo que hubiéramos
querido, porque desde luego esta gente que ganó
se hubiera comportado de otra manera no tendríamos
a esta gente de nuevo en el poder.
¿Cómo consideras
el trato que ha tenido el estado español con
los guerrilleros?
Reme:
Muy malo, porque no se ha acordado
de nosotros para nada. Como si no hubiéramos
existido, pero ellos saben que nosotros fuimos los primeros,
fueron los camaradas, yo luego me incorporé,
a defender la república y no éramos ningunos
bandoleros, éramos gente republicana armada que
luchábamos como se podía en el monte.
Qué es lo que queremos ahora reivindicar. Y en
cambio el estado democrático no se preocupó
para nada de nosotros. Te tengo que decir que estoy
amargada con ellos por eso. No solamente por lo poco
que se han preocupado de nosotros, también por
las cosas tan feas que han hecho. Hubo un decreto que
todos los republicanos que habían estado en la
cárcel les iban a dar una indemnización.
Efectivamente, pero esa indemnización les alcanzaba
solamente a los que habían cumplido los sesenta
y cinco años y los que no habíamos cumplido
los sesenta y cinco años, quedábamos bastantes,
yo era una de ella. A mí que más me da
que tuviera sesenta y cinco años cuando salió
la ley o no los tuviera, si me pasé mi juventud
en la cárcel. Cuando me pegaron no me dijeron
"como no tienes los sesenta y cinco años,
a ti no te vamos a tocar. Una cosa horrorosa que hicieron,
que lo veo muy, muy, mal, porque tendría que
haber sido para todos y no solamente para los que tuvieran
los sesenta y cinco años.
¿Qué responsabilidad
tiene la izquierda al no haberse realizado vuestro reconocimiento?
Reme:
La izquierda tiene mucha, porque
es la primera que tendría que haber empezado
a luchar para que se reconociera. Porque esa gente de
la que hablábamos, de Carrillo de todos los dirigentes
que estaban con la guerrilla y que nos hicieron formar
la guerrilla, ellos tienen su responsabilidad. En el
momento de entrar en la democracia ellos son los que
debieran haber hecho un decreto para que se reconociera
a la guerrilla, sobre todo para que la gente lo supiera,
porque ahora mismo en las escuelas no se tiene ni idea,
ni los estudiantes saben qué fue la guerrilla
y quién han sido los guerrilleros. He hablado
con muchos jóvenes y me dicen: "Reme, en
cuanto llega la guerra ya no te dice ningún libro,
nada de nada" Entonces creo que la izquierda con
tantos años que ha estado, sí que podría
haber hecho algo. Por eso y por nosotros, por haber
reconocido algo.
Florián nos canta,
"La baña el sol cuando
sale, la cama donde yo duermo, la baña el sol
cuando sale y entretanto me entretengo en contándole
los lunares de una serrana que tengo"
Cuando llegué a Checoslovaquia
me hubiera gustado tocar la guitarra, porqué
en cuanto estabas en un sitio enseguida decían,
traer una guitarra que aquí hay un español,
pero que te crees que todo el mundo en España
sabe tocar la guitarra, no jodas, yo canto pero de guitarra
nada. Yo pensaba, por qué no habré aprendido
a tocar la guitarra y me hacía el amo aquí.
Reme:
Unos jóvenes de un instituto
que vinieron a hacernos una entrevista, me preguntaron:
Nunca se han sido infieles ya que han estado por ahí
tan lejos el uno del otro. Me entró una risa,
les dije por mi parte no, por la de él no sé.
Que chavales más ricos.
Dices de la juventud, pero da gusto
verla. El otro día vino la hermana del Che Guevara
a Valencia, a la universidad, si hubieras visto la cantidad
de jóvenes que había y me dio una alegría
ver tanta juventud, en los pasillos, en la tribuna,
en las ventanas por el suelo, todo gente joven y yo
digo no es la juventud tan pasota como dicen, hay juventud
maja.
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