|
La comunicación que el grupo
l'Hospitalet Antifranquista presentamos en estas jornadas
trata sobre dos tipos de represión que sufrió
nuestro país durante el franquismo.
Se ha tratado a lo largo de las jornadas acerca del
horror de la guerra, del heroísmo de los combatientes
republicanos, de los crímenes, torturas, encarcelamientos
y fusilamientos que padecieron. Se ha hablado de los
miles de abnegados republicanos que se lanzaron a los
montes de nuestra orografía para defenderse de
la represión y como después se organizó
la resistencia armada que hostigó al ejército
fascista.
Se ha hablado del exilio de centenares
de miles de personas que tuvieron que buscar refugio
en todos los continentes. Todas estas vivencias son
terriblemente dolorosas y las generaciones que no participamos
en la contienda, necesitamos y debemos conocerlas.
La asistencia a estas jornadas
de historiadores, investigadores, escritores y gente
de la cultura, en general, que quieren conocer de primera
mano los hechos, los dignifica y es garantía
para que esta parte de la Historia no quede en el olvido.
Todo lo que hagan y hagamos entre todos será
poco. Por eso nosotros, la gente joven,queremos explicar
cosas que ocurrieron después y que también
tuvieron un valor positivo para nuestra actual democracia.
Queremos referirnos a los millones
de supervivientes, que en un país derrotado y
humillado, tuvo que exiliarse de su tierra para buscar
un lugar donde no fuera señalado y acosado por
su pensamiento.
Durante los años 40 nuestro
país sufrió una terrible hambruna. Fueron
despojados de su trabajo funcionarios, maestros, médicos
y trabajadores, por el mero hecho de ser republicanos
.
Nuestro país fue saqueado, padeciendo las clases
trabajadoras salarios ínfimos y jornadas de extenuación.
Aparecieron las primeros signos de resistencia obrera
en algunas ciudades y ya en 1947 tuvo lugar una huelga
general convocada por el Consejo Vasco de la Resistencia.
En Barcelona en marzo de 1951 se
produjo la llamada huelga de los tranvías, donde
la ciudadanía espontáneamente se negó
a utilizar este medio de transporte como protesta al
incremento de las tarifas. El movimiento de protesta
se extendió y se produjeron paros en las fábricas.
En las minas asturianas aparecieron asambleas de trabajadores
que serán el origen de las futuras comisiones
obreras. Así en las década de los 50 se
originó un lento y cauteloso movimiento de protesta
que cristalizará en la década siguiente.
Las jóvenes generaciones
de obreros y estudiantes de los años 60 empezaron
a organizarse . En la primavera de 1962 se produjo un
importante movimiento huelguístico en diversas
zonas del país. Así en estos años
nacieron las CCOO y el Sindicato Democrático
de Estudiantes. Las fábricas y las universidades
serán el puntal de la lucha antifranquista urbana.
La represión se cernió sobre los movimientos
de protesta, así por ejemplo las CCOO, que utilizaban
las estructuras del sindicato vertical, fueron ilegalizadas
en 1967 y sus militantes perseguidos por la brigada
político social y condenados a prisión
por el TOP.
A partir de los años setenta
los movimientos de protesta antifranquista se extendieron
apareciendo el movimiento popular urbano de las asociaciones
de vecinos, y las plataformas cívico-políticas,
como la asamblea de Cataluña en noviembre de
1971, y la Junta Democrática en el resto del
Estado en 1974.
Quiero, no obstante, volver la
vista atrás y recordar la propuesta de reconciliación
nacional de 1956 del PCE, que sirvió para que
se primase la recuperación de las libertades
y la dignificación del trabajo y la cultura sin
buscar venganza y no eternizar odios en nuestro país.
Debemos recordar también a esos viejos luchadores
de la CNT que aportaron su experiencia a las generaciones
jóvenes que en los 60 empezaron a organizar el
nuevo movimiento obrero, así como a los cristianos
progresistas, que como el grupo "cristianos por
el socialismo", rompieron el esquema de la iglesia
caciquil y participaron en la lucha antifranquista.
En nuestra ciudad, l'Hospitalet, por ejemplo militantes
de las CCOO i jóvenes cristianos construyeron
en 1973 una iglesia con el nombre de "Casa de la
reconciliación".
Dicho esto el grupo l'Hospitalet
Antifranquista queremos hacer una mención especial
a todas aquellas miles de personas que a lo largo de
los años 60 y 70 sufrieron todo tipo de represalias
por luchar por la libertad y contra la dictadura franquista.
Muchos fuimos los presos políticos, pero nos
llamaban delincuentes, miles de estudiantes fueron expulsados
de la universidad, miles de trabajadores fueron despedidos,
volviéndose a fabricar listas negras por parte
de los falangistas del sindicato vertical que junto
con la policía política se encargaban
de que los sindicalistas no obtuvieran trabajo, las
multas y los embargos de bienes estaban a la orden del
día. Como respuesta ante la represión
se organizaron comisiones de solidaridad que recaudaron
fondos en las fábricas para ayudar a los compañeros
represaliados.
Estos valores de libertad e igualdad,
de humanismo, en una palabra, que fueron fundamentales
para conseguir la democracia, han estado de nuevo presentes
en nuestro país cuando millones de personas salieron
a la calle para gritar "No a la guerra" o
cuando miles de voluntarios acudieron a las costas de
Galicia a limpiar chapapote.
Creemos en la esperanza de un mundo
mejor, otro mundo es posible, pero necesitamos recordar
y explicar qué pasó, asumiendo nuestros
errores, que también los hemos tenido.
Debemos poner las cosas en su sitio y reivindicar para
la generación de la posguerra que la sociedad
del bienestar que hoy disfrutamos se debe a su lucha
y a la de generaciones posteriores como la del 68, que
pagaron un alto precio que todavía hoy no les
ha sido reconocido.
|