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A todas las organizaciones antifranquistas:
Guerrilleras, campesinas y enlaces que no pudieron ver
el resultado de los esfuerzos que hicieron para desembarazarse
de la opresión Franquista, porque en el camino
entregaron lo mejor y más valioso que tenían;
la vida.
Los que hermanados junto a ellos
en esta lucha, vimos con alegría el final de
la dictadura franquista; también nos embarga
un sentimiento de dolor y tristeza por la falta de reconocimiento
a los que tanto dieron en su lucha por restaurar las
Libertades Democráticas en nuestro país.
Esa juventud, mujeres y hombres
que vieron truncadas sus vidas en aras de la libertad,
reclaman como mínimo, el reconocimiento de la
época que les tocó vivir, así como
las circunstancias y el entorno en el que se desarrolló
el movimiento clandestino antifranquista, el cual fue
valuarte y referente en las diferentes etapas de lucha
antifranquista. Solos ante un monstruo que en cada dentellada
que nos daba segaba vidas llenas de juventud y esperanza
en el devenir de España; y así se va escribiendo
fragmentos de la Historia, en esa lucha sin tregua ni
cuartel.
Solos, sin los apoyos necesarios
en este momento, nos tenemos que defender: ya que el
reloj corre y la vida se apaga para todos aquellos que
en espera de que se reconozcan sus derechos de luchadores
antifranquistas tanto a los vivos como a los que cayeron
en la lucha, y continuamos en ella.
Nada puede enseñar a comprender
el pasado al que se hace referencia, con opiniones sesgadas
e interesadas, sacadas a hurtadillas a los protagonistas
de la lucha; todas las opiniones tienen su parte de
verdad y antes de plasmarlas en blanco y negro deben
de ser contrastadas exhaustivamente en mi opinión,
ya que es un deber ético y profesional del que
las plasma en blanco y negro.
No utilizar el sentido común
y entrar en la carrera de haber quien escribe más
, es un grave error, ya que en muchas ocasiones, se
distorsiona la verdad ó bien olvidan por error,
decir las causas que motivaron una acción x.
Por estas razones algunos escritos se convierten en
detractores de la lucha armada; de los que lucharon;
dando así pábulo a las fuerzas que las
reprimieron, en detrimento de la verdad Histórica
que se busca y que se desea conocer por la juventud
contemporánea.
No niego el derecho a escribir
a nadie, ni a opinar sobre la lucha clandestina y las
guerrillas, pero si pido y reclamo que sean coherentes
con su pensamiento, con lo que él siente en este
momento y que se ajuste a aquella etapa que nos toco
vivir, aquel calvario de represión, cárceles
y campos de concentración, de la cual era divisa
del régimen la temida Ley de fugas, aplicada
a todos aquellos que por el mero hecho de pensar diferente,
les era aplicada sin contemplaciones. Aquellos padres
que arañaban a la tierra para sacar el sustento
para sus hijos y a los que la Fiscalía de Tasas
ó Cuerpo de Recaudación de grano les arrebataba
el fruto de su esfuerzo.
El único deseo que nos unía
era terminar con el régimen Franquista y restaurar
la República, la Democracia y la Convivencia
Nacional.
Esta unidad fue posible porque
se gesto desde abajo, por la base a consecuencia de
las atrocidades y atropellos de las fuerzas represivas
del régimen Franquista. Nadie puede decir que
tanto las organizaciones clandestinas de masas y en
las guerrillas se hablara de derechas, ni de izquierdas,
ni de siglas de partidos políticos, a todos nos
unía el mismo deseo acabar con el Franquismo.
Esta unidad fue posible porque
se hizo por la base, desde abajo sin componendas políticas.
No cabe duda que en la clandestinidad era el PCE el
que asumía los riesgos que se derivan de la organización
y lucha antifranquista, asumiendo el papel dirigente;
esto motivó que cuando por razones impuestas
por el enemigo, los que se incorporaban a las guerrillas
aceptaran sin traumas el papel dirigente del PCE, los
cuales procedían de todo tipo de adscripciones
como era PSOE, CNT, Católicos y gente sin partido,
inclusive algunos industriales que dieron su vida también
por esta causa.
Solos en cualquiera de los puntos
geográficos de España, cubiertos por el
mismo manto azul y estrellado, combatían sin
tregua ni cuartel los antifranquistas, como así
lo reflejaron las distintas agencias de información
de la época y prensa extrajera en nuestro país
ó de paso por él. Recapitulemos, cuando
digo que la unidad en la lucha antifranquista se hizo
por la base, es a causa de la sencilla razón
de que los dirigentes políticos de los diferentes
partidos que estaban en el exilio, difícilmente
llegaban a un acuerdo, y si llegaban a él al
poco tiempo se rompía, mientras que España
se desangraba en su lucha por Liberarse del régimen
Fascista de Franco y la Falange, sin más apoyo
ni ayuda que aguantar y luchar con los medios que disponíamos.
Así pues, esta unidad a
la que hago referencia es igual que el ejemplo que voy
a describir: "es igual que una planta que uno siembra,
con la esperanza de ver o tener una flor o recoger un
fruto que se ha plantado, al cual has dedicado parte
de tu esfuerzo y vida, cuando ves que ha echado raíces,
podrán venir vientos racheados, los cuales la
bambolearan, pero esta se erguirá nuevamente
e ira tomando cada vez más fuerza si la cuidas
y tratas bien, pero si por el contrario, vas rompiendo
poco a poco la maceta, no la riegas; la raíz
(la unidad) se irá entristeciendo y al final
morirá sin ver tus deseos cumplidos."
Sólo hago esta referencia
porque así se verá retratada en toda su
crudeza el final de la lucha armada, y el papel dirigente
del PCE en la misma; no fue que abandonáramos,
como dice Felipe Alcaraz, por cansancio, no fue la guardia
civil quien terminó con las guerrillas como dicen
otros, sino porque el encargado de cuidar esa planta
que se sembró y a la cual no le presto la atención
debida, fue arrancada de raíz y abandonada a
su suerte en el año 1952 sin mas contemplaciones.
Es doloroso que el responsable
de esta acción culpe a los dirigentes de las
guerrillas de ello, aplicándoles el lamentable
Viaje sin Retorno (Los Desaparecidos).
Desentrañar esa incógnita,
es asumir un reto histórico; un riesgo que asumiré
en honor y recuerdo a todos aquellos que en los momentos
dramáticos del Franquismo, con su actitud y valentía
fueron los que marcaron el referente en esa lucha antifranquista.
Será el legado que dejare
a los olvidados, al monumento de Santa Cruz de Moya,
al que tanto respeto le debemos.
A veces, cuando trato de hacer
alguna referencia sobre algo de lo expuesto, se me acusa
y critica diciéndome que hago leña del
árbol caído; nada mas lejos de la realidad
en ningún momento he tratado de hacer leña
del árbol caído, sino más bien
he tratado de recoger las astillas de ese árbol
caído por otros y tratar de recomponerlo, y ver
por qué dicho árbol se ha caído,
si fue empujado, talado ó que enfermedad padeció,
para que en el presente y en el futuro no suceda y se
repita; así como dejen de utilizarnos tanto a
los vivos como a los muertos caídos en aras de
la lucha por la libertad.
Voy a explicaros una situación
que servirá de ejemplo al olvido que hemos sufrido:
"Una vez en la parada del tranvía había
una cola de personas esperando y un señor mira
el reloj y acto seguido al cielo, así una y otra
vez, hasta que se acerca una señora y le pregunta
¿Por qué cada vez que usted mira el reloj,
mira al cielo? Y le respondió el Señor,
mire señora en el tiempo que llevamos aquí,
el Sputnik ya ha dado tres vueltas a la Tierra y aún
no ha llegado el tranvía"
Pues bien, más de 25 años
ó una generación llevamos de Democracia
y al parecer no se han enterado que existimos, ni que
en el pasado fuimos parte protagonista de la historia,
y parece que no paso nada ni hicimos nada; y mientras,
nuestros elegidos en el Parlamento actúan como
se actuó en el pasado, sin unidad de criterios,
cuando uno dice si el otro dice no, típico de
la idiosincrasia española de no llegar acuerdos
en aras de un objetivo común; y nos vemos como
siempre relegados como si no fuésemos parte viva
de la historia de lucha antifranquista.
FDP.
Manuel Pérez Cubero "
El Rubio"
Madrid 30 de Septiembre de 2003
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