|
|
|
|
PRESENTACIÓN
|
|
|
Viajar
al territorio maquis obliga a fijar nuestra mirada sobre los lugares
donde los guerrilleros españoles se enfrentaron contra Franco.
El
monte guarda los rastros y las sendas de hombres y mujeres armados
que aparecían por la noche en rentos, masadas, molinos, aldeas y
pueblos. Cada uno de esos rincones guarda una historia dura y sincera
de los años terribles de la posguerra.
|
|
|
|
|
|
La
historia de la resistencia antifranquista se inicia con el rápido
avance el ejército nacionalista en diversas zonas de España. A su
paso, bolsas de republicanos forman los primeros grupos de huidos
al monte. A ellos se añadirán los que huyen aterrorizados de lo
que está sucediendo en pueblos y ciudades.
Algunos
de estos grupos serán el embrión de las primeras organizaciones
guerrilleras.
|
|
|
|
|
|
En
1944 surgen los primeras núcleos de la Agrupación Guerrillera de
Levante y Aragón (AGLA). Son grupos introducidos durante el fracasado
intento de invasión del Valle de Arán que se reúnen en la Serranía.
Considerada como la de mayor peso y actividad, la Agrupación
(una de las ocho que surgen) se desenvuelve en las provincias de
Cuenca, Valencia, Teruel, Castellón y los límites de las provincias
de Tarragona y Zaragoza.
|
|
|
|

|
El
AGLA sostuvo su lucha hasta 1952, ocho años durante los cuales ocupó
pueblos, realizó ajusticiamientos, secuestros, atentados contra las
líneas eléctricas, asaltos, descarrilamientos, golpes económicos,
etc. Sus actividades tenían un propósito propagandístico por encima
del militar. Pese a ello, hay que considerar la muerte de inocentes
entre el fuego guerrillero y el desastre que significa para la población
rural verse inmersa en una zona de guerra. |
|
|
|

|
El
gobierno de Franco se aplica en tres tareas: la represión armada y
social (Guardia Civil y Ejército) (Falange, Somatenes y la Iglesia),
el silencio (ni dentro ni fuera del país se reconoce la existencia
de la guerrilla) y, por último, la autoridad se esfuerza en identificar
a los guerrilleros como delincuentes comunes, (bandoleros y malhechores
serán los apelativos más utilizados para evitar denominarles guerrilleros). |
|
|
|

|
La
Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón movilizó a unas quinientas
personas durante toda su existencia, llegó a tener a unos doscientos
hombres y mujeres combatiendo en su momento más álgido. Su aparición
había llenado de esperanza a los simpatizantes de la República que
habitaban el medio rural. Los guerrilleros se nutren de buenos enlaces,
puntos de apoyo y redes de solidaridad durante los primeros años.
Con la represión, estos colaboradores se irán incorporando cuando
son descubiertos o temen por su vida. |
|
|
|

|
En
1947 se desata la represión. La situación internacional es claramente
positiva para el General Franco. Bajo el amparo del decreto-ley sobre
bandidaje y terrorismo, se declara la guerra a muerte con el enemigo
que se esconde en la montaña. La presunción de inocencia se substituye
por el apaleamiento, el hostigamiento a los núcleos de población alejados
que finaliza con la despoblación forzosa de rentos, masías y aldeas
y el control sobre la actividad agrícola y ganadera para agotar la
intendencia guerrillera. A su vez, son efectuadas detenciones masivas
en los pueblos. Las Contrapartidas vienen a asestar el golpe de muerte
a la red de apoyo guerrillero. Guardias civiles y somatenistas disfrazados
aparecen por caminos anunciándose como guerrilleros. En ocasiones,
son acompañados por algún enlace o guerrillero detenido para confundir
o identificar a los que colaboran con la resistencia. El desprecio
a la vida del oponente se materializó en la Ley de Fugas. |
|
|
|

|
Se
coincide en señalar que el 7 de noviembre de 1949 fue el principio
del fin de la presencia guerrillera en el Levante. El asalto al campamento
del Cerro Moreno, en Santa Cruz de Moya, se salda con la muerte de
12 guerrilleros. El golpe sume a la Agrupación en su peor crisis.
Hasta
1952 mantuvieron su presencia. Como repite Manuel Pérez Cubero “El
Rubio”, no nos vencieron, nos retiramos. Tras ellos quedó un panorama
calcinado. El periodo guerrillero quedaría oculto en la memoria
de las montañas.
|
|
|
|
|
|
Pedro
Peinado
La
Gavilla Verde (Santa Cruz de Moya) |
|
|
|