Nació en Santa
Cruz de Moya, el 1 de Mayo de 1901.
Vivía en Las Rinconadas,
donde tenía cuatro hijas.
De familia honrada y trabajadora,
Gregorio era un hombre inteligente, honrado y trabajador, buen padre,
del que su familia se siente orgullosa. De ideas republicanas, murió,
como tantos otros, por defender la justicia y el bien de la humanidad.
En su muerte injusta quizá
se mezcló la envidia y los enfrentamientos causados por la cerrazón
en la defensa de las ideas propias en contra de las de los demás,
como pasó en tantos pueblos de España en aquellos años;
había hambre, rencores, envidias...
Más o menos, así
ocurrieron los hechos:
Le prepararon una trampa;
mientras trabajaba en su finca, llevaron hasta él a la guardia
civil vestida de guerrilleros, la contrapartida; él mismo les
habló creyendo que eran maquis.
El día 19 de Mayo
de 1947, por la noche, la Guardia Civil entró en su casa y se
lo llevaron al calabozo de Santa Cruz , torturándolo como se
estilaba.
El día 23 de Mayo
de 1947, lo sacaron del calabozo, lo llevaron a los Terreros, cerca
del cementerio, aplicándole la ley de fugas; lo mató un
guardia civil, disparándole seis tiros; cayó por el terraplén,
muriendo en el acto.
Según anotaciones de Plasencia Tortajada