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Desde los
inicios de nuestro trabajo, nos hemos encontrado con las
lágrimas y el dolor. Muchas habían sido las
víctimas y poco el consuelo
que las autoridades, los partidos y el miedo les han concedido.
Los familiares
de los desaparecidos, durante los años de la presencia
guerrillera en las sierras de España, pueden contarse
por centenares. La mayoría de ellos ha optado por
el silencio. Lo hicieron, lo siguen haciendo, por la persecución
a la que fueron sometidas las familias de los desafectos
y el anonimato de los muertos. Se han entregado al olvido
por las trágicas historias que tras su testimonio
se descubren.
Los asesinatos
se tejieron a uno y otro lado de la línea de combate.
Las víctimas de la represión franquista la
componen los que se significaron por sus ideas republicanas,
los que participaron militarmente en la contienda, los familiares
de los anteriores grupos, los maestros, los jornaleros,
los que trabajaban en el monte, los pastores, los carboneros,
y cualquiera que pudiera ser sospechoso de tener ideas.
Las víctimas
de las acciones guerrilleras fueron los miembros de la guardia
civil, los miembros de la Falange, los somatenistas, los
recaudadores, los alcaldes nacionales, los que prestaron
apoyo con sus delaciones a la lucha antiguerrillera y los
inocentes que se cruzaron ante su fuego. No todo fueron aciertos
y los medios utilizados en la represión son conocidos
por cualquiera que pregunte en la Serranía.
Diversas familias
se han acercado a nuestros encuentros solicitando información
y ayuda para saber de sus muertos y procurarles un enterramiento
digno. La intolerancia religiosa por parte de las autoridades
franquistas, ha hecho que muchos católicos inmersos
en la lucha antifranquista, reposen en fosas comunes o en
las partes civiles de los cementerios, es voluntad de los
descendientes que sus familiares puedan reposar según
la tradición católica.
Otras familias,
encontrarían descanso a sus desvelos, conociendo
el paradero o el lugar donde reposan los restos de sus familiares,
ya que no han encontrado o no conocen la forma de entablar
conversaciones con las autoridades para establecer su localización
e identificación.
Abríamos
una puerta, sin pretenderlo, a la esperanza de muchas familias
por encontrar la paz. Ellos consideran que nuestra apuesta
por dar a conocer la etapa guerrillera de la resistencia
antifranquista, además de ser sincera, abre las posibilidades
de esclarecer la muerte, la desaparición y el olvido
de hombres y mujeres buenos, pensaran como pensaran, estuvieran
a uno u otro lado de la línea de combate.
Entre nosotros
también hubo muertos y desaparecidos. Es hora de
dar consuelo a los hermanos, a los hijos, a los nietos,
a los sobrinos...
En nuestra última asamblea decidimos crear una oficina de atención
a los desaparecidos.
No es nuestra
misión, ocupar espacios que otras asociaciones han
desarrollado con excelentes resultados. Es la nuestra una
mano abierta, colaborar con los familiares de los desaparecidos
para ayudarles en lo posible.
Adolfo Pastor
ha sido encargado por la Asamblea de La Gavilla Verde para
prestar apoyo a aquellos que nos lo soliciten.
Para contactar:
desaparecidos@lagavillaverde.org
Durante las
pasadas jornadas, conversamos con Emilio Silva, José
María Pedreño y con Manel Perona, allí nacio el acuerdo para coordinar nuestro trabajo y entre
todos poder prestar una mayor ayuda.
Nuesto ámbito
de actuación será el de los desaparecidos
y represaliados durante el periodo guerrillero.
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