Acabo de enterarme de
la carta colectiva en protesta por la organización del día
de los Guerrileros cada 1 de octubre y su visible orientación
contra la actividad que desarrolla La Gavilla Verde. Lamento decir que
esa carta tiene el tono inequívoco de la irritación mal
digerida, que dirige equivocadamente sus rencores y que seguramente
está pensada bajo un desacuerdo que poco tiene que ver con el
trabajo de reflexión sobre la historia y oxigenación de
la memoria que ha hecho ir de la mano a distintos colectivos y agrupaciones,
y muy en particular, La Gavilla Verde.
Jordi Gracia.