De nuevo a la greña; da igual que hayan pasado 75 años,
no hemos aprendido nada. Esta vez es más grave, puesto que se
trata de sesudos escritores, doctos investigadores e historiadores que
deberían haber aprendido algo después de tanta sesión
conjunta sobre qué pasó entonces...y resulta que ahora
estamos casi en el mismo punto.
Procuro ver las cosas
desde el punto de vista de quienes ni siquiera han vivido la Transición,
desde el punto de vista de tantos jóvenes que no sienten lo que
sentimos los que pudimos vivir por lo menos el final del Franquismo.
Tengo hijos a los que Franco, la Guerra Civil, la República,
les produce la misma sensación que a mí me puede producir
Maura, Dato, Alfonso XIII, es decir, intelectual y emocionalmente me
dejan bastante frío. Con el espectáculo que de nuevo estamos
dando, estos jóvenes y personas en las mismas circunstancias,
lo normal es que, ante semejante gallinero, pasen de largo.
Esto no había hecho
más que empezar; justo cuando empezaba a despegar es cuando de
nuevo nos estamos echando los trastos a la cabeza. Es muy grave que
de nuevo haya escritores contra escritores, guerrilleros contra guerrilleros,
republicanos contra republicanos...esa es la imagen que ofrecemos para
atraer a nuestros ideales a toda esa gente a la que en teoría
va dirigida nuestra acción.
Vaya por delante que yo
voy a volver a Santa Cruz de Moya el 1er. domingo de octubre, aunque
vaya yo sólo, y SE LLAME COMO SE LLAME. Me parece pueril, una
broma macabra, que haya quien va promoviendo la disgregación
con el pretexto de que hay que cambiar el nombre y en lugar de "Día
del Guerrillero Español" se llame ahora "Día
de la Guerrilla Antifranquista", si no, no vamos. Da igual que
el nombre se lo pusieran los primeros guerrilleros que intervinieron
en el primer acto, allá por los últimos años 80;
eso no les importa porque lo importante es disgregar ahora.
Pasan por alto que sin
la Gavilla Verde no se hubiera llegado a este punto, que allá
por el culo del mundo, en las tierras altas de Cuenca, un grupo de indocumentados,
políticamente incorrectos, se pusieron el mundo por montera y
comenzaron a dotar de contenido un Monumento que no por casualidad les
cayó encima, en su pueblo. A partir de ahí empezó
a producirse un rarísimo
fenómeno: lo que yo llamo "el nuevo Altavoz del Frente".
Un altavoz que hizo oír las palabras inaudibles, que hasta entonces
éramos incapaces de hacer oír en nuestro entorno de grandes
ciudades. Hubo de emplazar el "altavoz"
nada menos que en un rincón de Cuenca para que en toda España
comenzara de nuevo a oírse el mensaje republicano, de justicia
para los últimos luchadores por la Libertad en Europa. El mismo
mensaje que muchos, más sesudos y políticos, jamás
fueron capaces de extender en su entorno urbano más inmediato.
Nos vino de perlas la iniciativa; fuimos apareciendo por allí
fomentando la cosa común al mismo tiempo que algunos se fomentaban
a sí mismos. Fuimos creciendo en autoestima y en otros aspectos;
de nuevo los guerrilleros se veían y abrazaban, se les empezaba
a reconocer y a hacer justicia; encontraron su puesto en la Historia
y, lo que es más importante, ellos mismos fueron los protagonistas
de la transmisión de su experiencia a las generaciones actuales
y futuras.
Ahora hay también
quien dice que hay que apartar a Julián, el alcalde de Santa
Cruz, de los actos de ese día; que sea valiente y diga que de
lo que se trata es de apartar al PSOE del tema. No sé si será
historiador, escritor, catedrático...lo que hace es manipular
los orígenes del acontecimiento, de las Jornadas. No se puede
negar el papel fundamental de los socialistas en la ante-historia de
las Jornadas de Santa Cruz de Moya.
No se puede negar el papel de Julián Córdoba haciendo
posible la aparición del Monumento al Guerrillero sorprendiendo
incluso a aquel pequeño grupo de guerrilleros que únicamente
pretendían una subvención para no sé qué
viaje, ni el del otro Julián, el alcalde de Santa Cruz, jugándose
él también el puesto al aceptar para su pueblo el Monumento,
cuando otros alcaldes en el mismo trance hubieran entonado aquello de
"aparta de mí este cáliz". Por supuesto que
hay que celebrar el Día, puesto que para muchos tiene mucho de
alegría volver a ver a los protagonistas del mismo. Yo siempre
he oído palabras de reivindicación en el mismo acto; no
sé dónde está la contradicción; allí
no hay ferias ni caballitos sino alegría y, hasta ahora, hermandad
y reivindicación histórica.
Se manipula hasta la misma
esencia republicana. Se olvida que República es ante todo unidad,
fraternidad de todos aquellos que sienten lo mismo. No se me ocurre
ni pensar qué hubiera pasado si en los años 29 y 30 del
pasado siglo la actitud de aquellos republicanos hubiera sido la misma
de los que hoy predican este gallinero. La República no vendrá
si no es con los socialistas dentro; la República no vendrá
si no es con Izquierda Unida dentro, si no están dentro todos
los progresistas. Enfrentar ahora a unos guerrilleros contra otros es
la peor faena que se les pudiera hacer, y justo cuando la cosa no ha
hecho más que despegar, justo cuando a algunos es el último
recuerdo que les queda.
Yo, iré a Santa
Cruz, y quiero que sigan estando todos allí; no quiero echar
A NADIE y reclamo la misma actitud de todos. Considero IRRESPONSABLE
resquebrajar justamente ahora las Jornadas. Iré como siempre,
de bulto, junto con miles de bultos más, pero empezaré
a hablar y a actuar si alguien pretende montar de nuevo la desunión
y el fracaso mirando ante todo sus intereses personales o de grupillo.
Doy mi soporte, primero, a los Guerrilleros, a la Gavilla Verde, a los
dos Julianes (el de la Diputación y al Alcalde de Santa Cruz),
al PSOE, a Izquierda Unida y a todos los republicanos. NO SOBRA NADIE.
Y SI NO, PARA ESO ESTÁ LA RAZÓN Y EL ENTENDIMIENTO. No
sé si me explico.
Matías Alonso
Valencia