INTRODUCCION
Quedan aun muchas cuestiones
por conocer en relación a nuestra guerra civil. En los momentos
actuales se observa un afán reconciliador y una voluntad superadora
de aquel dos Españas que tan bien supieron plasmar Goya o Machado.
Poco a poco se ha ido forjando una tercera España que ya señaló
Preston, una España liberal y reformista que ya se vislumbraba
en los trabajos de Alcalá Zamora o Madariaga. Se han revisado
y concretado las cifras de la guerra y sus mitos y fue cristalizando
la idea de que la guerra fue una trágica locura colectiva, especialmente
dramática, porque, como señala García Cárcel,
pudo ser evitada. Fue fruto de una serie de lamentables contingencias
y errores políticos que se hubieran evitado sin el individualismo
grupal, el empecinamiento ideológico y partidista.
La revisión actual
racional tanto de la república como de la propia Guerra Civil
ha originado una nueva historiografía que estudia la Guerra y
la posguerra al margen de las memorias vindicativas que todavía
está presente en muchos lugares. Se reanalizan los fantasmas
de la izquierda antidemocrática y el fascismo de una derecha
montaráz, las barbaridades de 1934, las del 36 y las de la posguerra,
se busca la explicación racional y se potencia el estudio de
las variantes originadas por la cultura regional y los mitos nacionalistas
catalanes y vascos. Vascos eran los requetes; catalanes La Lliga y Cambó
con sus implicaciones en el 18 de julio.
Para objetivar guerra
y posguerra hace falta la memoria histórica y a ello debe contribuir
estas jornadas. Hoy nuestros jóvenes ignoran la realidad de lo
que pasó y no saben quien eran Azaña, Prieto o Mola y
se encuentran con la repetición de estereotipos producidos por
el maniqueísmo oficial de los grupos dominantes, cargados de
simbología emocional. Es necesario conocer bien que pasó,
para que no vuelva a ocurrir.
Existe, no obstante una
cierta necrofilia, cargada de sentimiento a la hora de analizar fosas
y represiones, cargada de sectarismo y victimismo y siempre de sentimentalismo.
Y es este el principal peligro que presentan estas jornadas en las que
afloran vinculaciones familiares, vejaciones intolerables y persecuciones
que difícilmente se pueden asimilar sin un sentimiento de vergüenza
y de venganza.
La Guerra civil, como
ocurrió con las guerras anteriores, se hereda y con ello sus
pasiones a través de recuerdos, olvidos y manipulaciones. Todavía
sobrevuela sobre nosotros la tragedia que supuso esa guerra, peor que
todas, especialmente por ser interna y por tanto cargada de odio y de
pasión. La Guerra fue un barco lleno de locos, en palabras de
Armas Marcelo. Creo que en contra de lo que opina este autor si existen
las dos Españas, aunque se potenciaron e inventaron en buena
medida por unos y otros y es este uno de nuestros sinos que acompañaron
siempre la amplia casuística de guerras que jalonan nuestra historia,
muy especialmente cuando eran internas y tenemos un amplio muestrario
de todas clases. Gaya Nuño decía que sólo seremos
quienes somos cuando desaparezcan las telarañas tejidas por las
dos Españas.
El referente de nuestra guerra es el "nunca más" y
la implantación de asumir la principal lección de aquella
casuística: no debe repetirse. Ese es el concepto que deben grabar
los jóvenes que van a formar la España de mañana.
Mi interés por
el Maquis.
En el verano de 1947,
pasaba las vacaciones escolares en casa de mis abuelos, en Asturias,
en una aldea llamada Casiellas, en el Concejo de Luarca. Recuerdo que
en el mes de septiembre la casa sufrió un robo que por su naturaleza
y volumen hizo sospechar a la Guardia Civil que se había realizado
por los maquis que actuaban en la zona, `probablemente la partida de
Pin de Dimas.
Se monto un dispositivo
de vigilancia permanente que duró unos días.
Naturalmente, con ocho
años de edad que entonces tenía, era rápidamente
enviado a dormir, pese a que utilizaba todos los trucos posibles para
evitarlo. A la caída de la tarde, durante la cena, se incorporaban
los Guardias para montar la vigilancia Recuerdo la excitación
que producían los uniformes, el armamento, las insignias, cueros
y charoles. Todo mi interés era seguir en el piso bajo donde
estaba la Guardia Civil. Inútilmente.
La noche que refiero,
bien entrada esta, me desperté. Todo estaba en silencio. Sin
llamar la atención, me deslicé hasta una galería
encristalada, naturalmente armado con una pistola detonadora infantil
y, despacio, me deslice a un copudo árbol que apoyaba sus ramas
en la casa; me acomode en una horquilla del árbol y esperé.
No se cuanto tiempo porque me quede nuevamente dormido, pero de repente
se abrieron todas las puertas de la casa y por ellas salieron Guardias
Civiles con potentes linternas cruzando y zigzagueando sus luces creando
un espectáculo formidable e impresionante. Se alejaron a la carrera,
cruzaron luego varios disparos y después se produjo un movimiento
inusitado, iluminándose el jardín y los alrededores de
la casa. Me escurrí al dormitorio y me hice el dormido cuando
apareció mi madre a comprobar como estaba. Al día siguiente
recuerdo que alguien comentó que habían herido a uno que
había dejado un rastro de sangre.
Esta fue mi experiencia
con los maquis y la Guardia Civil, bien escasa, pero que me dejó
una permanente curiosidad sobre el tema que hizo que leyera y recogiera
lo poco que fue publicándose al respecto.
La experiencia que les
he relatado, unido a mi nacimiento asturiano y a que "ejerzo"
como asturiano, hizo que, así fuera recogiendo las noticias y
referencias que se publicaban sobre las guerrillas y el Maquis que actuó
en mi región o autonomía.
Recientemente, la vida
me hizo entrar en contacto con un estudioso del tema: Rafael de Llano,
excelente conocedor del maquis de Teruel, con el que he tenido numerosas
y apasionantes charlas. Estos contactos aumentaron, si cabe mi curiosidad
y estimularon y fomentaron el estudio del tema. Por último el
colaborar en un intento, lamentablemente fallido, de localizar el cadáver
de un miembro del Maquis me ha traído hasta aquí.
El Maquis
La palabra maquis , como
todos sabemos, es una voz francesa, derivada del corso macchia que significa
terreno cubierto de maleza. Se utilizó para designar las fuerzas
de la resistencia francesa (maquisrds) contra los alemanes durante la
segunda guerra mundial. Por extensión se utiliza para designar
cualquier fuerza armada que lucha en parecidas circunstancias. Persona
que, huida a los montes, vive en rebeldía y oposición
armada el sistema político establecido.
Posteriormente el nombre
se aplicó a los guerrilleros antifranquistas que entraron en
España para unirse a la resistencia armada que funcionó
desde el final de la Guerra Civil hasta los años cincuenta Se
aplica también a la organización de esta oposición.
El maquis en Asturias
En efecto, a la entrada
de las tropas nacionalistas en Gijón, muchos combatiente del
otro bando que no pudieron salir de España, se echaron al monte,
tratando de eludir la presión y posible muerte y, en segundo
lugar, al defenderse, mantener la guerra en lo posible. Se trató
de un grupo de unos dos mil hombres que actuaban según su instinto,
sin seguir directrices militares o políticas. Su procedencia
ideológica era múltiple; la mayoría eran militantes
de la CNT, del PSOE, del PCE o jóvenes independientes demócratas
o antifascistas.
Asentadas las tropas nacionales
se estabilizó el fenómeno de los llamados huidos. Se formaron
dos grupos principales: Los topos, personas que se esconden en lugares
seguros, normalmente su vivienda y los huidos formada por grupos que
se refugian en los montes en pequeños grupos. Los que quedaron
en la montaña solo grupos muy reducidos intentaron operaciones
de tipo guerrillero. La mayoría de los huidos vivían escondidos
en los montes en condiciones muy penosas, en ocasiones límite.
Las fuerzas militares
y policiales batieron la totalidad del territorio. Se detuvieron 1084
y murieron 209. A medidos de 1938 disminuyó enormemente el número
de huidos porque 15 tabores de Regulares se utilizaron de modo escalonado
para batirlos. Todavía pueden contemplarse varios cementerios
moros en Asturias donde quedaron numerosos miembros de estas fuerzas.
Pero, en general, el peso de la lucha contra las guerrillas y contraguerrilla
fue propia de la Guardia Civil.
La guerrilla actuó,
fundamentalmente en las zonas de Cangas de Onís, sierra de Cuera
y Picos de Europa, en el este; en las cuencas mineras del Nalón
y del Caudal, en el centro de Asturias y en la región de Ibias
y Cangas de Narcea, al oeste y estos grupos mantuvieron contactos con
los de Santander, León y Lugo.
Al término de la
Guerra, los guerrilleros, que se conocían generalmente como los
"fugaos" o "huidos", bajaron del monte y fueron
depurados y solo persistieron en la lucha quienes no tuvieron más
remedio, porque eran buscados especialmente y algunos voluntarios que
se les unieron.
Durante el verano de 1939
comenzó a estructurarse la auténtica guerrilla, distribuida
en pequeños grupos de menos de seis hombres, dispersos por todo
el terreno.
Se sabe que en 1940, la
guerrilla socialista trasladó un grupo de hombres a la cuenta
del Sil, por lo tanto debía haber un grupo importante. En 1943
y 44, esta guerrilla se refuerza con hombres procedentes de campos de
concentración, batallones de trabajo y se comienzan a organizar
los comités locales y provinciales del PSOE y a partir del año
44 comienzan a desarrollar, las organizaciones guerrilleras, acciones
de mayor envergadura.
En 1945, se incorporan,
procedentes de Francia, elementos del máquis francés,
se constituye entonces lo que podría denominarse con propiedad
el maquis asturiano. Los comunistas, que hasta le fecha habían
colaborado con los grupos socialistas, alcanza importancia suficiente
y rompen esa colaboración, intentando acciones de cierta envergadura
durante el año siguiente y de entre ellos surgen las figuras
de José Pastrana y Baldomero Fernández Ladreda Ferla que
fue el organizador principal de la guerrilla comunista y creador del
Comité de Milicias Antifascistas. También procedentes
de Francia entraron nuevos elementos. Los años 1946 y 1947 fueron
los de actividad más intensa.
Se organizan las contrapartidas
y la campaña de infiltrados en las guerrillas acompañadas
por una intensa propaganda y de represión contra los simpatizantes
y enlaces por el gobierno.
La presión que
se realiza contra ellos fue asfixiante. La situación fue haciéndose
insostenible, el Comité del Monte se hace cargo de la Federación
Socialista Asturiana y el Partido socialista acuerda la evacuación
de los grupos asturianos. El rescate fue organizado por Indalecio Prieto
desde Francia y embarcaron por Luanco 31 guerrilleros con destino a
Francia, embarque realizado bajo el discreto control de la Guardia Civil
y del Gobierno. Los grupos comunistas quedaron así aislados en
Asturias. En un informe del Partido comunista en enero de 1948 se dice
que más quebranta la moral de los guerrilleros "es la falta
de un organismo exterior o interior que estimule y presta ayuda y dirección
a la resistencia".
Algunas partidas continuaron
resistiendo hasta 1952, pero faltos de dirección y organización
política, muchos grupos evolucionaron hacia el bandolerismo,
disolviéndose y desapareciendo por acción de las fuerzas
públicas o simplemente por lisis. La mayor parte de los grupos
políticos dieron la espalda a la lucha de los maquis e incluso
los trataron de frenar. Tal el caso de los anarquistas exilados en Francia.
Faltó también la teórica ayuda de los Países
aliados que no llegó nunca.
En el interior la gente
estaba cansada de la guerra y aunque pudieran ser simpatizantes ideológicos
no simpatizaban con las armas. La población campesina fue la
víctima principal. El apoyo por tanto solo se recibía
a nivel familiar. El poder franquista estaba asentado y controlaba el
ejercito y las fuerzas de orden público, las técnicas
contraguerrillas funcionaron perfectamente. La mayoría de la
población española apoyaba a Franco. La represión
contra las familias contactos y simpatizantes atemorizaba a la población
y hacía muy precaria la posible ayuda. La Ley sobre delitos de
bandidaje y Terrorismo, la famosa ley de fugas legalizaba estos criterios
represivos.
La propaganda gubernamental
trató sistemáticamente a estos grupos de bandidos, ladrones,
asesinos o forajidos, términos que calaron en la población
general y que muchos grupos no supieron eliminar sino reiterar. La desestructuración
de la izquierda, las pugnas y purgas internas, el dirigismo del partido
comunista, el recuerdo negativo sobre el comportamiento del partido
comunista durante la guerra las matanzas sistemáticas que realizó
no solo con simpatizantes de los alzados, sino también contra
anarquistas, poumistas e incluso socialistas, o por motivos ideológicos
o religiosos, contribuyeron en buena medida. Por último Stalin
no quiso que el partido comunista siguiese con esta táctica,
así que en octubre de 1948, el PSU decide dejar de fomentar las
guerrillas. La lucha quijotesca de unas minorías contra el poderoso
no fueron capaces de contrarrestar la acción represora, faltas
de apoyo y ayuda internacional, incluso de sus propios grupos.
En general el maquis fue
un movimiento intensamente antifranquista, pero carecía, en general
de finalidades, objetivos o ideologías democráticas ya
que en si mismas eran autoritarios y absolutistas.
Las primeras partidas
organizadas se formaron en 1973. Acaso las más conocidas fueron
las siguientes: La más antigua fue la organizada por los hermanos
Celestino, Celso y Jesús Cepedal Fernández conocida como
la partida de los Cepedales, procedentes del batallón socialista
de milicias "Silvino Morán". Su especialidad fue el
robo de ganado menor y los actos de presencia fueron esporádicos.En
diciembre de 1939 muere Celestino y toma el mando el llamado Etelvino.
Reaparece el grupo en 1941, es detenido Celso y Etelvino se fue a León,
tomando el mando Germán Alvarez (Comisario). Cambia su modo de
actuar y al cometer un homicidio en septiembre fuerojn acosados sin
descanso por las fuerzas públicas que matan a dos componentes:
Cristian y Figueredo, disolviéndose la partida.
El mismo año se
organizó una partida por los hermanos Mario y Guillermo Morán
García a la que se unieron gen te de los batallones de milicias
"Sangre de Octubre" y "Ladreda"; Comenzaron sus
actividades en 1938. En su primer enfrentamiento con la Guardia Civil
muere "Pepón el de Campa", buscado por la muerte de
un capitán de la Guardia Civil en 1934, que se llamaba José
Alonso Nart. Mataron a varios jueces de paz y alcaldes de aldea y realizaron
numerosos atracos a mano armada. Las bajas fueron progresivas y el grupo
se disolvió en 1941. Los hermanos prosiguieron su actividad en
Galicia hasta que fueron muertos en 1949.
La partida de José
Mata se creó también en 1937. Estaba formada por diez
y ocho socialistas y actuó hasta 1948 en que el grupo abandonó
Asturias; Otro grupo fue el de Arístides Llaneza, jefe de un
batallón de milicias durante la guerra, también se organizó
en 1937. Estaba formada por veinte hombres. Mantuvo contacto con Francia
y aceptó las instrucciones que venían de allí.
Implantó un impuesto revolucionario mediante cartas amenazadoras
y ya con fondos se dedicó cómodamente a la clandestinidad
política. Acabaron su actividad saliendo también de Asturias
el año 1948.
Otra partida fue organizada
por un antiguo ugetista: Ceferino Campos Roiz (Machado),. El grupo se
denominó Brigada Machado. Colaboró con los grupos de Caxigal
y Alegria. En 1940 cometetió cuatro atracos, produjo muertes
en Lamasón y tuvo dos enfrentamientos armados, uno con la Guardia
Civil y otro con tropas de Infantería, sufriendo cuatro bajas.
En 1941 se incorporó Juan Fernández Ayala, conocido como
Juanín, huido del campo de concentración de Potes que
fue muy conocido; en 1942 adopta la denominación de Brigada Guerrillera
de los Picos de Europa, encuadrada en una organización comunista
con base de Torrelavega. En 1945 muere Machado en enfrentamiento con
la Guardia Civil. Asume la dirección Antonio Guerrero que la
divide en los partidas: la de Gildo y la de Juanín que cambia
el nombre que tenía por Brigada guerrillera de los Valles de
Llaneda. A partir de 1948 disminuye su actividad y desde 1952, Juanin
forma pareja con Francisco Berdoya y se transforman en míticos
bandoleros (ocho asesinatos y cuarenta atracos). Murieron en enfrentamiento
con la fuerza pública en 1957.
La partida de Baldomero
Fernández Ladreda de ideología comunista se organizó
también en 1937 y actuó hasta 1947 en que este guerrillero
fue fusilado.
En 1942 tratan de coordinarse las distintas partidas. A Llaneza de unen
Fernández Ladreda (Ferla) y Tito que más tarde se conocería
como Garlopas. Ferla se alza como jefe de la subversión en Asturias,
Galicia, Santander y León donde contaba con el llamado El Coyote
y con el embajador ingles Hoare con quien se relacionaba medianta través
de un comerciante leonés. Cuando estaban organizándose
se incorporó Carlos Buendía, llamado Madriles, formado
en Toulouse, que se constituye en alto consejero militar. La acción
de las fuerzas del estado desmantelaron el sistema y en 1945 había
desaparecido. Es entonces cuando se hace cargo de la dirección
el comité provincial del PCE. A fines de 1945, Ferla, Caxigal
y Bóger pide refuerzos a Toulouse que son enviado por mar. El
desembarco en Lastres se hizo con poca fortuna y fueron detenidos o
eliminados por la Guardia Civil. Una nueva expedición de cuarenta
hombres se envía por tierra. Movilizada la Guardia Civil, abortó
el intento con treinta y tres detenidos, cinco muertos y un herido,
un guardia Civil muerto y otro herido por el otro lado. Solo pudo escapar
el denominado "El Maquis".
El grupo de Constantino
Zapico González (Boger), teniente del ejército republicano
y activo militante comunista, organizó una partida reducida en
1937 que amplió con refuerzos franceses. Sustituyó a Fernández
Ladreda en la dirección del Comité Antifascista. Murió
en una emboscada en 1948.
José Fernández
(Pin de Dimas) organizó su partida en fecha que desconozco, fue
detenido y condenado a muerte en Oviedo al acabar la guerra y se evadió
con otros compañeros. Capturado de nuevo en 1939 cuando trataba
de huir a Francia fue condenado a treinta años y nuevamente se
evadió del batallón de trabajadores. Reapareció
en 1947. Careció de actividad política limitando su actividad
a realizar numerosos, atracos en Belmonte, Tineo, Luarca y Grado. En
1948 se trasladó a la zona central y desapareció el grupo
al abandonar Asturias las guerrillas socialistas. En 1950 fue devuelto
por las autoridades francesas.
La partida de Manuel Fernández
Flórez (Comandante Florez) se formó en 1941 con doce hombres.
Tuvo un enfrentamiento con la Guardia Civil con resultado de muerte
de un Guardia Civil y tres guerrilleros, quedando inactiva. Fue evacuado
también en 1948 con el resto de las guerrillas, tras ser herido
en un encuentro con la Guardia Civil en que el grupo sufre doce bajas.
En la misma fecha se organizó el numerosos grupo de Serafín
Fernández Ramón (Santeiro) que actuó en la zona
Asturias-León-Lugo, dedicado al atraco, mediante apariciones
súbitas en los caminos vecinales. Cometieron numeroso homicidios
o "ejecuciones". Por ejemplo, al atracar una camioneta y al
comprobar que entre los viajeros figuraban un guardia civil y tres soldados,
los "ajustició" fríamente. El año 1947
es herido y se le encuentra muerto en León.
La partida de Lisardo
actuó entre 1941 y 1942 (Tuvo una importante actividad, contabilizándo
catorce muertes entre la población civil, varios secuestros,
uno con muerte del secuestrado al no pagar el rescate, atracos y atentados
numerosos. Fue especialmente conocida la muerte del estanquero de Soto,
el atraco al coche de línea de Cangas de Onís dando muerte
a dos guardias civiles que se incorporaban a su puesto y las lesiones
producidas a tres ocupantes del autobús para probar las armas),
algunas veces en colaboración con la partida de Caxigal, aunque
discusiones sobre el mando les hizo separarse. Muere violentamente en
1951.
La partida de Caxigal
(Manuel Diez González)estaba constituida por unos veinte hombres.
Se le achaca la muerte de un Guarda Jurado de Carbones Asturianos, donde
acudió vestido de Guardia Civil. En 1943 es descubierta la partida
así vestida, muriendo tres de ellos. Muy activa en 1944, fue
declinando debido a las bajas sucesivas que se le produjeron. En 1950
muere con otros seis miembros del grupo. Dos miembros del grupo: Rubio
y Quintana escapan y pasan a otras partidas.
Corsino, Eduardo y Octavio
Castiello Garcia formaron otra partida denominada con su apellido en
1941. Se formó con los tres hermanos y dos fugados de un campo
de trabajo. Se les computa dos homicidios en 1941. En 1948 una emboscada
organizada por infiltrados acabó con la partida. Finalmente cabe
reseñar la partida del Alegría, formada también
en 1941, tras diversas actividades fue eliminada por la Guardia Civil
en 1944.
En la zona central se
formó la partida de "Sacatripas", autora de un homicidio
en Nava, cercada inmediatamente por la Guardia Civil fue eliminada tras
una prolongada refriega.
Los datos estadísticos
de que se dispone en general no son fiables. Las estadísticas
de Lister que había sido nombrado Jefe militar del movimiento
guerrillero por Stalin, comprenden los años 1944 a 49 pero ofrece
cifras manipuladas en función de la propaganda comunista y autojutificación
marxista. No deben aceptarse, según Hills, sin reservas, ni en
general ni en detalle; Las estadísticas del coronel Limia Pérez
de los años 1945 a 52, son discutidas y las estadísticas
propias de la Guardia Civil, que se elaboraron bajo la dirección
del teniente coronel Eduardo Munilla, son parciales. Suelen aceptarse
como más precisas las que elaboró el general Sánchez
Francisco Aguado del periodo 1943 a 1952.
La estadística
asturiana proporciona las cifras siguientes, que siempre serán
aproximadas:
Enfrentamientos: 128 lo que proporciona una media de una a 2 al mes.
Bajo rendimiento para tan numerosas partidas.
Muertos: 152 guerrilleros frente a 25 fuerzas del orden (16 Guardias
Civiles, 4 soldados, 2 policías del cuerpo general de policía
y 2 Policía Armada).
Heridos: 27 guerrilleros y 34 gubernamentales (27 Guardias Civiles,
5 soldados y 2 Policía Armada).
Homicidios o "ejecuciones" entre la población civil:
148. Atracos: 305. Sabotajes: 45. Secuestros: 21
Guerrilleros entregados: 13. Guerrilleros detenidos: 118 . Enlaces detenidos:
715.
En la estadística
nacional, los maquis de Asturias ocuparon en primer lugar en cuanto
a homicidios entre la población civil y el segundo en sabotajes.
Los resultados y sus consecuencias fueron muy pobres en lo político
y en lo militar. Ciertamente los dos mil hombres que quedaron en las
guerrillas obligaron a movilizar varias unidades del ejército
vencedor, pero la falta de continuidad y de coordinación, no
originó una gran presión salvo casos puntuales. En los
primeros grupos el objetivo era la mera supervivencia, posteriormente
se intentó dotar a aquellos grupos de una finalidad política
e ideológica y se les presentó como románticos
luchando por un ideal democrática, pero la perdida de una estructura
jerarquizada militar transformó aquellos grupos en unidades descoordinadas
que actuaban según su instinto. La falta de una formación
doctrinal adecuada, el enfrentamiento ideológico original, que
se mantuvo a lo largo de la campaña, la falta de ayuda exterior
y la escasa colaboración de los campesinos, que también
se sentían amenazados hizo que los distintos grupos evolucionaron
desde una estructura básica militar, a una terrorista, concluyendo
en un bandolerismo de subsistencia.
Los resultados y las consecuencias
no fueron particularmente brillantes.
Cuestiones médicolegales.
Las cuestiones medicolegales
que se presentan en relación con el maquis se refieren, fundamentalmente,
a los que presenta la búsqueda y el hallazgo de un cadáver
o a las cuestiones que plantea el diagnóstico retrospectivo de
posible patología relativa a acciones de guerra o consecuencia
de encarcelamientos, trabajos forzados o posibles torturas o malos tratos,
valoración de posibles secuelas e incapacidades bien a través
de los relatos proporcionados por testigos, por el estudio de los sumarios
correspondientes o por el estudio de cadáveres localizados e
identificados debidamente inhumados tanto en cementerios como en lugares
determinados.
Dato importante es que
transcurridos cincuenta o sesenta añosdesde el enterramiento,
no se plantean cuestiones de tipo penal, que ya han prescrito y sí
solamente las de carácter civil, administrativo y sanitario que
implica cualquier exhumación, identificación y registro.
También hay que considerar las cuestiones de tipo histórico
que originan al estar íntimamente vinculados a un período
de la historia de España que aún se está estudiando.
Con relación al
estudio e informe pericial debemos considerar que nos encontramos en
pleno proceso de cambio, reajuste y reorganización; la propia
organización jurídica se encuentra en entredicho y las
transferencias en el área judicial acaban de realizarse, están
cristalizando y la controversia política no hace sino acentuar
la posible conflictividad y ambigüedad existente que crea un evidente
confusionismo.
Como es sabido, en todas
las ramas del Derecho el dictamen de los peritos constituye uno de los
medios de prueba fundamentales. Su importancia crece continuamente ante
la necesidad de aportar pruebas ciertas y objetivas a cada caso. Nuestras
leyes procesales y reglamentos regulan estas diligencias en lo que afecta
tanto al período sumarial como en lo relativo a la fase oraly,
por extensión a las investigaciones extrajudiciales que pueden
presentarse.
Desgraciadamente, pese
a las evidente simplificaciones jurídicas que entraña
el estudio de las víctimas de la guerra, son motivo de numerosas
críticas tanto con relación a las desviaciones que tiene
nuestro sistema, como a las nuevas que se han ido generando, a pesar
de las actualizaciones sucesivas. Hoy es imprescindible que se incorporen
los nuevos modos y medios investigadores y que se potencien los aspectos
científicos frente al subjetivismo y relativismo de los procedimientos
anteriores, que tampoco la normativa complementaria ha sabido resolver,
y que sólo el buen hacer y la sentido común de las personas
implicadas han sabido incorporar. .
En primer lugar: el equipo
pericial es quien realiza la pericia. De propio intento introduzco el
término "equipo" porque dada la complejidad que hoy
tiene el trabajo científico forense difícilmente puede
encontrarse un perito que sea capaz de abarcar con plena capacidad el
ámbito pericial médico. Sin embargo, nuestra normativa
sigue refiriéndose al perito como figura individual.
Para actuar como peritos,
los actuantes deben poseer el título correspondiente en la ciencia
o arte a que pertenezca la materia. Hay que tener en cuenta que, además
de la ciencia, existe la especialidad y la subespecialidad, sobre todo
en el campo de la medicina. Por su título los peritos pueden
ser: titulares, no titulares y judiciales.
Son peritos titulares
los que tienen título oficial de una ciencia o un arte cuyo ejercicio
está reglamentado por la Administración. La ley les da
preferencia sobre los no titulares e introduce una serie de matizaciones
complementarias en busca de una mayor competencia. Son peritos no titulares
los que careciendo de título oficial tienen, sin embargo, conocimientos
o prácticas especiales en alguna ciencia o arte. La norma establece
una nueva distinción entre doctores y no doctores.
Un tercer criterio se
plantea con carácter geográfico, cuando en el lugar no
existan peritos adecuados.
Nuevos preceptos han desarrollado
estas normas con relación a muy diversas titulaciones. Archiveros,
Bibliotecarios y Anticuarios, Arqueólogos y Etnólogos,
Arquitectos forenses, Economistas, Profesores y Peritos mercantiles,
etc. Sin embargo no se han reglamentado las especialidades médicas
y, dentro de ellas, la especialidad de Medicina Legal y Forense cuyo
contenido es fundamentalmente pericial.
Debemos incluir también
a los peritos judiciales que no se referencian específicamente
como tales, pero están contenidos en la Ley de Enjuiciamiento.
Comprenden numerosos funcionarios con misión pericial, especialmente
Médicos Forenses o el cuerpo de policía judicial con misiones
específicamente periciales y de investigación.
La Ley Orgánica
del Poder Judicial considera también la existencia de profesionales
y expertos que sean precisos para auxiliar a la Justicia.
El propio nombramiento
y la elección de un perito competente ofrece una cierta dificultad
en si misma, pero en general y concretamente en nuestro caso se presentan
numerosas dificultades con que se enfrenta el perito en el momento actual
y que hacen que el informe pericial sea poco valorado y rechazado o
ignorado en más de la mitad de los casos por los juzgadores y
considerado por la sociedad en general y por los medios de comunicación
como parcial y ampliamente criticable, dada su superficialidad general.
Si se trata de valorar
y estudiar cadáveres y restos humanos, normalmente esqueletizados,
la pericia debe ser fundamentalmente médica. La ambigüedad
legislativa ha propiciado que en España existan cinco ámbitos
periciales médicos con personalidad propia: El del Especialista
en Medicina Legal y Forense, el del Médico Forense, el del Profesorado
universitario de Medicina Legal y Forense, el del grupo pericial que
se origina por los convenios entre la Administración de Justicia
y los Colegios de Médicos y el de la Medicina de familia y sus
especialidades que pueden ser requeridos para esta función. Todos
ellos constituyen actualmente grupos cerrados, inconexos y que se rechazan
mutuamente y que raramente colaboran en busca de un interés final
común que es la verdad pericial. En el caso que analizamos aún
se complica más porque se originan cuestiones y dudas, y se precisan
colaboraciones en el campo histórico, en el área geológica,
en la metodología arqueológica y en la valoración
antropológica. Esta ambigüedad facilita la incorporación
de estudiosos y peritos que no son médicos ni tienen formación
medicolegal pero que con la mejor voluntad y en su afán de colaborar,
muchas veces distorsionan la investigación.
La existencia de un abundante
campo pericial en principio no sería defecto, sino virtud, si
no fuera por la deficiente formación existente en todos ellos.
Teóricamente, los peritos deben poseer una reconocida solvencia
profesional y moral, solvencia que se supone más que se exige
en nuestro actual procedimiento. No se controla el nivel de conocimientos
y su puesta al día ni se estimula de ninguna forma y las listas
de peritos se confeccionan según criterios oportunistas y subjetivos
según los intereses de las partes o la habilidad de estas para
buscarlos y comprometerlos.
Y si la pericia se caracteriza
en nuestra norma porque el perito sea capaz de aportar conocimientos
científicos o artísticos, el perito debe conocer el método
pericial; debe ser perito además de científico y técnico.
La especialización
está contemplada en nuestra legislación desde el R.D.
185/85, de 23 de enero. El título de Médico Especialista,
es obligatorio, a tenor del art. 1 de todas las disposiciones publicadas,
para ocupar un puesto de trabajo en instituciones públicas y
privadas y faculta para la utilización del título, garantiza
una formación determinada y entraña una acreditación
laboral imprescindible para desarrollar su labor.
Las disposiciones vigentes
definen posibles áreas de capacitación especializada dentro
de la Medicina Legal: Medicina Legal tanatológica, Histopatología
forense, Medicina Legal toxicológica, Medicina Legal psiquiátrica,
Medicina Legal criminalística y Medicina Legal del daño
corporal. La amplitud del campo que abarca la especialidad, las características
de sus distintas partes, las peculiaridades que debe tener el médico
que las ejerce y la complejidad de las técnicas que deben manejarse
hacen ya inviable la existencia de un perito omnisciente que domine
todos los campos de la Medicina Pericial. Hoy, el considerable aumento
cuantitativo y cualitativo que se está presentando sobre restos
óseos, sean judiciales y históricos, justifican plenamente
un buen conocimiento de la Antropología física o biológica,
tanto desde el punto de vista tanatológico como criminalístico.
Una buena pericia médica
en nuestro caso, requiere un buen perito y en él deben concurrir
las dos personalidades: la del especialista en Medicina Legal y Forense
y la del Antropólogo.
Según lo que llevamos
expuesto, el médico general y una buena parte de los peritos
que concurren o son llamados a peritar carecen de experiencia en las
pruebas propias de la Antropología forense y en los criterios
periciales que la caracterizan. Los antropólogos ignoran, habitualmente
todo el caudal de conocimientos que aporta la medicina y, concretamente
la Medicina Forense. Por esta razón son muy pocos los especialistas
en Medicina Legal y Forense o los Antropólogos que están
capacitados para realizar la pericia sobre un cadáver esqueletizado
al nivel de exigencia que se presenta.
La prensa ha recogido
varios de estos trabajos de recuperación, incluso algunos de
ellos han tenido repercusión gráfica y se han visto en
televisión. Son trabajos heterogéneos realizados por profesionales
diversos con colaboraciones sorprendentes. No podemos alargarnos más,
sin embargo no me resisto a plantear la serie de problemas que origina
la búsqueda, extracción y trabajos de identificación
que implican, todos ellos concadenados. Nada se puede conseguir si la
búsqueda es insuficiente y escasamente documentada; poco se consigue
tras una extracción atropellada y asistemática y los trabajos
de laboratorio ofrecen escaso rendimiento si el traslado y conservación
es deficiente y si el utillaje y entrenamiento de los investigadores
no es adecuado.
Por esto cada vez se hace
preciso y con urgencia la organización de equipos homologados,
capacitados con una oferta adecuada para ponerlos a disposición
de las asociaciones, organizaciones y personas interesadas en estos
trabajos. Yo mismo, como presidente de una potente asociación
de carácter médico, antropológico e historico me
ofrezco para que, desde la sociedad se oferten, con toda garantía
los equipos posibles, independientes, competentes y con un rendimiento
adecuado.
Muchas gracias
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