Los principios que inspiraron esta lucha
siguen estando vigentes y siendo bien reconocibles en nuestra sociedad
actual. La necesidad de transformar nuestra vida colectiva, dotándola
de unos instrumentos que faciliten la convivencia en tolerancia, la
defensa de la justicia social y de los valores democráticos,
nos impulsan a retomar la bandera de aquella lucha por medios más
modernos, pero siempre en pos de una sociedad mas justa y solidaria.
Nuestro compromiso con estos luchadores
de la libertad exige que nos esforcemos y comprometamos en la reivindicación
de su memoria, difundiendo y valorando el papel que desarrollaron
en el empeño de restablecer la democracia en nuestro país.
La memoria histórica de los guerrilleros
no puede limitarse al recuerdo literal de unos hechos y sus conmemoraciones.
Debemos empeñarnos en devolverles la honorabilidad que la dictadura
les robó, y dar respuesta a las preguntas que sus familiares
siguen formulando, para conocer que fue de sus vidas y de sus aspiraciones
e ilusiones, y en el caso de los desaparecidos, también el
lugar donde reposan sus restos.
Desde esta tribuna, queremos reclamar
la apertura, recuperación y clasificación de todos los
archivos que contienen datos sobre este periodo de nuestro pasado,
y exigir que se pongan a la disposición de historiadores y
familiares con el objeto de depurar la historia, despojarla de mixtificaciones
y reconocer definitivamente el heroico esfuerzo de aquellos combatientes
por la libertad.
Así mismo, consideramos de máxima
importancia la rehabilitación legal y social de todas las personas
represaliadas por la dictadura, que sólo será posible
mediante la anulación de los procesos judiciales y consejos
de guerra que fueron realizados al margen de la más elemental
justicia, con el único objeto de arrasar cualquier atisbo de
progreso en nuestro país.
Nuestro compromiso consiste en restituir
en su justa medida, a todos aquellos hombres y mujeres, el honor que
les fue negado durante tantos años. Queremos establecer y difundir
su auténtica imagen de luchadores y mártires de la libertad,
compensando, en lo posible, el perjuicio que les fue infligido por
defender sus ideas y las nuestras, en una lucha larga y denodada que
truncó sus vidas en la juventud e impidió su desarrollo
familiar, social y profesional.
Las sociedades que desconocen su historia
están condenadas a repetirla. Por esta razón, nos alarma
el desconocimiento y la falta de interés en conocer y transmitir
a nuestros jóvenes este período de la historia de España,
una etapa trascendental para comprender nuestra realidad actual, y
que debería ser contemplada amplia y objetivamente en los planes
de estudio de nuestras escuelas e institutos.