Lo
que más sorprende de esta polémica absurda, convenientemente planificada
y alimentada por personas que no son guerrilleros y que han empujado a una buena
parte de los guerrilleros a una nueva batalla perdida, es el poco respeto al presente
y al pasado.
El primer objetivo de
los que han sembrado el enfrentamiento, ha sido blindar sus difamaciones para
convertirlas, por reiteración, en verdades incuestionables. El lector que
pudiera interesarse por esos escritos, podrá observar que las argumentaciones
son, principalmente, de carácter moralista y de una certeza, que va más
allá de la propia certeza humana.
Verosimilitud sería el
concepto que mejor definiría a esa factoría de despropósitos
empeñada en hacer aparecer lo que no existe, como una tremenda y agónica
verdad. No se ha atendido a la verdad histórica y documentada sobre la
proclamación del Día del Guerrillero Español, sobre la construcción
del Monumento y el papel desempeñado por el Ayuntamiento de Santa Cruz
de Moya en estos largos años.
No
han dudado en deslegitimar al contrario, criminalizándonos, desposeyéndonos
de nuestra relación inmediata con el pasado, de nuestro oportunismo y ambición
sobre el presente y nuestra vileza en el trato a los guerrilleros.
El
segundo objetivo de esta trama, perseguía vincular a diversos ámbitos
de la recuperación de la memoria reclamando, que la memoria, "es la
memoria de los nuestros" y, por la tanto, no puede pertenecer a los movimientos
sociales que dan vida a una tierra que se nos muere. La memoria pertenece a un
grupo que considera que lo político está por encima de cualquier
análisis histórico. La memoria guerrillera pertenecería a
los que se reclaman sus herederos políticos y no a otros sectores sociales
o territoriales unidos a aquel tiempo por el cordón umbilical de la historia.
La memoria antifranquista no pertenecería a todos los pueblos de España,
según esta doctrina.
Los que
han lanzado un ataque pretendidamente demoledor contra La Gavilla Verde, se han
encontrado con una respuesta social, cultural y política importante, con
un apoyo tímido por parte de las entidades políticas donde esperaban
obtener más soportes y, solo, amparados por las actitudes dubitativas de
algún dirigente del movimiento, esperanzados y creyentes que, de este descosido,
podrán sacar beneficio.
Ante
la falta de respuesta prevista, han tomado el camino del "nosotros solos"
o "nosotros somos los auténticos" y el 23-O realizarán
un homenaje sin contar con el pueblo. Este era el último objetivo, una
vez obtenido un número de apoyos suficientes entre la exigua y maltratada
comunidad de guerrilleros, convocar su propio homenaje. Nunca hubo ejemplo más
gráfico de la teoría de Juan Palomo.
Con
animadversión, han querido desdibujar nuestro firme paso en pos de la memoria
rural, de toda la memoria rural, incluida la antifranquista y, por ser tan próxima,
a la que más énfasis hemos dado. Nadie debería torpedear
un trabajo intenso, generoso y transparente realizado en uno de los territorios
más duros de la península y por una asociación compuesta
por trabajadores.
Los que hablan en
contra nuestra son "los que están detrás" y han conseguido
la representación de trece guerrilleros que adhieren su nombre a los escritos
que les presentan. "Los que están detrás" les organizan
y les sugieren con aspereza que somos chusma aprovechada que quiere hacer de su
legado trizas. Y que lo mejor sería que cada primer domingo de octubre
actuáramos como mimos sonrientes y les rindiéramos a "los que
están detrás" el micrófono para que brindaran al sol
y vendieran su carisma en nuestro pueblo y a costa de nuestro trabajo.
Si
seguimos el guión psicológico que desde la inteligente Francia nos
regala una miembro de la JD de AGE, nos preguntamos ¿no estarán
estos líderes de los guerrilleros, que no son guerrilleros, involucrados
en el mecanismo freudiano de la regresión? Así podríamos
explicarnos el por qué de todas las cosas: La división tradicional
cancerígena de lo que suponemos que es la izquierda o el pensamiento de
la izquierda adscrito a la visión autoritaria del mundo. Esa visión
autoritaria es la que pretende que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Moya revoque
un acuerdo en pleno al que califican de antidemocrático.
La
realidad
Todos los escritos contrarios
a nuestro trabajo, están impregnados de errores históricos que la
distancia no puede perdonar, de afirmaciones no probadas, cuando no de vanas suposiciones
y contundencias morales, que siempre vienen a incriminarnos y a tratarnos como
indeseables.
La primera carta contra
el Ayuntamiento de Santa Cruz de Moya y La Gavilla Verde, la que motiva la polémica,
recibe el apoyo de dos guerrilleros de la Asociación de Exguerrilleros
del País Valenciano (AGLA) y de dos guerrilleros de Archivo Guerra y Exilio,
y no existe físicamente.
La carta
aparece sin firmar en la red. En la página de Espai Alternatiu, luego en
Kaos en la Red y en la web del Foro por la Memoria. El traumático llamamiento
de la carta, hace que ésta se expanda en diversos sitios. La carta es interactiva,
así el lector rápidamente puede introducir sus datos y, automáticamente,
a la orden de enviar, llega al buzón del correo electrónico de un
ayuntamiento de la olvidada provincia de Cuenca. Colapsan el único ordenador
de un ayuntamiento de una pequeña población de menos de cuatrocientos
habitantes y con muy poca destreza telemática.
La
carta ha recibido el apoyo de la mayoría de los guerrilleros de AGE, en
un segundo escrito, y de alguno de la Asociación de exguerrilleros del
País Valenciano, pero no ha sido votada en asamblea ni por organismo colegiado
alguno y no ha recibido el apoyo unánime de todos los guerrilleros que
de las citadas asociaciones forman parte. Podemos aceptar, entonces, que la carta
la firman cuatro personas, pero estas no pueden asumir toda la representación
del colectivo.
Es el caso de dos guerrilleros
incluidos en la relación de socios de AGE que firman el comunicado. Nunca
dieron su autorización a la firma de documento alguno contra la Gavilla
Verde o el Ayuntamiento de Santa Cruz de Moya, sin embargo, aparecen, en el comunicado
enviado por Dolores Cabra en la segunda carta firmada contra el Ayuntamiento de
Santa Cruz de Moya. Los socios guerrilleros de la Asociación de Exguerrilleros
del País Valenciano, Eulalio Barroso, Pedro Alcorisa Peinado, de José
Manuel Montorio no se han sumado a esta campaña. Ni tampoco lo han hecho
los guerrilleros Manuel Pérez Cubero, Gonzalo Challado, Fernando Escrivá
y Joan Magraner. No lo han hecho Domènech Serra, el primer precursor de
la elevación de un monumento de homenaje, Lluis Martí Bielsa, Carme
Casas y Lenadre Saun de Amical de Catalunya, ni tampoco José Alonso, ni
Francisco Ros, ni Ángel Álvarez.
La
realidad es que una serie de guerrilleros han dado apoyo a la estrategia diseñada
por los dirigentes de esas asociaciones, que no son guerrilleros.
La
realidad es que estos dirigentes no guerrilleros han levantado una polémica
interesada, no, para defender el protagonismo de los guerrilleros, sino para defender
el suyo propio.
La realidad es que
nunca se pretendió desde La Gavilla Verde ni por parte del ayuntamiento
excluir a los guerrilleros del acto de homenaje, ni de su organización,
pues nosotros siempre los respetamos.
Hablamos
de memoria.
Los detractores de
La Gavilla Verde incumplen un precepto que todos los que nos ocupamos de la memoria
histórica debemos cuanto menos respetar, es que hablamos de historia y
debemos acogernos a los métodos que utiliza la ciencia histórica
para sustentar nuestras consideraciones sobre el pasado. Mas, cuando quiere desmerecerse
a una asociación y a un ayuntamiento que han hecho en España un
trabajo por recuperar y divulgar la memoria de la guerrilla que debería
ser objeto de admiración y no de controversia. Son estos dirigentes no
guerrilleros los que convierten la memoria en un esperpento.
Uno
puede añadirse a la carta y nuestro respeto, pero, desde el punto de vista
histórico, la carta evita la realidad y a los documentos publicados en
nuestra página web me remito. No ha existido ni una sola contestación
documental para probar que el Monumento cayó del cielo y que una determinada
asociación ha adquirido, por no sé sabe que designios, unos derechos
por encima de las demás.
No existía
la Asociación de Exguerrilleros del País Valenciano ni mucho menos
AGE cuando se proclama el Día del Guerrillero Español, es por ello
que desconocen su nombre y en los escritos que escriben "los que están
detrás" se incluyen errores de peso, pues sus fuentes no estaban presentes
en aquel proceso.
Es decir, los últimos
en llegar, que son los dirigentes no guerrilleros de las asociaciones aludidas,
son los que nos están explicando a los que siempre estuvimos, cuál
es la naturaleza y desarrollo de una organización en la que participamos,
como pueblo, desde el año 1989, prometa quién prometa lo contrario.
Se
presume que La Gavilla Verde ignora, nos pintan como una serie de usurpadores
culturales, academicistas y lúdicos, como si alguno de estos conceptos
fueran un delito. Consideran que ni sabemos, ni entendemos, ni podemos tener la
sensibilidad necesaria para organizar el acto de homenaje. Como, si todo el día,
anduviéramos con un tallo de margarita paseándola entre nuestros
labios.
Entre nuestros socios, contamos
con los hijos, los nietos, los hermanos, los sobrinos, los amigos que fueron despedazados
por la dictadura y sus supervivientes. Pero se ceban en que practicamos el desarrollo
rural y sostenible, y vuelven a demostrar que su mayor fuerza es la ignorancia,
pues no dominan conceptos tan precisos: Desarrollo de una zona muerta, rural,
por la defensa de los valores de la cultura rural agonizante, y sostenible, porque
cualquier actuación deberá tener en cuenta la globalidad del territorio
para no diezmarlo.
Se presume, que
los miembros de La Gavilla Verde no tenemos más que una pájara y
colorida idea sobre la dictadura, cuando, nuestros socios, en diferentes etapas,
se enfrentaron al franquismo. Unos desde su implantación, como los guerrilleros
Manuel Pérez Cubero, Pedro Alcorisa Peinado, Eulalio Barroso, como nuestros
vecinos Raúl Sánchez, como Teófilo Sánchez, como Ramoné
Pérez, Paulino López,
tantos socios nuestros demostraron su
valentía. Otros, ya lo hicieron en la medianía y, los últimos,
en el crepúsculo franquista.
Se presume que, en Santa Cruz de Moya,
solo pasó lo del Cerro Moreno, es decir, la guerrilla vino a nuestro pueblo
y acamparon en el monte, sin apenas relacionarse con los pastores, con los campesinos,
con los carboneros, los renteros,
Los
guerrilleros, Grande, Chaval, Delicado, Capitán, Nelson, Frasquito, entre
muchos otros, pasaron por nuestro término sin tocar en una puerta, sin
llevarse un cordero, sin que ninguno de los pobladores les pudiera mostrar su
solidaridad. Sin que ninguno de nuestros vecinos sintiera el terror ante la presencia
de los guardias, del somaten o de la contrapartida.
Por
no escribirlo de mi mano, tomaré una cita del historiador Salvador Fernández
Cava, de un artículo recién publicado en el diario Levante, sobre
los guerrilleros nacidos en nuestro pueblo:
Hasta siete jóvenes
de su vecindario decidieron sumarse a la causa del monte y combatir como uno más
contra la feroz dictadura: MANOLETE, FRANCISCO, MATÍAS, ARTURO, SIMÓN,
FRASQUITO y GENARO. No fue nada dichosa su suerte, ni entre sus compañeros
ni contra las fuerzas represivas. MANOLETE y ARTURO fallecerían en sendos
combates contra la Guardia Civil; GENARO se suicidaría en el propio campamento
del Estado Mayor de la Agrupación; a FRASQUITO, jefe de grupo en el 11º
Sector, uno de los responsables militares llegados de Francia, ANTONIO EL CATALÁN,
le pegaría un tiro en el campamento de Calles en la época estalinista
de finales de 1950; y SIMÓN, FRANCISCO y MATÍAS sobrellevarían
el exilio tras la orden de retira de la Agrupación.
No
se tienen en cuenta los efectos colaterales que cualquier guerra deja entre la
población civil. Entonces debemos pensar que se despoblaron los rentos
por el efecto de la emigración y los guardias civiles que vigilaban el
éxodo fueron enviados en misión humanitaria para llevar las maletas
de las más de doscientas personas que fueron desplazadas forzosamente para
evitar su colaboración con la guerrilla, en nuestro término.
Los
daños ocasionados a la población campesina con la detención,
encarcelamiento y desaparición de sus miembros, son pura leyenda.
Los
muertos por tiros de fuga, los muertos en combate, los torturados y encarcelados
que nacieron en Santa Cruz de Moya, su sangre, sus gritos de dolor en las estancias
que la represión utilizó, no les valen.
Ellos
vendrán de Valencia, de Madrid, de Barcelona, de Francia a explicarnos
que los guerrilleros y sus puntos de apoyo murieron en un acto político,
porque como vamos con boina, chalequillo y bastón, somos unos pueblerinos
absurdos e históricamente analfabetos, no comprendemos que lo que vimos,
lo que oímos y lo que vivimos, fue consecuencia de la guerra desatada contra
la II República.
La
deslegitimación.
La estrategia
contra Santa Cruz de Moya ha sido bien diseñada, pero levantar un edificio
argumental sin tener legitimidad histórica, está condenado al hundimiento
o al derribo ético.
Se pone
en marcha el mecanismo de deslegitimación de nuestro proyecto, desde el
primer día de su inicio, desde el año 2000 se está obstaculizando
nuestro trabajo.
Se identifica a la
población rural con los peores sentimientos. Así lo oportuno se
convierte en oportunista y el respeto por los que cayeron, es calificado de baja
intensidad política.
Nuestra
misión, para estas personas, es la de amarillear la memoria. Y no importa
que ayudemos a las familias de los desaparecidos y los represaliados, que llevemos
seis convocatorias de jornadas, que realicemos marchas educativas sobre la guerrilla,
convoquemos certámenes literarios, atención, sobre la II República,
la Guerra Civil y la Resistencia.
Nos critican por pedir subvenciones,
por ambicionar que la utopía esté a un paso y que podemos hacer
de nuestra tierra un lugar donde haya humanidad, la suficiente para seguir siendo
sostenibles.
Los pueblerinos absurdos
queremos hacer de esto un negocio, un Benidorm en la Serranía, un Hotel
Maquis donde serviríamos platos típicos de la guerrilla y venderíamos
postalitas y souvenires tricolormente pintados. Y para redondearlo, un Parque
Temático y unas urbanizaciones escarpadas para que los que vivan en la
ciudad, atraganten la Sierra.
¿Cómo
iba a mirar a Adolfo Pastor, si celebrara la muerte de su padre con festines tricolores
y alcoholismo revolucionario? ¿Qué me dirían los torturados?
¿Acudiría entre sueños el espíritu de Amparo Muñoz
y oiría entre sollozos como le introducían hierro donde nada más
debería penetrar el amor? ¿Sentiría por cada euro ingresado
las descargas que, hasta matarlo, recibió Crescencio en el negro cuartel
de Arrancapinos? ¿Quieren que les expliquemos como torturaron a los más
de cincuenta vecinos de este vil pueblo que fueron detenidos en la caída
del 1947 y posteriores? Tristes y trágicos méritos son los nuestros,
pero a ellos nos les importa.
Ignoran
voluntariamente por acción y omisión, y, además, no pueden
comprender que el monumento está aquí por nuestro empeño,
porque en Santa Cruz de Moya está el verdadero espíritu de la guerrilla
antifranquista, el campesinado que pagó con sangre su adhesión a
los guerrilleros, los serranos que se integraron en la guerrilla y el territorio
que hizo posible su existencia.
Lo
sencillo es unir la palabra cacique a un alcalde de pueblo y todos se lanzan a
lastimarle desde un ordenador. Utilizan a un número determinado de guerrilleros,
son el escudo protector mientras se mantienen en el anonimato los verdaderos protagonistas,
que no son guerrilleros.
Esta orquestación
desafina al no tener en cuenta a los guerrilleros, superior en su número,
que dan apoyo a la decisión del Ayuntamiento, es más, la pidieron
durante años ante la subida de personal que quiere cambiar el verdadero
significado del monumento, aquel que unía a las organizaciones de exguerrilleros,
cuando en éstas mandaban los guerrilleros, a las instituciones democráticas,
que los guerrilleros querían presentes para obtener las reivindicaciones
sociales y el reconocimiento de estas instituciones que, sin llegar a ser lo que
muchos queremos, son las instituciones por las que ellos lucharon, y el pueblo
llano, los habitantes del mundo rural que batallaron desde sus casas, cuando no
fueron desposeídos de ellas, y sufrieron el mayor peso de la represión.
Pero
usurpamos y somos oportunistas, cuando aquí no hemos realizado ningún
show, sino un trabajo serio y responsable acorde con el drama que para la España
rural significaron aquellos años. Aquellos muertos a los que se elevó
el monumento, son los nuestros, por ser de todos, pero nunca serán de cualquier
ente urbano que venga a edificar en nuestra memoria la división.
Empecinados
en abrir la caja de los disparates, nos relacionan con Bono, con el que no compartimos
su visión de la recuperación de la memoria, "como estamos en
las tierras de Bono". Hay que decir que el ministro de defensa es de Albacete.
Como ancha es Castilla, nos abonan, es un chiste fácil de la tierra. Si
hiciéramos la misma traslación a los creadores del cerco al que
se nos está sometiendo y, como mayoritariamente las quejas vienen de Madrid
y Valencia, es decir de tierras de Gallardón y Camps, podríamos
afirmar los que nos atacan son del PP, y tan panchos. Practican una lógica
tan intensa y fugaz que dura lo que una cerilla antes de quemarte los dedos.
Eso
sí, los guerrilleros que nos dan su apoyo son tildados de mala manera:
chivatos, vendidos y traidores. Lean los escritos publicados para la ocasión
por los guerrilleros Manuel Pérez Cubero, Carme Casas y Leandre Saun, Ángel
Álvarez, José Antonio Alonso, La Llave, Miguel Núñez,
Domenech Serra, Lluis Martí Bielsa y tantos otros
no caen en la descalificación,
argumentan su apoyo a nuestro empeño, que es el de la mayoría.
De
no haber representado tantas voluntades, no hubiéramos dado el paso de
frenar el aprovechamiento personalista en el que quieren convertir el acto de
homenaje al guerrillero ¿Cómo íbamos a luchar, figuradamente,
contra cuatro o cinco autocares que nos enviaran? Con ese número de autocares
rebasarían el número de los que viven en Santa Cruz de Moya. Lo
canta Raimon: "som més dels que ells pensen i diuen".
Mundo
Rural frente a mundo urbano.
Desde
el año 2000, con la inauguración de las I Jornadas organizadas por
La Gavilla Verde en Santa Cruz de Moya, han pasado muchas cosas. La principal
ha sido que una serie de grupos que empezaban a trabajar desde el medio rural
por la recuperación de la memoria y otros tantos interesados en la temática,
centraron su atención en lo que ocurría en uno de los pueblos fronterizos
de Cuenca. Muy pocos conocían que en Santa Cruz de Moya se celebraba el
homenaje anual a los guerrilleros. Nosotros organizamos las jornadas porque el
acto agonizaba, aquí venían apenas doscientas personas. El crecimiento
de la asistencia a los actos ha sido obra de muchos colectivos, pero nadie puede
disimular que ha sido el trabajo realizado por La Gavilla Verde el principal motor
y aliento.
Colaboramos con grupos rurales
y urbanos, especialmente con La Comarcal del Jerte y con , pero no podemos olvidar
otros puntos de España: Azuara, L'Ainsa, Berga, L'Hospitalet, Barcelona,
València, Castelló, Teruel, Cuenca, Madrid, Mislata, Picassent,
Manises, Puçol, esperamos que se incorporen nuevos grupos de Sevilla, de
Córdoba, de Ciudad Real, de Navarra, etc. Y también en Francia,
a través del hermanamiento con el pueblo de Prayols, depositario como el
nuestro del monumento nacional a los guerrilleros. Son lugares donde nacen otras
gavillas de diferentes nombres, de diferentes colores, de diferentes idiomas,
pero con similares aportaciones por mejorar la vida cotidiana de todos, los nuestros
y los suyos. Todos formamos parte de una red que se ha puesto a funcionar para
defender lo que es lo más razonable, que se arreglen los problemas aportando
soluciones y no abonando la ruptura, como es el caso.
Hay
una visión racista en todo este tema, es la de no querer reconocer que
los del pueblo, los del monte, en definitiva, podemos tener respeto por las cosas
que les pasaron a nuestros mayores.
Se
dice en un escrito en nuestra contra que los guerrilleros vinieron aquí
en 1999. Los guerrilleros llegan en 1945 a Santa Cruz de Moya. Establecen su primer
campamento entre la frontera de Valencia con Cuenca. Los reporteros de Fragua
Social lo bautizaron como Nido de Águilas. Se abastecerán durante
año y medio de las Casas de Alcorisa, de las Casas del Marqués,
de Bercolón y de Higueruelas. Toman contacto con la población, inmediatamente.
Vienen preguntando por Manuel Martínez Antón, miembro del PCE, que
sería el jefe de una red de más de cien personas ¿Cómo
van a llegar en 1999?
En 1987 vienen
los amigos de AMICAL de Catalunya, los verdaderos precursores y organizadores
del movimiento asociativo de los guerrilleros en los años ochenta y de
la proclamación del día del guerrillero y del monumento nacional
al guerrillero español. A ellos se unió Raquel Pelayo, creando la
AMICAL de Madrid y, poco más tarde, Juan Fernández Antón
y Teodoro Peleguer, que gestaron la creación de la Asociación de
exGuerrilleros del País Valenciano (AGLA).
¿Por
qué no aparecen en vuestros papeles los compañeros de AMICAL? ¿Por
qué no les enviasteis la carta? ¿Y a los guerrilleros sin filiación
asociativa? Sabéis que esos guerrilleros son igualmente guerrilleros, pero
también sabéis que están hartos que algunas personalidades
de este pequeño mundo hablen en su nombre y reconocen en La Gavilla Verde
y en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Moya su referente, agradecen el esfuerzo
por haber creado un lugar de encuentro sin antiparras ni complejos, donde lo único
que interesa es el recuerdo emotivo para los que cayeron, el reconocimiento, en
todos los niveles, para los que sobrevivieron, y se organiza en el territorio
donde pasaron las cosas y por las gentes que las padecieron, no pasaron y no las
padecieron, aunque mayormente se decidieran, en los pasillos de Paris, en los
despachos del Forum ni en las oficinas de AGE. Pasaron y se padecieron, en nuestra
pobre, humilde y bella tierra. Y fueron los nuestros los que las padecieron.
La
llegada de los guerrilleros asociados en AGE, a Santa Cruz de Moya, se produce
en 1999, según cita en un escrito una miembro de su JD, diez años
más tarde de la proclamación del Día del Guerrillero Español.
Se pretende, "los que están detrás", que los guerrilleros
de AGE y dos guerrilleros, a los que hemos querido como a nadie, de la Asociación
de Exguerrilleros del País Valenciano, organicen un acto en sí complicado.
¿No es un misterio todo esto?
Los trece guerrilleros no podrán organizarlo todo, habrán de acompañarse
de otros que colaboren ¿qué necesidad hay para que los colaboradores
sean externos a Santa Cruz de Moya, cuando pueden encontrar toda la cooperación
de un Ayuntamiento y de una asociación que han demostrado su capacidad
durante años? ¿No será que los colaboradores externos, son
también consejeros y medran y escriben cartas y se enaltecen de ser ellos
mismos y acaban confundiéndose con los guerrilleros por el mecanismo de
la autolegitimación? ¿No será que el problema es que alguien
quiere elevarse como amo del solar y negociar no se sabe qué ante las instituciones
que a su vez rechaza que estén presentes en el acto de homenaje al guerrillero?
¿Por qué esa obsesión para impedir los representantes institucionales
conozcan el trabajo que se desarrolla en Santa Cruz de Moya? ¿Por qué
los representantes institucionales si son aceptados, toman la palabra y sufragan
los actos que ellos organizan y no pasa nada? ¿Por qué les irrita
que presentemos solicitudes a las administraciones para subvencionar nuestros
actos y ellos pueden hacerlo y lo hacen?
Hay
un verdadero ejercicio de desmemoria por parte de los que nos critican y se han
radicalizado las posturas por personal de pequeños espacios ideológicos
urbanos que, en vez de tejer, en vez de unir, han solicitado a un ayuntamiento
democrático, depositario del monumento por decisión de los guerrilleros
desde el día de su inauguración, que no organice lo que lleva años
organizando y que revoque un acuerdo en pleno que obliga a que el acto siga realizándose
en el futuro.
No han querido negociar,
no han querido aceptarnos ante una mesa más que para cargarnos de trabajo
y mandarnos callar. No somos nada y nada de lo que podamos decir tiene valor.
Los contrarios a nuestra organización,
afirman que los que llevamos aquí toda la vida, queremos cambiar lo que
hemos hecho siempre igual, procurar que las cosas salgan de la mejor manera posible
y evitar las exclusiones. La imposición de las exclusiones, son las que
les han llevado a autoexcluirse. En este monte caben todos, repite nuestro denostado
alcalde y nuestros humildes recursos han estado a disposición de la organización
y buen desarrollo del acto.
Quieren que determinadas personas que han
estado boicoteando nuestras actividades en Santa Cruz de Moya y en el Jerte, vengan
aquí y luzcan, bajo una falsa apariencia de acto político, un montón
de lugares comunes, una explotación sentimental de los hechos sin llegar
a la visión crítica y social que nos pone ante una realidad enorme:
La guerrilla se mantiene con pueblos como el de Santa Cruz de Moya, la guerrilla
se nutre en todos los sentidos de las gentes de las comarcas serranas de España,
pero, desde la capital, nos vienen a contar que les debemos montar el escenario,
traer a la gente, alojarla, alimentarla, para que vengan los que nos insultan
desde el año 2000 y nos den una lección de lo que menos saben y
dos galletas.
Empujan a los guerrilleros contra la gente que más
les ayudó en su momento y en todos los momentos de su historia y su historia
es la nuestra.
Han realizado una contra
convocatoria firmada por trece personas a las que respetamos. Se dicen cosas que
me parecen demasiado artificiosas, un tanto increíbles, ya no son edades
para acometer tanta tarea, deberíamos preocuparnos por su salud, porque
vivieran plácidamente sus años y se les reconociera con justicia
su entrega y acabar con la letanía.
Nos
invade una profunda tristeza, pero no se engañe nadie, para vencer, nada
más hace falta abrazarse a la razón, no ahogarla, como pretenden
los que han lanzado una campaña de promoción personal abusando del
cariño y la confianza que en ellos han depositado esos trece guerrilleros.
Convocan
el día 23-O. Afirman que lo que sucede es que se ha cambiado el día
del homenaje, no admiten que lo han roto y no son conscientes que solo se han
quedado con un retal, esto no da para mucho. Si esto diera dinero, les aseguro
que con los años que llevamos, puede que formáramos parte de la
clase media, pero seguimos con el tractorcillo, con los desvelos de una cooperativa
y subidos a un andamio de ilusiones que nunca llegan.
Será
el homenaje de la exclusión y los protagonismos vacuos. El homenaje contra
el pueblo de Santa Cruz de Moya en su propio término, en el propio lugar
que cedió para que se ubicara y fomentara el encuentro de todos los que
querían honrar a los guerrilleros antifranquistas.
Habrá
que recordar a todos que el motivo del monumento es: en la memoria de los guerrilleros
españoles muertos en la lucha por la paz, la libertad y la democracia al
lado de todos los PUEBLOS del mundo. Y le dan la espalda al más cercano,
el que se prestó a ser su santuario en los cuarenta, en los cincuenta,
en los ochenta, los noventa y quisiéramos, que por los siglos de los siglos.
El día 2 de octubre de 2005
tendrá lugar el XVII Día del Guerrillero Español- Homenaje
a la Guerrilla Antifranquista. Organizado por el pueblo, por los guerrilleros,
los puntos de apoyo, los familiares de estos y de los desaparecidos y de todos
los que quieran arrimar el hombro.
El
auténtico día para asistir en nuestro pueblo para honrar a los que
lucharon por la libertad, con la fe puesta en el futuro que, entre todos, haremos
mejor sin griteríos ni aspavientos.
Resistiremos.
Pedro
Peinado Gil
Presidente de La Gavilla Verde.
www.lagavillaverde.org