UNO DE LOS NUESTROS. 

En estos tiempos, donde lo habitual sigue siendo la cruda e inhumana acción de los contendientes de un conflicto bélico, viene al caso recordar los hechos de la historia de algunos hechos más recientes, que devuelven la esperanza en la convivencia entre civilizaciones.

Es de recordar aquella anécdota, donde en pleno siglo XVIII dos ejércitos; el francés y el británico, alineados para el combate, sus comandantes de campo, caballerosamente, se cedían la ocasión de disparar primero. Para lo cual, no terminaban de alcanzar ningún acuerdo por pura generosidad.

Como la historia que queremos relatar, que sucedió casi al finalizar la Guerra de España. El piloto republicano a los mandos de su “Chato” (Polikarpov I-15); D. José Falcó Sanmartín sobrevolaba el 6 de febrero de 1939 el campo entre las poblaciones de Vilajuiga y Garriguella, ambas en Gerona cuando fue atacado por dos aparatos enemigos un Fiat FR32 y un Messerschmitt Bf 109 C-1 derribando ambos. Uno no fue confirmado, si el Messerschmitt. Pasó a Francia con su avión hasta Le Boulou; donde fue conducido al campo de concentración posteriormente al de Argelès sur-Mer, Gurs y Oloron-Sainte-Marie.

Pasado el tiempo, muerto el Dictador, volvió a España y cada 6 de febrero depositaba un ramo de flores en la lápida conmemorativa del último avión enemigo derribado en la Guerra de España.

Los desconocedores de esta historia efectuaban actos de vandalismo sobre la misma en la creencia de actuar contra un símbolo de exaltación nazi-franquista; posteriormente, al conocer la verdad de la historia, se respetó la caballerosidad demostrada entre pilotos aéreos.

D. José Falcó Sanmartín murió en Toulouse el 10 de mayo de 2014 a los 97 años de edad. Un ejemplo de la buenhomía que tuvieron a gala los hombres de las fuerzas aéreas desde la Primera Guerra Mundial; en nuestro caso de un piloto republicano.

La Gavilla Verde.