15 de noviembre
II Jornada sobre Memoria Histórica en Chelva.
La Gavilla Verde asistió el pasado sábado, 10 de noviembre, a la II Jornada de la Memoria Histórica de Chelva. Según informaron desde el
Ayuntamiento de esta localidad, el georadar ha detectado que en la zona del cementerio municipal y aledaños, hay tres fosas que podrían
contener los restos de 25 fusilados en Chelva al terminar la Guerra Civil. Tarde fría, emotiva e histórica. Por primera vez en Chelva, se
ha hecho un homenaje a esas 25 victimas. Habló el joven alcalde acompañado de parte de su corporación. A la entrada del cementerio se
inauguró un artístico memorial en recuerdo de esas víctimas. Han tenido que pasar 79 años para que todo esto se haya podido hacer.
Posteriormente, ya en el Salón de Plenos del ayuntamiento, se impartieron varias conferencias, todas ellas muy interesantes. La primera
a cargo del arqueólogo Josep Burriel que habló sobre El Corral del Quirro, un ejemplo de intervención arqueológica sobre el patrimonio
bélico de la Guerra Civil llevado a cabo en Bétera.
Posteriormente el arqueólogo municipal, Juan José Ruiz, ofreció una recopilación sobre la Memoria Histórica en Chelva y analizó los nuevos
hallazgos realizados en los últimos meses.
Finalmente, Juan Antonio Fernández Peris presentó el libro que ha escrito sobre el piloto de caza de ‘La Gloriosa’ aviación
de la República, Joaquín Calvo Diago, nacido en Chelva.
La Gavilla Verde fue invitada a participar en los trabajos de exhumación e identificación de las 25 personas que se puedan encontrar en
las tres fosas, así como en la localización de los familiares que sea preciso contactar. Por supuesto que el Ayuntamiento de Chelva tendrá
todo el apoyo que necesite por parte de La Gavilla Verde para llevar a buen término la posible exhumación de estas víctimas de Chelva y así
se lo transmitió el presidente de esta asociación, José Gorgues.
Memoria Histórica en Chelva |
II Jornada sobre Memoria Histórica en Chelva.
|
|
05 de noviembre
Jornadas “La Defensa de València, L'última Victoria de la Repùblica 80 Anys Després”.
INFORMACIÓN SOBRE LAS JORNADAS “LA DEFENSA DE VALÈNCIA, L´ÚLTIMA VICTORIA DE LA REPÙBLICA 80 ANYS
DESPRÉS” 26, 27 Y 30 DE OCTUBRE 2018.
Este año se conmemora el 80 aniversario de la Batalla por Valencia, por este motivo el Col·lectiu 80 Aniversari Defensa de Valencia
1938–2018 y la Associació Cultural Institut Obrer de València han organizado unas jornadas de estudio “La defensa de València,
l´última victoria de la Repùblica 80 anys després” que se están desarrollando en el Museo de la Ciudad, plaza de Arzobispo
3 de Valencia, durante los días 20, 26, 27 y 30 de octubre.
La Gavilla Verde, el pasado día 26 de octubre, ha participado en estas Jornadas, para hablar sobre la parte de La Línea XYZ ubicada en
Santa Cruz de Moya.
José Gorgues, presidente de La Gavilla Verde, señaló que ya en el año 2008, Pedro Peinado y Teo Baeza, realizaron un trabajo, de campo
y bibliográfico precisamente sobre esa parte de la Línea XYZ de Santa cruz de Moya.
Fue Teo Baeza, historiador, el encargado de describir y explicar las características del entorno y de las trincheras y fortificaciones
estudiadas in situ, en el término de esta localidad.
Estaría bien que se propiciara por parte de las instituciones competentes de Valencia, Aragón y Castilla, las actuaciones necesarias
para poner en valor y en su conjunto, esta histórica Línea defensiva republicana como elemento dinamizador del territorio que abarca y de
sus poblaciones.
28 de septiembre
Podemos se reúne con asociaciones memorialistas de Castilla-La Mancha.
Asociaciones y movimientos por la memoria histórica con representación en la región, han mantenido un encuentro con las
secretarías de Movimientos Sociales de PODEMOS en Castilla-La Mancha, Pedro Vozmediano y de
Igualdad, Ana Navarrete. El objeto de la reunión no ha sido otro que analizar conjuntamente en qué punto se
encuentra la aplicación de la Ley estatal
Ley 52/2007
LEY 52/2007, de 26 de diciembre.
más conocida como Ley de la Memoria Histórica, en CLM.
Podemos se reúne con asociaciones memorialistas de CLM
28 de julio
Muere el último Maqui de Santa Cruz de Moya.

Pedro Alcorisa Peinado (Matías), uno de los últimos guerrilleros antifranquistas del AGLA de Teófilo Gallega.
Versión web
Echarse al monte – Pedro Alcorisa Peinado (Matías), uno de los últimos guerrilleros
antifranquistas del AGLA. |
Versión pdf
Formato del archivo PDF [Adobe Reader].
Pedro Alcorisa alias “Matías”, In Memoriam de Adolfo Pastor.
Sábado, 21 de Julio de 2018. Ha muerto en Valencia el último guerrillero de la AGLA.
Pedro Alcorisa Peinado había nacido en Las Higueruelas, aldea de Santa Cruz de Moya en 1921.
Como todos los jóvenes de aquella aldea y alrededores recibió la noticia de la presencia de los maquis venidos de Francia tras
el intento de penetración masiva del Valle de Arán, con esperanza de lucha por el futuro.
Hacia el 1945 llegó un grupo bajo el mando de Delicado que instalaron su campamento cerca de la aldea del Marqués próximo a
Las Higueruelas.
“Viniendo de hacer una carga de leña, me los encontré”.
Le propusieron colaborar con ellos, y, a los pocos días, se fue al monte como también lo hicieron otros jóvenes de aquella
aldea, oculta entre los montes y de muy difícil comunicación.
Pedro tomó el nombre de “Matías”. A partir de entonces, nunca más volvió a su casa por no poner en peligro a su
familia. Sólo una vez lo hizo.
Como conocedor del terreno, recibió el encargo de enlace. Llevaba comunicaciones de uno a otro campamento o sector y también
en ocasiones iba a buscar a nuevos camaradas que se incorporaban. Fue testigo de acontecimientos trágicos como el asalto al
grupo donde asesinaron a su paisano “Manolete”.
Pero la principal y trágica noticia que tuvo que recibir aun sin presenciarla, fue el asesinato de su padre, Teófilo Alcorisa,
en Arrancapinos, el centro de torturas de aquella época, la silla eléctrica fue famosa, donde las sufrieron muchos paisanos
colaboradores. Algunos, además de Teófilo, la muerte, como Joaquín Alcorisa, también de Higueruelas o Crescencio López de
Las Rinconadas.
“Dicen que a mi padre lo mataron por haberme ido yo al monte, no fue así. Lo mataron por ser colaborador y llevar comida
al campamento de Benagéber”.
Pedro estuvo en el Cerro Moreno, pero salió el día anterior al asalto, y, en aquellos momentos de la tragedia, había superado
Santa Cruz, y se encontraba camino del V sector.
A partir de estos momentos, siguió con el resto de camaradas, entre ellos Grande, el jefe del sector XI hasta el final, Pepito
el Gafas, Francisco, Frasquito, Chaval...
Llegó el momento de la evacuación y salió en tren desde Valencia, no en el grupo de Chaval que salió e hizo todas las jornadas
a pie hasta la frontera.
Como tantos otros compañeros, pasó un largo exilio fuera de su patria.
Se casó con su paisana María Pastor y tuvo una hija.
Después de la muerte del dictador, regresó a España y se estableció en Paterna. Finalmente vivió con María en Valencia.
En los últimos años, María padeció alzheimer y finalmente fue ingresada en una residencia. Pedro permaneció con su mente y su
memoria despejadas. “Mi problema son las piernas que no me permiten caminar como quiere mi cabeza”.
Desde el nacimiento de La Gavilla Verde, “Matías” siempre ha formado parte de aquel grupo de guerrilleros luchadores
que captaban la curiosidad y la admiración de todos los asistentes a las jornadas, tanto en la última mesa del sábado, con la
sala abarrotada y silencio absoluto, como en el acto de homenaje al pie del monumento el domingo.
Pedro Alcorisa insistía en la necesidad de que los jóvenes se implicaran en la lucha. Explicaba aquellas vivencias acompañando
a sus camaradas.
Especialnente Chaval y Grande admiraban la sencillez y la inteligencia natural de aquellos camaradas de la tierra, especialmente
Francisco y Matías, capaces de guiar a sus compañeros por intrincadas trochas entre barrancos y precipios.
“Matías”, Pedro Alcorisa Peinado, siempre se mostraba humilde, como quien no hace nada.
Era de aquellas personas buenas, personas que no buscan protagonismo, de las que les gusta hacer más que hablar, sobre las que se
construye el futuro con solidez y seguridad.
Su recuerdo, junto a todos aquellos camaradas, permanecerá entre nosotros y de manera especial entre sus paisanos de Las Higueruelas
y de Santa Cruz de Moya.
Tío Pedro, siempre te recordaremos y tu recuerdo será un acicate en nuestra lucha, que es y será la continuación de la vuestra.
Adolfo Pastor
En el día a día de la guerrilla antifranquista: una gran persona de Salvador F. Cava, sobre Pedro Alcorisa.
Esta es la ficha y la foto que aparece en mi libro del Censo de Guerrilleros, un libro, como casi todos sobre el maquis, a contracorriente
de las disponibilidades de la Ley de la Memoria Histórica y de todos los que la apoyan a golpe de sello y talón público, y es de agradecer,
ya sé que la independencia bien entendida, como política personal, tiene su precio. La memoria es individual, la histórica es de todos, y
no de un gobierno de turno, sea a favor o sea en contra. Ya se sabe que el enemigo tiene el poder.
Por eso, recordar a quien a la edad de 97 años ha fallecido no puede ser sino digno de admiración por haber llegado a dicha edad. Ante esto
nada podemos decir, sino aplicar algo de filosofía diaria e imaginarnos a nosotros mismos en tal coyuntura. El estoicismo de los clásicos,
desde Zenón a Marco Aurelio.
Pero la edad, también tiene memoria. Lo sabemos desde que los forenses y arqueólogos al estilo CSI campan por doquier. Y a veces escenifican
teorías históricas que no les corresponden. Diré la de Pedro Alcorisa, sin repetir la sencilla nota ya adjunta:
Un joven de una aldea perdida en la España del interior. Una vida de lastres y humildad. Algo de escuela y muchas horas de
labradío romo y monte. Y un contexto político en la posguerra de autoridad sin contrarréplica y silencios y cárceles y muertes.
Llegan los años de la 2ª Guerra Mundial de la que poco se sabe en sus torrenteras. Pero el rumor no tiene límites. Y el murmullo
es como la ilusión, el agua que siempre busca los cauces donde nadie ni nada le cree ni es capaz de elevar pantanos de mansedumbre.
El rumor es una vía libre. Equivocada o no.
Cuando el susurro se convierte en cuerpo, sin más que un sencillo presente, alguien que te pide que le ayudes, tú lo haces. Y
muchos Gobiernos (mayúsculas) deberían aprender de memoria y leer en todas las clases el poema “Hogar” de Warsan
Shire. La ayuda es una condición natural de los seres vivos, cuando dejamos a un lado la selección de las especies y creemos
en la cohesión social.
Fue guerrillero, generalmente enlace, de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón desde 1946 a 1952. Tuvo la fortuna de no
perecer en varios y duros enfrentamientos en los que se vio envuelto. Aplicó a su labor el instinto que nos dota la naturaleza. Si
uno vive en la ciudad, sorteará semáforos; si uno vive en el campo, se apropiará del sentir de los matojos, de la sombra del espino,
de la humedad de los chopos: esa sombra, ese eco, esa huella. Fue siempre el mejor naturalista de un tiempo en el que los de mérito,
al estilo de los Rodríguez de la Fuente, que siguen vivos, nunca supieron, en realidad, lo que eran las pisadas ni las sombras. Una
cosa es la fotografía, y otra la vida.
Y en la vida, a veces, hay que echarse al monte, o subirse a una patera. Lo que nunca nadie querría, porque tu casa, tu familia, tu
vida, tus ideas son la “boca de un tiburón”, que dice Warsan Shire.
Durante todo el tiempo, seis largos años, que estuvo luchando en el monte, le asesinaron a su padre, maltrataron a su familia y a
la que sería su esposa, lo persiguieron como a alimaña. Él supo conservar siempre la entereza y la humildad, el compromiso que
plantea su fe en los hábitos comunes, aquellos que te devuelven confianza porque tú les has dado tu afán sin pretensiones. Son
personas como Pedro Alcorisa el mundo hubiera sido peor, sin guerrilleros como “Matías” el monte hubiera sido una
escabechina.
Cuando tuvo que exilarse, y conseguir que llegara su mujer y tener una hija en la Alemania de Dresde, vivió y también sobrevivió.
Sobre esta etapa del PCE no he visto libros ni análisis completos. Es una gran etapa para entender el exilio del PCE.
Y volvió a España con la democracia. Residió en Paterna, conde yo lo traté, y en Benimaclet. Siendo docente yo del Benlliure, lo
llevamos el profesor de historia Javier García y yo a unas jornadas por la República, memorables, para que les hablara de su
experiencia a los alumnos de 2° de Bachillerato. Clase práctica de Historia en definitiva. No recuerdo qué notas sacarían en las
PAU, pero tampoco los coordinadores de historia se esmeran mucho en proponer este periodo histórico como receta de análisis, y es
que los tiempos para el maquis, como para la república, no son los mejores, pero todo llegará, sobre todo cuando se tiene la certeza
del buen camino, y el de la historia justa. En muchas ocasiones he compartido mesa con él y con otros muchos guerrilleros en las
Jornadas de Santa Cruz de Moya. Recuerdo con entrañable afecto el día que junto con Pedro Peinado y José Manuel Montorio
“Chaval” recorrimos las Casas del Marqués, Bercolón, Higueruelas…
Ahoya, los guerrilleros antifranquistas nos van dejando, es ley de vida, pero nunca ni su memoria ni sus banderas. Gracias
“Matías” por ejemplo.
Salvador F. Cava
Muere el último Maqui de Santa Cruz de Moya.
Hoy ha muerto el guerrillero Pedro Alcorisa alias “Matías”, el ultimo guerrillero de Santa Cruz de Moya.
Desde La Gavilla Verde queremos expresar nuestro mas sincero sentimiento de tristeza y dolor por su pérdida. Desde que en el año 2000
iniciáramos las Jornadas de los Maquis en Santa Cruz de Moya, siempre colaboró con nosotros y nos ayudó a encontrar muchas respuestas
sobre la historia de los maquis.
Fue un guerrillero y un hombre humilde que no quiso ningún protagonismo y que nos servirá de ejemplo y referencia en nuestra labor de
recuperación de la Memoria Histórica.
Pedro Alcorisa, en sus tiempos de guerrillero, siempre caminó por los altos de las cumbres, porque así, nos decía, que podía controlar
mejor el territorio y a las fuerzas represoras de la dictadura franquista. Para nosotros, Pedro Alcorisa, estará para siempre en las
cotas mas altas de la honradez y fidelidad a los principios democráticos encarnados por la II Republica Española.
Con tu recuerdo, seguimos en la lucha!!!!!!
16 de abril
Presentación de los dos volúmenes del nuevo libro del gavillero Salvador F. Cava.

Un nuevo trabajo esperado e imprescindible, en el cual se recogen las biografías, unas más completas que otras, de los verdaderos
protagonistas de la resistencia armada al franquismo en Levante y Aragón. Salvador recoge, gracias a sus muchos años invertidos en la
investigación de la AGLA, un exhaustivo listado de guerrilleros y colaboradores que hicieron posible el desarrollo de una agrupación,
tardía en su formación, pero muy dinámica en su actuación.
La presentación tendrá lugar en Valencia, en la Librería Primado el día 18 de enero de 2018.
Se podrán adquirir en esa misma librería, así como en
la librería
“
Senda Perruca
Librería Senda Perruca.
” de Teruel, y en las de
“
Toro Ibérico
TORO IBÉRICO | Librerias L, asociación de Librerías Independientes.
” y
“Evangelio” de Cuenca.

Presentación de «Censo e imágenes de la lucha antifranquista en Levante y Aragón» y «Testimonio»
05 de mayo, 19:30 h
SALA MUSEU 1→ M1
Presentación en la 53 Fira Llibre de València
Organiza:
Libreria Primado
LIBRERÍA PRIMADO.

Presentación y mesa redonda con los libros Censo e imágenes de la lucha antifranquista en Levante y Aragón y Testimonio.
Presenta el acto Miguel Morata.
A cargo de Mónica Oltra, vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas; Salvador F. Cava, escritor; Julia Gómez,
represaliada; Vicenta Verdugo; profesora de Hª de la UV y Miguel Morata.
05 de abril
Presentación libro Censo de la Lucha Antifranquista.
La guerrilla social.
Agradecimientos.
La historia del maquis es la historia del maquis. Esta redundancia hay que saber entenderla como fina lluvia que cala por
perseverancia ante el silencio, es además lucha interna y hacer político, situación histórica y discurso del presente.
Los guerrilleros antifranquistas, los maquis, fueron abandonados, como toda la República, por las potencias aliadas ganadoras
de la II Guerra Mundial, fueron también desactivados por el partido que les dio cobertura, fueron olvidados por los dirigentes
de la llamada Transición, fueron ninguneados por múltiples colectivos sociales y culturales, escasísimamente atendidos por los
sectores académicos, y corren el peligro de convertirse en una anécdota de la historia, devorados por la vorágine de la escritura
y los diversos y numerosos discursos sobre la Guerra Civil, sobre la II Guerra Mundial, los campos de concentración, y sobre la
oscura y sangrante posguerra. Cada vez les cuesta más encontrar un espacio, el suyo y tener su propio margen de visibilidad.
Da la impresión de que el estado natural del maquis, su tiempo y su semblanza, es el del rumor y el del silencio. El de incursiones
puntuales y llamativas en la realidad del día a día, difícilmente el de su presencia continuada dentro de la realidad histórica que
nos ocupa y que nos debiera de preocupar, a pesar de que lo que le correspondería por su ingente dimensión, en tiempo, espacio y
gentes, es el de una fija y firme proyección en la memoria y en los planes educativos.
En estos recientes tiempos pasados, su memoria en mesas, jornadas, exposiciones, libros, novelas, películas o documentales, cobra
sentido y forma última cuando se erigió, precisamente en Cuenca, en 1991 en Santa Cruz de Moya, el monumento a los guerrilleros y
se declaró desde 1988 el primer domingo de octubre como efemérides de su reconocimiento. Pero claro, acordada por ellos mismos,
fundamentalmente por ellos mismos, por sus asociaciones de excombatientes. Fueron ellos quienes asumieron la visibilidad de su
silencio, ese silencio roto que da título a una estupenda película de Montxo Almendáriz, y a un libro de Fernanda Romeu. Y con ello
volvemos al inicio de estas líneas, de estas palabras. La historia del maquis la ha tenido que revivir el propio maquis. ¡Con
todo lo que hicieron! Y, sobre todo, ¡por todo lo que lo hicieron! Es increíble.
¿Y por qué?.
Pues porque el maquis no ha podido ser instrumentalizado como un recurso identitario nacional, aunque sí, curiosamente se han servido
de él para edulcorar otros colectivos, como, por ejemplo, el de la guardia civil. Pero esto es otro tema y para otro momento.
Como saben las resistencias europeas, al hilo de la II Guerra Mundial se prolongan desde 1939 a 1945. La española desde 1939 a 1952.
Como inicio y desarrollo, la resistencia española se asemeja más a la del maquisard francés y a la de los partisanos italianos.
Como final a la griega. De Francia provienen muchos de los antiguos solados del Ejército Popular que han combatido en la
Resistencia. Pero en Francia y en Italia y en Grecia hubo un ejército invasor contra el que luchar. En España no, primera y
básica diferencia. Y sobre esa lucha se sobredimensionó el reconocimiento de sus resistencias, con homenajes, declaración
estatal del día nacional, ayudas de todo tipo, hasta lectura obligada en todos los colegios de Francia, durante el gobierno
no muy lejano de Sarkosý, de la emotiva carta de despida antes de ser fusilado del joven Guy Moquêt. Esa sobredimensión claro
está, en Francia tiene como objetivo no escrito el de amortiguar el colaboracionismo del régimen de Vichy, y en Italia, en una
torcedura de tuerca aún más llamativa, el de equiparar, algo que también suena en España, a todas las víctimas por igual, al
incorporar en su homenaje los sucesos de la liberación de Trieste por los partisanos yugoslavos.
En España esta visibilidad resulta imposible, pues ni se gana la guerra, ni se lucha contra un enemigo exterior. Y de ahí las
dificultades de la sintonía histórica con la emotividad asumida y compartida.
En el año 2000 publiqué mi primer y largo artículo sobre un episodio de la guerrilla de Levante y Aragón. Unos dos años
antes ya estaría investigando sobre lo que entonces escribí. Desde aquellos momentos a estos ya han pasado 20 años. En todos
ellos, en todos los días de todos ellos, no he dejado de investigar, dialogar, conocer, exponer, colaborar o escribir
sobre el tema. A estas alturas, y las que preveo, mucha gente lo hará mejor que yo, pero pocas con tanto empeño. No sé si esto es
una declaración de cómo hay que hacer las cosas, pero al menos es una que me ha permitido, y les permite a todos los que puedan
leer o simplemente consultar mis libros, poner nombre, apellidos, rostro y biografía a muchas personas que de otro
modo, a pesar de su legado, nadie recordaría. Y no lo digo por méritos propios, sino por convicción: al estilo y homenaje a
(Irene Nemirovsky), novelista ucranina de origen judío, asesinada en Auschwizt en 1942, porque pienso, como ella, que
“mantener el recuerdo es una responsabilidad heredada”.
En todo este tiempo, no es cuestión de detallarlo aquí, y a modo de resumen, leí y sigo al tanto de todos los libros que se iban
publicando sobre el maquis, pasé muchas horas en consultas de diversos archivos, hablé con muchos de los protagonistas, estuve
presente en muchas Jornadas y tertulias, conferencias para visualizar de manera activa la importancia del movimiento
guerrillero antifranquista, escribí artículos y publiqué libros. Hago esta referencia para incidir en algunos aspectos que
últimamente, en la rehistorización del maquis, y de la memoria histórica en general, creo que se están desactivando por quien
no debiera y de forma inconsciente, gratuita, tal vez hasta egoísta, cuando se desdeña lo concreto y se enfatiza lo
abstracto y generalizante. Debería entenderse que toda fórmula no es sino un camino para alcanzar una meta, en este caso de
memoria, reconociendo que toda memoria es historia, y que toda historia no tiene por qué ser memoria, al menos si deviene en
discurso de poder, político, religioso o económico, ese que precisamente siempre ha negado una escritura desde abajo. La que
corresponde a muchos colectivos sociales, a las mujeres, los obreros, emigrantes, activistas, a los maquis.... Además, la
memoria tiene una función terapéutica, si se la quitamos, entonces semeja un libro de historia a secas, bueno o malo, pero
simplemente de eso, de historia. Libro para estanterías, y bibliotecas, investigaciones, estudios, esa frontera
metodológica del conocimiento. Pero, qué sentido tienen los datos, los nombres, los hechos cuando ya no recordamos.
Se suele criticar la abundancia de estudios biográficos o de relatos de hechos, y hasta políticos sobre el maquis, donde no
se olvide, el ser humano es el sujeto histórico. Se echan en falta, por quien así se posiciona, otros enfoques más
socioculturales, simplemente sociológicos y antropológicos. Por ejemplo su análisis como conflictividad campesina y todas sus
variantes, las tipologías de forma de lucha, como también, aunque no se atreven a decirlo porque ellos tampoco lo analizan,
a su escasa comparación entre registros de acción, posicionamiento y relaciones entre las diversas Agrupaciones. Y
es verdad que han proliferado los relatos de hechos. Pero aún así, se nos acusa, cuando de manera tosca se nos copia y ni
siquiera se nos cita, y no sé porqué, cuando en ningún caso hemos, hasta hoy hemos cuestionando sus postulados, de ser meros
acumuladores de casos, sin casuística de acción y evolución de la misma. Desconozco en profundidad sus razones, me temo que,
muchas de ellas tan sólo tengan que ver con la acumulación de créditos, y la adquisición de experiencia en esos programas
informáticos que componen esquemas y perfilan gráficas.
Es verdad que nos reconocen valores importantes, aunque de manera tangencial, cuando resultan claves para la comprensión
adecuada del maquis, como los de haber descrito la vida cotidiana en la sierra, atendido al papel de las mujeres en la
guerrilla, destacado la importancia de los enlaces, o haber contribuido a la permanencia de la memoria guerrillera a través
de los testimonios. Que no es poco. Aunque se olvidan de otros no menos valiosos, seguramente dentro de los desplantes entre
historiadores y geógrafos, como la destacada presencia del paisaje que recupera identidad a través de rutas, campamentos,
masías, etc.; servir de base informativa para muchas exhumaciones o ser fuente para la recreación narrativa, entre
otras no menos valiosas, sin olvidar la recuperación de fuentes, tanto orales como escritas. Y de algún archivo importante se
habla en mi libro y cómo se localizó. O incluso, en menor medida, pero atención a los pequeños cambios, pues sobre ellos
se construyen los grandes, la sugerencia de la despoblación rural utilizando como moneda el maquis o la transformación de
modos ferroviarios por la incidencia de las acciones guerrilleras sobre dicha infraestructura.
Pero ese deseo de criticar todo o casi todo lo hecho, o hasta silenciarlo, que es lo que más desconforta, aunque no esté lejos
de la propia esencia del maquis, como salto mortal interno, ironía suprema de su propia condición, y que últimamente viene
surgiendo en los Departamentos universitarios de las Facultades de Historia (Valencia, Madrid, Castilla La Mancha), no es de
recibo, porque si aplicamos sus mismos principios de análisis, veríamos que hacen metodología de lo obvio, copian de lo que
otros hemos hecho, y llegan tarde casi a todo, reducen lo que debería ser su propia tarea de historiadores a una mera pirueta
final de establecer procesos. Pero para esto último, a todas luces necesario, primero hay que conocer los hechos.
Creo que podríamos entendernos si pensamos como los clásicos que todo libro tiene su lector, que toda historia cuenta con su
narrador y su protagonista, y el maquis está lleno de libros y de historias, de lectores y de sujetos históricos. Y que la suma
cuenta, la resta empobrece.
No debería insistir en esto, pero como en algún caso me he sentido aludido, quisiera dejar claro que todo proceso de
investigación histórica tiene diversas fases que hay que cumplir de una manera mecánica, precisa y solvente. Teniendo presente
que la universidad no crea abogados, ni historiadores ni novelistas, lo que crea son licenciados. La práctica está en la calle.
La documentación escrita es muy numerosa, está muy repartida y conlleva mucho tiempo y tesón físico y económico el consultarla.
Además, todavía hay muchos documentos sin localizar, que aunque se pueden deducir de otros paralelos, es imprescindible tener
acceso a los mismos para poder cotejarlos con los que se conocen. Las fuentes orales ya están prácticamente agotadas. Y
esto, a partir de ahora, es un drama. El concepto de memoria histórica donde se acomoda el acerbo del maquis, queda
incompleto sin este referente oral. El oído y el recuerdo son su cuna. Desgraciadamente los protagonistas ya casi todos han
fallecido. Yo conocí a bastantes de ellos, que me honraron con su amistad. Y puedo decir que al menos editamos sus memorias,
elemento de sustitución de relato, sin más. A veces, me asalta un pensamiento, como memoria compartida: cuando me llaman para
participar en algunas charlas sobre la guerrilla, creo que lo que quieren es que les hable de ellos.
Tras leer, analizar, contrastar, escuchar, comparar, cabe teorizar, escribir y comunicar. Algunos hacen bien una cosa una
vez, otros, como diría el gran Beltort Brecht, lo hacen siempre, y estos son los imprescindibles. No basta con escribir un
cuento, porque al final uno corre el riesgo de vivir del cuento.
También he leído que se nos acusa de afrontar el tema como víctimas de la represión, llenos de emotividad, y como
comprometidos con la visión de los que lucharon contra la dictadura, y que, aun siendo legítimo, no hayamos afrontado
temas delicados dentro de la complejidad de la guerrillas: como el de los traidores, el stalinismo, los intereses personales,
los desertores, los límites entre la resistencia y otros modos violencia más social. Es un honor el de sentirnos comprometidos,
y más que posible la visión subjetiva, como también es seguro, que muchos de los que así opinan simplemente no nos han leído.
Si lo hubiesen hecho, habrían sabido que algunos hemos sido de los primeros en afrontar abiertamente dichos aspectos, y al
respecto, alguna vez ya me referido a la pregunta que sobre uno de estos temas me realizase el propio Santiago Carrillo.
Hecho este preámbulo, que a estas alturas considero necesario dejar claro, no está demás recordar lo obvio: la guerrilla
antifranquista cubre un periodo histórico que va desde 1939 a 1952, con al menos dos etapas bien diferenciadas a nivel
nacional, desde 1939 a 1942, época de huidos, y desde 1943 a 1952, el tiempo de las Agrupaciones. Aunque en este último
tiempo, a su vez, bien se podrían marcar otros tres periodos, con 1944, el Valle de Arán, 1948 y la lucha armada con
predicamento comunista en su dirección, y en 1952, la retirada final.
En casi todas las montañas de España surgió el maquis. Galicia, León, Cantabria, Andalucía, Sistema Ibérico, Extremadura, Montes
de Toledo, y hasta en las llanuras manchegas. La ecuación represión – resistencia, adquiere ahora pleno dominio. En una
primera época más de supervivencia e incluso también más cercana a la contienda social que a la de la militancia política. Con
entornos locales, y familiares, donde hasta pudieron camuflarse meros hábitos de delincuencia privada y hasta tradicional. En el
AGLA habría que tener muy presente, como especificidad que sus protagonistas se hallan sumamente politizados, pues la guerra
civil ha terminado en sus costas y, salvo las detenciones, juicios y libertad condicional desde 1945 en muchos casos, no ha
habido tiempo para la desertización política de manera absoluta, ni externa ni mucho menos interna.
Esta situación, que nos proporciona pautas de comentarios posteriores, va a condicionar el tipo de personas que se
integren en la guerrilla y no a la inversa, de manera que bien podría decirse, y hasta aceptarse, que el maquis no es un
movimiento social, sino rural. El paisaje es el condicionante. Incluso los guerrilleros de ciudad, la guerrilla urbana, y la de
Valencia está a falta de estudio, terminarán integrándose en la causa, un buena teoría para demostrar, de la montaña.
Pero el paisaje también tiene su identidad. No conozco a nadie a quien no le pregunten dónde ha nacido, cuál es su pueblo. Está
en su DNI. Ni relato que no se asiente en un territorio. En un lugar de la Mancha “de cuyo nombre no me acuerdo” nació el
soñador don Quijote, de allí salía y allí volvía, hasta para morir, apaleado o encantado antes, pero también asumiendo sus
convicciones e ideales. El paisaje nos identifica, y sobre su geografía construimos nuestra vida y nuestra historia. Es por
ello que creer en él es apostar por él. Y en Cuenca el paisaje habitado, está muy desatendido: los romanos, los hoyas, los
castillos medievales, las piedras renancentistas y barrocas, ¿y los actuales?. ¿Tenemos que esperar a que pasen 100 años para
que entonces sepan que también aquí tenemos vestigios de una época reciente. No solo en la ciudad, sino también en otros
muchos puntos de esta geografía que semeja una palma de la mano.
El maquis es la continuación de la Guerra Civil. Mantiene vivo el ideal republicano, muy al hilo de los acontecimientos de la
II Guerra Mundial, de la actividad política del PCE y de la resistencia francesa. Pero una guerra civil siempre tiene un
carácter íntimo y traumático. Y su memorización histórica siempre es conflictiva. Muchas veces, tenemos que reconocerlo,
no suele ser la búsqueda de la verdad su fin, sino el de la búsqueda de una legitimidad y de una reparación. Y esto no tiene
por qué ser criticable, simplemente ha de tenerse en cuenta, como que las ecuaciones historia y memoria por un lado, y
represión y resistencia por otro, aquí van unidas. Pero cómo se gestiona públicamente el legado de emotividad recluida de los
vencidos.
Las sociedades que han pasado por un periodo traumático tienen cuatro maneras y tiempos de afrontarlo (Stathis Kalyvas):
| 1. |
El de la exclusión de la memoria
colectiva, que se da cuando la historia la escriben los
vencedores. |
| 2. |
La del silencio, que se aprecia cuando
los protagonistas o sus descendientes, se decantan por esta
opción en pro del consenso, como acaeció durante la
Transición. |
| 3. |
La inclusión. Se utiliza la memoria
colectiva para una reconstrucción selectiva del pasado. Como
en Francia e Italia para minimizar su colaboración con los
nazis. |
| 4. |
La del conflicto. Cuando se desafía la
visión dominante y se intenta esclarecer lo sucedido
asumiéndolo. |
Y en esta última estamos. Pero qué mejor forma, necesaria, para visualizar el conflicto que contar los hechos, en su pluralidad.
A modo de símil: en un juicio, los acusados y los testigos reciben preguntas y preguntas sobre los hechos a juzgar, y no
sobre la teoría de los hechos, son los hechos los que se valoran, pero primero hay que conocerlos, sino, la sentencia
final puede ser un auténtico fiasco. Esta es la línea correcta. Más tarde, desde otras esferas y puntos de vista, podemos
teorizar sobre los modos de la justicia, sobre el sistema procesal, pero la base está en lo anterior, en lo que sucede
dentro de la sala, en lo que aconteció en el día a día de las gentes, de los guerrilleros, los enlaces, las personas y
familias con las que convivieron, los que los perseguían, los que estaban jugando a las cartas en el bar cuando ellos entraron
en el pueblo, el estraperlista que comerciaba con ellos, el médico que atendía sus urgencias, el chiquillo que saltaba por
una ventana para avisarles de la llegada de los civiles, todas las mujeres, madres, esposas, hijas, hermanas, novias,
sufrientes y silenciosas.
Como, os decía, hacia el año 2000 publique mi primer artículo, en la magnífica revista que dirigía José Luis Muñoz, Olcades.
Para entonces llevaba ya un tiempo informándome sobre el tema. Las memorias de Emencio Alcalá “Germán” fueron el inicio de mi
larga labor de investigador sobre el maquis en Levante y Aragón. Años más tarde, entre 2006-07, con la complicidad de otro
estupendo amigo, Ramón Herraiz, quise que se editara en Cuenca mis dos tomos sobre el AGLA. Fue una decisión no económica, sino
política, donde actuó el maquis deberían de historiarlo. Y sigo en ello, de hecho ya, con bastantes años a cuestas, sigo
acudiendo a pequeños pueblos de Cuenca, del interior de Valencia, Teruel o Castellón. Las capitales, como Madrid,
Barcelona, Valencia tienen suficiente mercado de investigadores.
En mi libro había un apartado más que necesario para la consulta del mismo. En los apéndices finales se incluían largas listas
con nombres de lugares y de personas, singularizados los de los guerrilleros. Muy útil, inclusive para mí mismo. Como saben, he
seguido investigando, participando en jornadas, admiro a las de Santa Cruz donde siempre me tratan estupendamente y donde no
puedo dejar de pensar en Pedro Peinado, y escribiendo en la página web Entremontes, con Óscar Serrano, aunque desde un
tiempo me hallo algo más volcado en la visualización de la posguerra: Vega del Codorno, Tragacete, Hontecillas, me gustaría
que se publicara el cuaderno escolar de Maruja Bautista Moya (Benache de Alarcón), y que se reconociera el cuerpo anarquista, se
destacara más el valor de las mujeres durante la República en Cuenca, se se supiera con certeza si los niños muertos en la
cárcel, fue así o simplemente fueron robados, un retrato de esa infancia en la posguerra es más que necesario, en fin son tantos
temas, de lucha contra el oprobio, que sólo pensar en los que opinan que no se debe hurgar en las heridas, da mala sangre.
De aquellos listados con el tiempo, dado que he ido acumulando más datos, nombres y fotografías, surgen estos dos libros de
ahora, diferenciados. Uno sobre guerrilleros, y otro sobre enlaces. El de los guerrilleros son pequeñas minibiografías; el
de los enlaces, por pueblos, momento en el que fueron detenidos, referencias familiares, laborales, suerte diversa. Hay muchos
detalles que se explican en las introducciones. Como los límites temporales de sus contenidos y la base archivística de su
documentación. No voy a remarcarlos aquí, pues resulta repetitivo, lo que si quiero enfatizar es la importancia del
nombre y de la imagen. El peso y el poso de su inclusión remiten y refuerzan una realidad común de la existencia y del recuerdo:
la del nombrar y situar el rostro de la persona a su lado. En los DNI o en las lápidas del cementerio, como en la escuela, la
familia, las orlas, las celebraciones; en definitiva, en la vida y en el recuerdo. En esta historia presente, cobran sentido los
nombres y los rostros. Lo que no se nombra no existe, lo que no se recuerda se olvida.
Ha sido una constante en mi trabajo, desde sus más lejanos tiempos, la de poner nombre y rostro, en vida y en muerte,
fundamentalmente a los guerrilleros y a los enlaces a quienes se les aplicó la ley de fugas.. Lo he ido consiguiendo, lo sigo
intentando. Si no se me olvida y tengo tiempo, y la paciencia de ustedes, les referiría dos casos, el de “Tobárix” y el de
“Paisano”, también el de “Tarzán”. Son listados básicamente de gente identificada en los archivos militares y policiales.
Mayoritariamente están los que fueron detenidos, o se les abrió expediente judicial. Faltan muchísimos, y será muy complicado
completarlos al cien por cien, todos los que no pasaron ante el juez militar: los que no se descubrió su labor de ayuda a la
guerrilla, los nombres de muchos de los familiares, sobre todo en los rentos, que también colaboraron pero de los que sólo se
detuvo al cabeza de familia o algún hijo mayor, los que tan sólo estuvieron y sufrieron lo suyo en los cuartelillos, los menores
de edad de cuyo seguimiento falta toda una básica y amplia investigación, al menos.
Un apartado destacado hace referencia a origen social de las gentes nominadas. Claro está, dentro de este formato de esquema,
como de una necesaria base de datos para luego emprender mejores estudios. Base de datos, personal, en origen, pero que yo
considero que debe ser pública y casi a un precio de imprenta. De ahí su edición. Que además espero que me ayude a resolver un
problema con el que llevo un tiempo encontrándome, y es el de muchas consultas que se me hace sobre estos nombres citados en
estos dos libros. Pues, nada, ahí está lo que sé.
Sobre el origen social de las gentes nominadas, vemos un panorama y un clima de pobreza, desde donde se activa la
ecuación represalia resistencia. Aquí también está presente el sentido de odio al franquismo por padres en la cárcel, un
retorno difícil, cuando no traumático, el duro control posterior tanto oficial como social, los años 1944 a 1946 como los más
concretos para esta coyuntura, precisamente los del asentamiento del maquis en el Sistema Ibérico, la base y conciencia política
adquirida durante la República y la guerra civil en los sitios donde hubo tanto colectivizaciones como Consejos de
administración de fincas incautadas; el hambre, racionamiento y estraperlo; las secuelas individuales de la cárcel vividas en
primera persona o en familiares próximos, el espacio de exclusión histórica que el territorio rural ha supuesto para sus
habitantes con múltiples carencias, la propia estructura familiar, los destierros y purgas...; no hay un discurso único
por más que se busquen modelos interpretativos actuales o lineales. El maquis es un tejido de esponja.
Son dos libros de ediciones muy cortas, que, mientras dependa de mi, se actualizan. Eso tienen de positivo, aunque de vez en
cuando haya que gastarse diez euros en su compra. De todas las formas, no preveo más de tres ediciones. Quise publicarlos en
Diputación de Cuenca, el último año antes de que empezará a gobernarla el PP. Sus políticas sobre la memoria histórica son
un despropósito, sus políticos nunca pasarían de la primera ronda de un pasapalabra de primaria de postales, y así nos va.
Siguiendo en el monte de la lucha por, hasta, por el reconocimiento de sus propios abuelos de los que ellos mismos
reniegan. Si supieran que los apellidos se enredan como riachuelos de sangre, que son una cuenca de fervor continuo, si
leyeran, si estudiaran historia. Estudia historia les diría. Algún sencillo intento de publicación también hice en la de
Valencia, hace meses. Sin ninguna respuesta. De todas formas los modelos editoriales de las instituciones públicas se deben a
moldes fijos, no suelen tener una segunda edición, y su distribución tampoco es que sea exitosa, las librerías
comerciales rehuyen de ellos. De ahí la permeabilidad de esta edición, mientras se halle en marcha, al menos, por lo que a mí
respecta, durante todo este año. Creo que en las jornadas de octubre de Santa Cruz de Moya, cerraré el ciclo.
A fecha de hoy, 2018, mi visión sobre el presente del maquis se puede resumir en unos pocos axiomas:
| 1. |
El maquis forma parte de la M.H., pero en los
ámbitos rurales es la misma M.H., y tal circunstancia debe ser un
elemento de identidad, una pauta que vertebre el territorio y la
historia de sus gentes. Y además, que lo una a la base sustancial de
vida y conocimiento de lo que conoce, con mayúsculas, como cultura
popular: al oír y al recordar. |
| 2. |
Sobre el mismo hace falta mucha claridad,
visualización, enseñanza... El camino que hemos recorrido desde
fuera de ámbitos académicos, durante más de 30 años, ha sido el de
narrar, recordar, conservar la memoria de los hechos. Ahora
corresponde a los ámbitos académicos analizar los procesos, y darles
el soporte de validez social e histórica que requiere para que
trascienda metodológicamente y no se cuestione su razón, más allá de
la propia duda filosófica. |
| 3. |
La M.H. tiene un componente emotivo de cercanía
que hace del maquis una historia viva. Este aspecto, por el devenir
imperioso del tiempo, empieza a perder vigencia. No obstante ahí
están las memorias y las entrevistas, las fotos, las grabaciones de
los propios enlaces y guerrilleros, que muchos de nosotros hemos
procurado que no se perdiesen. Parece que algunos no han comprendido
el alcance histórico de la guerrilla, no sólo por su tiempo de
lucha, sino, y sobre todo, por su segundo tiempo de lucha, el de su
visibilidad: han sido un ejemplo de memoria viva, de historia viva,
y esto es insustituible, pues emanan conocimiento y comportamiento,
saber, y hacer, para poder estar con principios y cabeza bien alta. |
| 4. |
A pesar del encorsetamiento histórico que toda
bibliografía supone, no hay que perder de vista su gran legado, y
por ello su modelo de incidencia social y política. |
| 5. |
Y por último, no hay todavía suficientes obras,
en palabra o en imagen, al estilo de un Cervantes, un Balzac, o el
conjunto galdosiano, que den cuenta de la globalidad, en tiempo,
espacio y personas, de lo que se llama el mundo del maquis. Pero con
el conjunto de las voces de proximidad o protagonismos, tal vez sí
que se pueda entrever sus gran pasión, por la concivencia y la
libertad republicanas. |
De ninguna manera quisiera que estos libros fuesen un archivo de la nostalgia, ni una excusa para represalias. Todo mi esfuerzo de
rememorización del maquis busca tan sólo, además de su conocimiento, mantener vivos sus ideales. Se trata de recoger sus banderas, las
banderas de sus sueños, y seguir caminando con ellas bien izadas. Esto es lo que siempre nos pedían. Seguir siendo sus abanderados.
Hemos de tener claro, muy claro aquí en Cuenca, que son pocos los momentos importantes, por modélicos, en algunos aspectos de convivencia
que nuestros antepasados nos han dejado. Ha habido buenos escritores, políticos, artistas, profesionales, pero sólo en el siglo XX, desde que
la historia es social y participativa e intenta ser paritaria, las personas comunes, los habitantes anónimos también nos han trasmitido
lecciones ejemplares de comportamiento. Que esto no sepan verlo autoridades o nuestros coetáneos es un problema mayúsculo. Entiendo que
esta ceguera está sustentada en una reeducación franquista, de represión militar y adoctrinamiento católico, y con algo de pacatas ínfulas de
poder, para mi, especialmente insoportable en la vitalidad de la propia capital de Cuenca. Todo el acerbo laico que empieza a impregnar la
sociedad civil de los años de la República, a pesar de aquel Crimen de Cuenca de uno de sus primeros gobernadores civiles de 1931, Alicio
Garcitoral, después de abril de 1939 desaparece. Dónde están las aspiraciones, que ya debieran ser realidades de andar por casa, de
igualdad de género, reparto de riqueza, libertades de expresión, trabajo, solidaridad con los que menos tienen y los emigrantes,
enseñanza laica, dignidad de vida... ¿os suena?, pues eso que ahora reivindicamos, es obra de los que nos precedieron, su calle fueron las
trincheras y el monte, y les costó, la cárcel, las torturas, la vida. Por eso nosotros, todos, deberíamos ser ellos. Y tenerlos presentes en
cualquiera de las fórmulas sociales: libros, calles, enseñanza.
Os recordaría unas palabras de los cristianos: ellos fueron los hombres y las mujeres, y los niños, ellos fueron la verdad, en un tiempo de
represión sin límites, y la vida, nuestro consenso político. Porque además, a su costa, este consenso actual, se ha conseguido.
Pero mucho me temo, para terminar, que mis palabras tienen mucho de deseo. Ante el panorama actual de la ley de la memoria con presupuesto
cero donde gobierna el PP, no basta con una cita emotiva del gran poema de Luis Cernuda “Recuérdalo tú y recuérdalo a otros”, ni las profundas
palabras de la carta de la jovencita Julia Conesa, una de las Trece Rosas cuando escribía a su familia la noche antes de ser,
injustísisamente, fusilada aquello de que mi nombre no se borre de la historia; no, no basta. Ante este panorama, porque el pasado es nuestra
herencia, no deberíamos de olvidar, como le he leído a la historiadora Mercedes Yusta, en el prólogo a las memorias de la guerrillera conquense
de La Atalaya, Esperanza Martínez “Sole”, que “tampoco los muertos estarán seguros ante el enemigo cuando éste venza. Y este enemigo no ha
dejado de vencer.”
Luego, estudiad historia, y luchad siempre.
02 de abril
Abril Republicano 2018 [Eventos].
28 de marzo
Santa Cruz de Moya pide comprensión a los visitantes por sus problemas de cobertura con el móvil.
Sociedad
Santa Cruz de Moya pide comprensión a los visitantes por sus problemas de cobertura con el móvil.
J.V. MUÑOZ-LACUNA Toledo | Miércoles, 28 marzo 2018, 14:43
Santa Cruz
de Moya, pueblo de Cuenca situado en el límite con las provincias de Valencia y Teruel, quiere convertirse esta Semana Santa en portavoz
de los pequeños municipios españoles que estos días ven multiplicada su población y que, con sus escasos recursos, se las ven y se las
desean para dar servicios a tantos visitantes.
El alcalde de este municipio de 300 habitantes, Virgilio Antón, del PSOE, ha dictado un bando en el que pide comprensión a quienes
visiten el pueblo por primera vez y a quienes emigraron y regresarán durante unos días desde Valencia o Madrid. «Evita comentarios
como qué bien se está sin cobertura porque para desconectar sólo hay que activar el modo avión y no hace falta el subdesarrollo de una
España para regocijo de otra» puede leerse en este bando. Y es que Santa Cruz de Moya tiene graves problemas de cobertura de
telefonía móvil «ya que hay zonas en el pueblo con mal servicio de telecomunicación», según explica su alcalde.
De 300 a 2.000 habitantes
Santa Cruz de Moya verá estos días cómo su número de habitantes se dispara desde los 300 vecinos actuales –este pueblo es uno de
los muchos de Cuenca con problemas de despoblación– hasta cerca de 2.000. Por ello, el alcalde recuerda en el bando que el
servicio de recogida de basuras se ampliará aunque puede resultar insuficiente y pide que no se arrojen residuos al monte.
Virgilio Antón también pide respeto por el modo de vida rural y, en este sentido, pide evitar frases como «en Valencia esto es
más barato o cómo pueden ser tan lentos en bares y comercios». «Un autónomo paga lo mismo en la Diagonal de Barcelona que en la
tienda del pueblo, así que no hay que subestimar el esfuerzo que supone que bares y tiendas se mantengan y hay que pensar qué
pasaría si al año siguiente se encontrasen cerradas», subraya el alcalde, que aprovecha este bando para pedir «velocidad moderada
por los caminos forestales» y respeto a la fauna local «porque los metabolismos de los animales no están acostumbrados al
plástico, el papel higiénico o el papel de plata».
«Santa Cruz te espera», concluye este bando en defensa del modo de vida rural, que también reclama no comportarse como
«desmemoriados y despaisajados» con el fin de conservar «el paisaje inmutado que ya veían nuestros abuelos y los abuelos de
nuestros abuelos».
15 de diciembre
Actividades de La Gavilla Verde.
La Gavilla Verde participó y apoyó el Mercado de Productos Comarcales que se desarrolló en Santa Cruz
de Moya, el pasado sábado, 9 de diciembre.
Todo el pueblo unido participó de esta Jornada en la que hubo cuentacuentos, pintacaras, productores y
comerciantes autóctonos, visitas guiadas a la almazara y ruta de los oficios antiguos, exposición de
acuarelas y en definitiva mucha ilusión y muchos deseos de mantener viva la posibilidad de la vida en
el medio rural y más concretamente, en Santa Cruz de Moya y su comarca.
La Gavilla Verde siempre ha apostado fuerte por el desarrollo rural y el mantenimiento de un modo de
vida respetuosa con el medio ambiente, con sus gentes y con su inmenso patrimonio natural y así seguiremos.
Actividades de La Gavilla Verde |
Mercado de Productos Comarcales celebrado el 9 de diciembre de 2018. Santa Cruz de Moya.
|
|
|
|